El presidente se reunió esta semana con Moyano y Daer en Casa Rosada. La preocupación del gobierno: que los reclamos salariales se acomoden a la renegociación de la deuda.

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2
Jueves 13 de febrero de 2020 13:12
Alberto Fernández comenzó esta semana una rueda de reuniones con sindicalistas. El miércoles lo hizo con Hugo Moyano, que luego movilizó con el resto de la CGT en “apoyo a la renegociación de la deuda”. Este jueves con Héctor Daer, secretario general de la central obrera.
Las reuniones se dan en un contexto especial. Esta semana llegó al país una misión del Fondo Monetario Internacional, que viene a “seguir de cerca” la discusión con los bonistas. El ministro Martín Guzmán confirmó en el Congreso la voluntad del gobierno de pactar y pagar.
En ese mismo contexto, la discusión salarial empezó a tomar peso propio. Algunos dirigentes sindicales empezaron a desdecirse de su apoyo inicial a los aumentos de suma fija por decreto. “Aquellos que quieran tienen que tener paritarias libres” se escuchó desde algunos despachos gremiales. Moyano insistió y consiguió un 26,5% de aumento para este semestre.
Es evidente que el malestar por la inflación y la pérdida del poder adquisitivo es un murmullo se empieza a sentir más fuerte. Hasta en los impenetrables despachos cegetistas.
Con ese panorama, Alberto Fernández tuvo que bajar al ruedo. Las reuniones con sindicalistas continuarán la semana que viene y sumarán a las cámaras empresarias.
El famoso “pacto social” todavía está verde, pero el gobierno quiere marcar la cancha antes de que el partido se le vaya de las manos. El objetivo es atar la negociación paritaria a la otra negociación, la de la deuda. De solo imaginarlo uno se agarra el bolsillo. ¿Las chances de defender y recuperar el salario dependerán de cómo le vaya al equipo económico con Kristalina y los buitres?
De solo imaginarlo uno se agarra el bolsillo. ¿Las chances de defender y recuperar el salario dependerán de cómo le vaya al equipo económico con Kristalina y los buitres?
De la cláusula gatillo a la cláusula buitre
El salario de millones de trabajadores y trabajadoras parece que va a estar atado a la “sostenibilidad de la deuda”. El aumento a los jubilados y las primeras “sumas fijas” fueron un adelanto.
Quienes tienen llegada a los hombres que se juntan en la Rosada confirman que así seguirá.
Según adelanta Mariano Martín en Ámbito Financiero, el plan oficial es una “tregua salarial hasta mayo y acuerdo social con pauta general de ingresos una vez renegociada la deuda. El mecanismo tiene como horizonte para este año la equiparación de los sueldos con la evolución de la inflación y, eventualmente, una mejora de alrededor de un punto por encima, con la eliminación de las cláusulas gatillo o de revisión que pudieran identificarse como de indexación”.
Para Fernando Cibeira, en Página 12, “Fernández quiere persuadir a los sindicalistas que eviten reclamos de cláusulas gatillo, que se actualizan con la inflación. La Casa Rosada se había entusiasmado -al menos para estos meses de emergencia económica- con un esquema de sumas fijas, que permite aumentos por encima del promedio a los salarios más bajos, pero achata la pirámide, perjudicando a quienes perciben mejores remuneraciones”.
Si faltaba alguna señal en ese sentido, ya vimos que Axel Kicillof gatillando a los bonistas que no aceptaron postergar los plazos, pero postergando la cuota del aumento a los docentes que tocaba en el mes de febrero.
Parece que cláusula "buitre” mata cláusula gatillo.
Más allá de los relatos, la estrategia del gobierno está marcada:
Parece que cláusula "buitre” mata cláusula gatillo.
La verdadera causa nacional y popular
Al salir de la reunión de este jueves Daer salió a bancar la política del gobierno, a justificar el ajuste a los jubilados y a despedir la cláusula gatillo: "no es un fin" dijo el dirigente cegetista.
La deuda es con el salario y las condiciones de vida del pueblo trabajador.
Desde el sindicalismo de izquierda se viene planteando que las paritarias tienen que ser totalmente libres. Que tienen que ayudar a recuperar lo perdido por los bolsillos populares. Que tienen que permitir que nadie cobre por debajo de la canasta familiar y esos ingresos sean actualizados mes a mes por la inflación real. Que los sindicatos convoquen asambleas en los lugares de trabajo para discutir las paritarias y como enfrentar el ajuste que pide el Fondo.
Para defender el bolsillo popular hay que rechazar el pacto con el FMI. La deuda es con el salario y las condiciones de vida del pueblo trabajador.

Lucho Aguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.