Indignado por el “Brexit”, el auge de la derecha, la xenofobia y el nacionalismo, el premio Pritzker entra en la arena política.
Viernes 5 de agosto de 2016 17:18
La arquitectura está más relacionada con la acción política que con la belleza
Uno de los máximos exponentes de la arquitectura contemporánea comenzó la conferencia del IV Congreso internacional de arquitectura con una imagen de su ciudad natal arrasada tras los bombardeos de la Segunda Mundial.
Ante auge del nacionalismo en varias partes de Europa y la victoria del Brexit en el Reino Unido, Rem Koolhaas teme que Holanda pueda ser el siguiente en salir de la Unión Europea.
Rem Koohas se define hoy como un arquitecto al que nunca le interesaron demasiado las formas, sino intervenir en ciertas situaciones en la sociedad, como persona que no solo diseña, sino que también observa la realidad y practica el activismo político. Su frase mas sorprendente es “La arquitectura está más relacionada con la acción política que con la belleza”. Defiende a la Unión Europea, por el la idea de “unión cultural” frente a los viejos nacionalismos que llevaron a la guerra durante el siglo XX y que el vivió durante su infancia.
Con respecto a los atentados del ISIS en Europa y la islamofobia desencadenada, dijo que las estadísticas demuestran que en los años 70 el nivel de terrorismo en multiplicaba por 20 el actual y que el mismo era entendido como parte de la negociación política. Hoy es visto como una “amenaza para el confort”. Dice : “solo somos el 18% de la población mundial y hemos actuado siempre como si nuestro sistema de valores fuera el correcto, sin acercarnos a conocer otros sistemas. Hoy es importante hablar, negociar, sin que cunda el pánico por cuestiones como el terrorismo”.
El nacionalismo y dos proyectos de Unión Europea.
Por ahora el Parlamento holandés rechazó la propuesta para celebrar una referéndum sobre su permanencia en la Unión, una iniciativa que la ultraderecha propuso a pocos días de la salida del Reino Unido .
La ultraderechista holandesa, creció a fuerza de utilizar el odio a la inmigración y el discurso populista contra la UE, e impulsar un referéndum para sacar a Holanda del bloque comunitario, basándose en la experiencia de lo ocurrido en Gran Bretaña.
A causa de la crisis económica que viene sacudiendo el continente desde el 2008, surgió una polarización entre “soberanistas” y “unionistas”. Si bien el voto por la salida de Unión es interpretado por algunos como una manera deformada de protesta contra los ajustes en el continente, está lejos de ser una revuelta progresiva contra los ricos.
El resultado del Brexit fue el fortalecimiento al partido conservador y a la extrema derecha del United Kingdom Independence Party, que desplegó un discurso demagógico, patriotero, xenófobo y antiinmigrante orientado captar a los trabajadores que han perdido el empleo y que ven en una amenaza en la inmigración, buscando desviar la atención de la explotación y la concentración de la riqueza generada por los empresarios nacionales, algo ya visto en otras crisis económicas del siglo XX como en la Alemania Nazi y la Italia Fascista.
El voto por permanecer tampoco tenía un contenido muy progresivo ya que si bien algunos trataron de presentarlo como una suerte de “mal menor” frente a la extrema derecha y al nacionalismo, lo cierto es que ese voto fortalecía a la Europa del capital, no menos derechista, que ajustando, que viene aplicando políticas racistas, deportaciones de inmigrantes y ajustes en derechos sociales y represión a los trabajadores. Esta crisis dio un salto con la llegada de oleadas de refugiados provenientes de África y Medio Oriente, que huyen de las guerras de saqueo en las que intervienen varias potencias de la misma Europa.
Lo que esta entrando en crisis es la unidad de Europa al servicio de los grandes monopolios y los banqueros. Con Alemania como locomotora, la Unión surgió como un proyecto neoliberal que fronteras viene desmantelando los Estado de Bienestar, y hacia fuera busca unir las fuerzas de los debilitados imperialismo para no perder tajada del mercado mundial ante nuevos competidores.
Pero el repliegue tras las fronteras nacionales no es una salida progresiva, ya que viene de la mano de la xenofobia y el racismo. El ascenso de la extrema derecha en Europa es una advertencia a las los sectores obreros y populares, que hace un siglo con los mismos discursos y enfrentamientos nacionales, fueron llamados a masacrarse mutuamente en la mayor guerra de su tiempo, solo para defender y acrecentar el botín de guerra de las elites de sus propios Países.
Ante este peligro la única salida progresiva es la perspectiva de la unidad socialista de los Estados de Europa, que logre una verdadera integración cultural , política y económica, liderada esta vez por y para los trabajadores y sectores populares.