La Comisión Mixta aprobó la reforma laboral, pro-empresarial tras las imposiciones del empresariado y de la cocina del Senado.
Miércoles 6 de abril de 2016
Lo aprobado
Fueron 14 meses de discusión. Del anuncio original a lo aprobado, un largo camino que empezó como “cuarto pilar” de las reformas en la que por primera vez no se discutirían medidas flexibilizadoras sino el fortalecimiento de los sindicatos, concluyó favoreciendo a los empresarios.
En tercer trámite, Diputados apoyó la cocina del Senado movida por la llamada bancada pro-PYME que seguía los dictados del empresariado, con los senadores DC a la cabeza. Entre las medidas pro-empresariales, están las “adecuaciones necesarias” que abren las puertas al re-emplazo interno, debilitando lo que se quería fortalecer: el derecho efectivo a huelga.
Además, los quórums restrictivos para constituir sindicatos en las pequeñas y medianas empresas, los servicios mínimos, la extensión de beneficios parcial para el aumento del IPC, la adaptabilidad (flexibilidad) laboral que ni en dictadura introdujeron en el Código. Por no mencionar materias que ni siquiera fueron discutidas como la negociación por rama.
En algunos puntos hubo resistencias, que pasaron a la Comisión Mixta. Integrada por 4 de la derecha y 6 de la Nueva Mayoría: los Diputados Patricio Melero (UDI), Nicolás Monckeberg (RN), Lautaro Carmona (PC), Fuad Chahín (DC) y Osvaldo Andrade (PS), y los Senadores Andrés Allamand (RN), Hernán Larraín (UDI), Juan Pablo Letelier (PS), Carolina Goic (DC) y Adriana Muñoz (PPD).
Aún así, con mayoría de la Nueva Mayoría, se dejó pasar las imposiciones empresariales, que el Gobierno hizo suyas.
Fueron cuatro los puntos a discutir: contratación por la empresa mandante de subcontratistas para re-emplazo en huelga, el segundo la calificación de “pacífica” para la huelga; la negociación inter-empresa, la información de sueldos.
En el primero, se estableció que sería una práctica desleal. En el segundo, se quitó el término de “pacífica” pero se introdujo que sería una “práctica desleal” bloquear el acceso al lugar de trabajo. En el tercero, se estableció que sería voluntaria para las pequeñas y micro empresas. En el cuarto se votó a favor del acceso a la información para los sindicatos como preparación para la negociación colectiva.
Como se ve, lo que se anuncia a favor de los trabajadores tiene su trampa: podrá haber con la “adecuaciones necesarias” re-emplazo interno, podrá haber sanción al método del bloqueo, se limita la negociación inter-empresa.
¿Por qué terminó de este modo?
Cocina parlamentaria y estrategia de las dirigencias
El Gobierno hizo suyas las imposiciones empresariales, a través de la cocina del Senado con la bancada pro-PYME.
A esta movida, se sumó la estrategia de la dirigencia de la Nueva Mayoría en la CUT, el lobby parlamentario. Ni una sola medida de lucha. Ni un solo paso para alentar el debate entre las bases. Alimentar la inútil confianza en los sectores progresistas de la Nueva Mayoría contra los sectores conservadores. El paro del 22, aunque mostró la disposición a la lucha de sectores de trabajadores, lo mismo que el paro de 36 días en Atacama, fue un saludo a la bandera: tardío y con todo ya cocinado.
No termina allí. Ya aprobado, la presidenta PC de la CUT Bárbara Figueroa anunció los próximos pasos ante el giro de esta reforma: recurrir a la OIT y a los tribunales.
La derecha y los empresarios suman obstáculos. Los primeros, anunciaron que recurrirán al Tribunal Constitucional contra los cuatro puntos aprobados en la Comisión Mixta. Los empresarios ya inciaron la adecuación de contratos para asegurar el re-emplazo interno.
La Justicia viene fallando a favor de algunos derechos de los trabajadores, como poder declarar la huelga sin tener que restringirla al marco de la negociación colectiva. Pero no es un camino que los trabajadores tengan que recorrer.
El Gobierno ató las manos de los trabajadores. La dirigencia de la Nueva Mayoría se entregó voluntariamente y sin lucha.
Desplazar a la dirigencia cupular burocrática de la CUT, avanzar a un nuevo movimiento sindical clasista y combativo, empezando por construir la unidad de todos los trabajadores, se impone como tarea en un período en el que la lucha pro sus derechos será más dura.