El paso que estamos dando con la reincorporación provisoria, es un avance para las batallas que estamos dando actualmente contra los despidos arbitrarios y antisindicales en Antofagasta. El cual puede abrir un camino a retomar los métodos históricos de las y los trabajadores.

Martín López Trabajador del Litio
Viernes 11 de mayo de 2018
Han sido meses desde que se inició la pelea por la reincorporación después de haber sido despedido de manera injustificada y antisindical, manera a través de la cual la empresa Ferrocarril Antofagasta a Bolivia (FCAB) quiso callar la denuncia llevada adelante en una asamblea contra los extenuantes turnos ferroviarios que ha traído problemas en la calidad de vida de cientos de trabajadores ferroviarios, además de ser despedido en el marco de una elección complementaria del Sindicato Interempresa FCAB, que desde un principio ha planteado la necesidad de conquistar la unión de los trabajadores ferroviarios más allá de las razones sociales que la empresa ha impuesto durante años para ocultar sus grandes ganancias y dividir la fuerza de los trabajadores.
Desde un comienzo nos planteamos la necesidad de que hay que mostrarle al conjunto de las y los trabajadores que se puede pelear y/o resistir las políticas que las empresas quieren llevar adelante contra los trabajadores, en ese sentido, el despido no venía más que a querer desorganizar nuestra herramienta sindical.
Es por esto que la decisión desde el Sindicato fue llevar esta pelea por la reincorporación hasta el final, porque sabemos que el resultado de este abre el camino a dos precedentes para el conjunto al ser atacado: te rindes y marcas un camino de seguir reproduciendo de que los trabajadores nada podemos hacer, o das la pelea sabiendo todas las consecuencias con el fin de que la clase trabajadora puede avanzar a conquistar cuestiones realmente importantes.
Es así que en el marco de este nuevo Gobierno empresarial de Piñera, que le dio la pauta a los empresarios para envalentonarse contra los trabajadores y su organización como lo vemos a nivel regional y nacional, es que surgió la necesidad de hacer consciente de construir y desarrollar la unidad y solidaridad de los diversos sectores que estaban y están siendo atacados a través de las prácticas antisindicales y despidos como: docentes, Orica, Lomas Bayas, Minera Escondida, Komatsu Escondida, Mejillones, Maxxam, Mantos Blancos.
Estas mismas prácticas a nivel nacional se desarrollaron en el marco de la huelga de los tripulantes de LAN, los cientos de despidos en el sector público, Canal 13, Telefónica y los miles más en Unimarc. Y es que la alianza del Gobierno y los empresarios para llevar adelante sus futuras reformas, poniendo en el centro la mezquina reforma laboral del Gobierno anterior de Bachelet en relación a los servicios mínimos para debilitar la huelga como método de nuestra clase para enfrentar a los empresarios, como también la discusión de los grupos negociadores por sobre los sindicatos, debe ser respondida con la unidad de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Tomar los métodos históricos de la clase trabajadora en nuestras manos
Aún no se logra la reincorporación definitiva, dimos un gran paso que nos deja en mejor pie para enfrentar a la empresa del multimillonario grupo Luksic y sus prácticas contra los trabajadores. Este avance es fruto de la lucha que estamos dispuestos a dar en unidad con el conjunto de los trabajadores, los estudiantes y el movimiento de mujeres. Unidad que es necesaria organizar en una gran fuerza que se prepare para enfrentar al Gobierno de Piñera, el cual le quiere despejar el camino a los empresarios para querer arrebatar conquistas o querer inhabilitarnos para no arrebatarles a estos nuestros derechos.
La unidad y organización que levantamos desde la Coordinadora contra los Despidos, la solidaridad de clase levantando el Fondo de Solidaridad para la resistencia de la lucha por las reincorporaciones de todos los despedidos, ha sido lo que dio paso a la reincorporación provisoria.
Es por ello que debemos llevar esta pelea hasta el final, que ha mostrado un avance importante pero no suficiente, fortaleciendo la organización en cada lugar de trabajo. Las y los trabajadores debemos confiar en nuestra organización retomando los métodos clásicos de la clase trabajadora como son la solidaridad de clase, la unidad más allá de los sectores productivos, porque la única forma de enfrentar a los grandes grupos económicos será confiando en nuestras propias fuerzas, las mismas que en siglos han sido el motor de esta sociedad a través de nuestras manos, las que se han forjado para conquistar incluso una vida sin explotación ni opresión.