A raíz del caso de Rodrigo Avilés, que cumplirá un año de aquella violenta agresión ejercida por Carabineros, se reabre el debate sobre la democratización de las FF.AA y la policía.
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Jueves 21 de abril de 2016
Hoy, en que el desprestigio de las fuerzas represivas del Estado, como carabineros y FF.AA, se ha profundizado sobre todo en la juventud, de a poco comienza a instalarse en el sentido común de la población, el debate sobre la función que cumplen estos mecanismos.
Y es que hemos podido apreciar que la denominada Agenda Antidelincuencia, no solo contiene leyes que han buscado resguardar el régimen de los empresarios y sus políticos, sino también incrementar las atribuciones y potestades de la policía, supuestamente resguardando el orden público. La Ley de Control Preventivo de identidad es un claro ejemplo de esta política de criminalización, y que ha sido rechazada el día de ayer en la Cámara de Diputados.
A este debate más coyuntural se le agrega, por una parte, las irregularidades evidenciadas en el denominado “Milicogate”, a través de la apropiación indebida de fondos provenientes de la Ley Reservada del Cobre por parte de las FF.AA; y por otra, la represión sistemática en contra del Pueblo Mapuche en la Aracaunía, que hoy tiene a 11 procesados por la Ley Antiterrorista, o el asesinato del minero del Salvador, Nelson Quichillao, a mediados del 2015.
Organizaciones de izquierda buscan reformar las FF.AA y la policía
Es en este escenario político que organizaciones de izquierda como la Unión Nacional Estudiantil (UNE) se han posicionado a favor de reformar las instituciones policiales, como también las FF.AA. En el caso de la UNE, junto con Fundación CREA, están levantando un proyecto protocolar orientado en este sentido, aparentemente, buscando que las instituciones represivas no funcionen como un aparato de inteligencia o fuerza de choque de los empresarios, sino que se instruyan en temáticas de DD.HH ,se modifiquen los procedimientos y se fomente la transparencia de los sumarios, entre algunos aspectos. Más allá de la intención de humanizar las FF.AA y a Carabineros, es importante preguntarse, ¿son reformables las fuerzas represivas del Estado?
La ilusión de la democratización y una lección histórica
Algunos señalan que un claro ejemplo en que los aparatos del orden público y militares han servido al pueblo, están consagrados en el gobierno de la Unidad Popular, colocando énfasis en el gabinete cívico militar conformado por generales, ministros y dirigentes sindicales.
Aparentemente, la justificación de tal iniciativa sería una forma de asegurar la vía chilena al socialismo, donde carabineros y militares, supuestamente, tuvieron la tarea de asegurar el orden y gobernabilidad de la Unidad Popular y su programa, en contra de la ofensiva de la derecha y sectores fascistas. Pero, ¿era tal propósito la labor de las fuerzas de orden y defensa?
Lo cierto es que históricamente se ha demostrado que el rol de las Fuerzas Armadas y la policía han servido en periodos contrarevolucionarios como instituciones para planificar la matanza, tortura y desaparición de miles de militantes de izquierda y sectores combativos; y en el caso del ascenso de gobiernos reformistas, como el aparato destinado a contener a los sectores más combativos que se organizan y cuestionan el carácter del estado y la propiedad privada.
Es así como el gabinete cívico-militar, significó una forma de neutralizar a los sectores más a izquierda que se venían organizando, donde por medio de la experiencia misma, dieron cuenta que por más reformas que se hicieran, era ya tiempo de cuestionarse el carácter del Estado y la toma del poder. En este sentido, se desarrolló el plan Prats-Millas, consistente en la desarticulación de la clase obrera, devolviendo las empresas que habían sido recuperadas y puestas a funcionar por los mismos trabajadores, a los dueños. Producto de esto se lanza la Ley de Control de Armas que buscó desarmar a los miles de obreros que se estaban organizando en los Cordones Industriales, de norte a sur, en todo el país.
Trotsky sobre la policía
Las experiencias históricas, por tanto han demostrado que las fuerzas represivas del Estado están lejos de reformarse y humanizarse en favor de las luchas del pueblo trabajador y la protesta social.
El dirigente y estratega revolucionario, León Trotsky, señalaba en “La Lucha contra el Fascismo en Alemania”, en relación a la situación alemana de los 30’s:
“El obrero, convertido en policía al servicio del Estado capitalista, es un policía burgués y no un obrero. En el curso de los últimos años, estos policías han debido enfrentarse mucho más a menudo a los obreros revolucionarios que a los estudiantes nacionalsocialistas. Por semejante escuela no se pasa sin quedar marcado. Y lo esencial es que todo policía sabe que los gobiernos pasan, pero la policía continúa.”
Hechos como la masacre de campesinos a finales de los años 60’s en Puerto Montt, la experiencia de la Unidad Popular y posterior Dictadura, y la represión que vive el movimiento estudiantil, los trabajadores y el Pueblo Mapuche, muestran que la reforma de dichas instituciones son una ilusión democrática. Sólo la independencia política de los distintos sectores que hoy salen a luchar podrá hacer efectiva una defensa en contra de los ataques represivos del Estado y de los empresarios, por medio de los sindicatos, federaciones, secretarías y distintos organismos a través de la auto-organización.