Inicia el ciclo escolar 2017-2018. A medida que avanza la reforma educativa, se acumula el descontento magisterial. La CNTE prepara la resistencia.
Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Lunes 21 de agosto de 2017
Este lunes 21 de agosto inicia el ciclo escolar 2017-2018. Regresan a clases 25 millones, 608 mil 303 estudiantes de educación básica en todo el país. Luego de una pesada semana de Consejo Técnico Escolar (14-18 de agosto), un millón 211 mil 921 docentes también volvemos a clases.
Las “vacaciones” (receso escolar de dos semanas y media) no supieron a nada. Cuando los maestros éramos niños, las vacaciones de verano eran de dos meses.
Oficialmente, el ciclo lectivo comienza en 224 mil 976 planteles, aunque se tenía prevista la posibilidad de que no hubiera inicio de clases en algunas escuelas, o se hiciera en sedes alternas, debido a las afectaciones por las fuertes lluvias de las últimas semanas.
Por grado escolar, inician clases cinco millones 11 mil 50 alumnos de preescolar en 88 mil 781 planteles, con 236 mil 533 docentes frente a grupo; en primaria, 14 millones 32 mil 193 alumnos en 96 mil 859 planteles, con 570 mil 287 maestros; y en educación secundaria, seis millones 565 mil 60 alumnos, en 39 mil 336 planteles, con 405 mil 101 profesores.
Avances (imposiciones) de la reforma educativa
Iniciamos este nuevo ciclo escolar con la continuidad de los ataques derivados de la reforma educativa.
Para imponer las escuelas de jornada ampliada o de tiempo completo, desde el ciclo escolar pasado estamos ante una nueva ofensiva para el cierre de turnos vespertinos, que trae como consecuencias la saturación antipedagógica de grupos en el turno matutino, el desplazamiento de maestros y la imposibilidad de seguir estudiando para alumnos que, por ejemplo, trabajan en la mañana o cuyos padres, por su horario de trabajo, necesitan que sus hijos acudan al vespertino.
A la par, miles de maestros están siendo notificados para la evaluación del desempeño docente, un proceso que sigue teniendo un carácter punitivo y que liquida la estabilidad laboral.
Durante el ciclo 2017-2018, se tiene prevista la implementación de la prueba piloto del Nuevo Modelo Educativo en 1,162 escuelas de todo el país. La intención es generalizar el modelo para el ciclo 2018-2019, un modelo basado en criterios de eficiencia empresarial para educar a los futuros trabajadores en el seguimiento de instrucciones y la obediencia acrítica al patrón, que incluye un planteamiento de educación socioemocional para la formación de lo que podríamos llamar esclavos felices.
Junto a ello, directivos y supervisores perderán su derecho a la sindicalización y se convertirán en personal de confianza, es decir, los nuevos gerentes de las escuelas para administrar el negocio de la educación, particularmente a través del programa Escuelas al CIEN.
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Para cerrar el cerco, simultáneamente se prepara la imposición de la reforma educativa y el Nuevo Modelo Educativo en las Normales, destacándose la formación de los futuros maestros para la enseñanza del inglés.
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Todo ello, mientras cientos de maestros han sido cesados por oponerse a la evaluación punitiva, muchos de los cuales se mantienen en resistencia y luchando por su reinstalación.
La CNTE prepara la resistencia
Durante las últimas semanas, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) venía discutiendo la posibilidad de no iniciar el ciclo escolar como forma de retomar la lucha contra la reforma educativa y para comenzar con el impulso del paro nacional.
Sin embargo, en su Asamblea Nacional Representativa, la CNTE decidió iniciar clases bajo protesta, dialogando desde el primer día con los padres de familia y realizando diversas actividades sociales, culturales, políticas, de información y organización.
Dentro de su plan de acción, la CNTE tiene prevista la realización de una jornada nacional de lucha el 1 de septiembre, en el marco del 5° Informe de Gobierno de Peña Nieto. Para el 26 de septiembre, el magisterio disidente acordó sumarse a las movilizaciones por el tercer aniversario de la masacre de Iguala y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Asimismo, la CNTE decidió emplazar al gobierno federal para que el 12 de septiembre de respuesta a diversos planteamientos, entre los que se encuentran: la reinstalación de los maestros despedidos; el pago de salarios retenidos; que se detenga el proceso de evaluación 2017; la emisión de la convocatoria para los congresos de renovación de representación sindical en las secciones VII y XL de Chiapas y IX de la CDMX; la entrega de toma de nota a la Sección XXII de Oaxaca; y la resolución definitiva a los procesos de amparo contra los fraudes perpetrados por los charros del SNTE en los congresos de las secciones IX de la CDMX, XXXIV de Zacatecas y XV de Hidalgo.
Reorganización con independencia política
A pesar de que con las grandes luchas de los últimos (2013, 2016) no hemos podido echar abajo la reforma educativa, el retroceso del movimiento magisterial-popular no ha significado una derrota aplastante para los maestros. Por el contrario, con el avance de la reforma, la amenaza del Nuevo Modelo Educativo y el aumento de la carga laboral y la vigilancia en las escuelas, el descontento se acumula.
Para que ese descontento se exprese en las calles y se haga sentir la fuerza del magisterio, es imprescindible levantar una política de unidad de nuestras filas en todo el país, impulsando el frente único con los sindicatos y sectores en lucha, con independencia política de los partidos y las instituciones del régimen, sin confiar en que por la vía electoral podrán resolverse nuestras demandas.
En ese camino, es fundamental retomar decididamente la lucha contra los charros por la recuperación de nuestro sindicato, para ponerlo al servicio de defender efectivamente y mejorar la educación pública y nuestros derechos. Ya Oaxaca y Chiapas han mostrado con su gran capacidad de movilización la importancia de haber conquistado para el magisterio democrático sus secciones sindicales. ¡Sigamos su ejemplo!