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Red Internacional
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Pandemia Y Precarización. Repositor externo: “Peleamos solos y nos echan, llegó la hora de unirnos y decir basta”

El testimonio de un trabajador tercerizado de Coto que este jueves se suma a la acción de la Red de Trabajadorxs Precarizadxs Informales. A las 11 en el Obelisco y en otros puntos del país.

Juana Galarraga @Juana_Galarraga

Jueves 14 de mayo de 2020 00:00

Montaje: Enfoque Rojo

Relato en base al testimonio de un trabajador que prefiere mantener su anonimato

Mi abuela me contaba que antes se conseguía un trabajo y se podía mantener toda la vida. Mis hermanos me contaban que en los 90 no tenían trabajo o tenían muchos laburos en negro. Ahora vemos el trabajo en las aplicaciones que es cada vez peor y se suman cosas como que te pueden prestar o tomar prestado entre las empresas, como está pasando en otros países.

Tengo 29 años y soy un trabajador esencial. Soy repositor externo tercerizado en un Coto de Capital Federal. Trabajo de lunes a sábado con un contrato de cuatro horas.

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Hace tres años vivo de esto. Cada supermercado es distinto, pero los Coto son los peores. Los depósitos suelen ser bastante desordenados porque los compañeros no dan abasto. En el que estoy ahora por suerte está bastante ordenado, entonces es más fácil moverte. Imaginate que es buscar tu mercadería en un depósito gigante, de diferentes marcas y mover palets y cajas. Es un esfuerzo enorme mientras te piden que te apures. Además son conocidos por la presión de los jefes y por tener que reponer cosas que no te corresponden. Si no lo hacés te amenazan.

Hace poco en un Jumbo, mi supervisor me decía que hiciera una cosa y el de Jumbo me pedía que haga más. Yo quedaba entre la espada y la pared y me terminaron echando. Te basurean mucho, te hacen notar que deciden si trabajás o no.

Tienen un trato completamente diferente con los compañeros de 10 o 15 años en la empresa. No les pueden decir lo mismo ni presionarlos así, porque ya se ganaron su lugar y echarlos implica mucha más plata. A nosotros no nos pagan nada, nos echan a la calle como perros.

Hay algunos internos que cumplen 8 horas en un mismo supermercado, que tienen mucha mercadería como los compañeros de Unilever. Hay otros que son de empresas más chicas y reponen pocos productos. Yo antes cumplía dos supermercados por día. Hoy cumplo las cuatro horas en uno solo, pero hay externos de todo tipo. Algunos hasta tienen cinco o seis supermercados por día en una zona. Algunos los pueden ir manejando como quieran pero tienen que cumplir 15 o 20 supermercados semanales, una bestialidad.

Rebusques y rebusques...

Nunca se sabe cómo se calcula nuestro sueldo. Los recibos están hechos para que no entiendas. Si preguntás siempre te tiran alguna excusa. Estudian para eso los de recursos humanos. Los compañeros me dicen que este tipo de contrato de cuatro horas es una modalidad que las empresas empezaron a usar hace unos años para pagar menos. Hay algunos internos que cobran entre 30 o 35 mil pesos por ocho horas. Yo cobro entre 12 y 14 mil pesos, mucho menos de la mitad, por exactamente la mitad de las horas. Las empresas se ahorran dos, tres, cuatro mil pesos por cada uno de nosotros.

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La moto siempre fue una opción de trabajo para mí. Hace muchos años que hago mensajería por mi cuenta y fui haciéndome mis clientes. A veces entraba a las 7 u 8 de la mañana de repositor y llegaba a mi casa entre las 18 y las 20 de la noche. Llego a laburar 12 o 13 horas arriba de la moto. Con el tiempo me fue matando la espalda, lo mismo que el laburo de repositor.

El año pasado había muchos compañeros que contaban que se habían comprado un auto con los planes del Gobierno y que estaban muy endeudados. La plata no les alcanzaba para vivir. Incluso algunos habían sacado el auto para trabajar con Uber. Los compañeros que laburan 8 horas después salían y hacían 4 o 5 horas más arriba del auto. Tengo compañeros que vendían sábanas u otros productos por internet.

Vox populi

Muchas veces los compañeros internos tienen sus delegados ahí. Comercio siempre nos dejó tirados a todos, pero hay algunos delegados que se muestran como buenos para evitar que salte la bronca. Hay algunos locales donde se dice que hay una oposición a Cavalieri o se pintan más de defensores de los trabajadores, pero son todos más o menos lo mismo.

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Ahora el sindicato firmó el acuerdo con las empresas y el Ministerio para que bajen el 20 % del sueldo a trabajadores de Comercio. Entre los compañeros es vox populi que son unos traidores, que te marcan ellos, son los que les dicen a las patronales que nos echen porque somos ovejas negras. Después se la pintan de que te dan beneficios con la obra social, que también es una cagada. El problema es que no surja todavía una organización por abajo que pueda pelearle el sindicato a Cavalieri y que defienda a los trabajadores.

Te garronean un alcohol en gel

En un principio Coto no hacía nada por la pandemia y nuestra tercerizada tampoco. Tardaron un mes en darnos barbijos. Yo todavía no recibí alcohol en gel. A medida que se fue agudizando el problema sanitario, nos empezamos a preocupar más por cómo estábamos trabajando. Coto fue mejorando por los trabajadores que denunciaron en las redes, en La Izquierda Diario y otros medios, como la sucursal de French. Eso hizo que tomen medidas. Hace un mes iba a al baño y no tenía jabón. Ahora pusieron. A los compañeros de maestranza les dieron un spray de alcohol en gel que cada tanto pasan y nos tiran en las manos. Pero no porque les interesen nuestras vidas, sino porque empezaban a haber muchas denuncias de cómo Coto nos estaba tratando.

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Había bronca contra los empresarios desde antes, pero ahora quedó en evidencia mucho más cómo lo único que les importa son sus ganancias. Te garronean un alcohol en gel, no te ponen un jabón para no gastar un peso demás. Leí que Nicolás del Caño propuso que haya un impuesto del 3 % a las grandes fortunas, como las de Coto y a mí me parece bárbaro. Sobre todo por los compañeros que no tienen ningún tipo de ingreso. Me parece que hoy lo más urgente es tratar que esos compañeros y compañeras tengan un salario de cuarentena de 30 mil pesos. El salario de emergencia de 10 mil pesos que dio el Gobierno no alcanza para nada. Además de que a nosotros, internos y externos, nos aumenten el sueldo porque no llegamos a la canasta básica. El Gobierno también viene hablando de un impuesto a las fortunas pero es puro humo porque todavía no hizo nada.

Hora de decir basta

Lo único positivo del trabajo son los compañeros. Mientras estás reponiendo te hablás, te contás de la vida, te hacés chistes sobre los jefes, jugás. Es un trabajo de peso, todo el día levantando cajas. Esa complicidad es lo positivo que tiene. Los compañeros que ordenan el depósito pueden poner música, esas son las caricias mientras estás trabajando y te divertís con ellos.

Estuve viendo ejemplos interesantes de lugares donde trabajadores armaron comisiones de seguridad e higiene para garantizar sus medidas. Los trabajadores de Penta, frente a que no les pagaban y los despidieron, se empezaron a organizar y tuvieron que romper la cuarentena para manifestarse. También hay ejemplos de trabajadores que consiguen reincorporaciones o que les paguen los sueldos atrasados. Es la única salida que tenemos los trabajadores, organizarnos y de manera clandestina para que no nos echen.

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Está el sindicato, el Gobierno, incluso la Policía del lado de las empresas, como se vio con Penta cuando los reprimieron. Están todos juntos contra nosotros. La única que tenemos es organizarnos entre trabajadores de diferentes lugares, no importa la empresa, si somos contratados, tercerizados, internos, nos tenemos que unir y pelear juntos.

Desde que empecé a laburar, salvo un trabajo en blanco en salud, el resto fueron todos precarizados. Delivery con la bici, con la moto, volanteando, en locales de ropa, en una empresa gráfica y en Disco, de donde me echaron a los tres meses.

Me harté de la situación como un montón de trabajadores y trabajadoras. Vi que este jueves a las 11 la Red de Trabajadorxs Precarizadxs e Informales va a hacer una manifestación en el Obelisco y me voy a sumar. Yo hablo con mis amigos y somos miles que vivimos en esta situación y si estuviéramos todos juntos y organizados estaríamos en mejores condiciones para pelear. Muchas veces queremos pelear solos y nos echan. Creo que llegó la hora de decir basta.

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Si sos precarizado o precarizada, mandanos tu denuncia al 11 2340-9864

Este jueves, sumate a las acciones de la Red de Trabajadorxs Precarixs e Informales en distintas partes del país:

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"Tengo 25 años y nunca tuve la posibilidad de tener un trabajo registrado", nos escribe Noemí (@caludellarzo). • "¿Cuántos serán los que están en mi misma situación? ¿Cuántos estudiantes que son trabajadores precarizados están en la misma que yo? Voy a ser enfermera, pero veo un futuro de más precarización. Desde que empecé a ganarme el mango siempre fue en trabajos temporales y de forma precarizada", sigue Noemí. Marcelo tiene 30 años y llegó de Trelew en enero del 2017. Tercer hijo de una familia numerosa, laburó sus primeros seis meses en un Chango Más. Lo despidieron y ese sería el inicio de una larga cadena de trabajos precarios hasta llegar a Rappi y Glovo. “Tuve 9 trabajos desde que llegué”, cuenta mientras se acomoda el barbijo que lo hace transpirar y por momentos lo sofoca. Ese mismo que la empresa le mandó hacer mediante un video pero no me dio ni un peso para que cubra los costos. “Cuando lo vi pensé que era una joda. La empresa que no nos garantiza ningún elemento básico de higiene, como alcohol en gel o guantes, nos enviaba un tutorial de cómo hacer barbijos caseros”. 😷 🔴 Podés leer completa la nota "Pedaleando la pandemia", de @nicolasgerola, en nuestra web. ✊🚲 Este jueves a las 11 se movilizan en el microcentro porteño, con medidas de seguridad necesarias, trabajadoras y trabajadores precarizados como Noemí, Marcelo y tantos otros: de call center, comercio, comidas rápidas, apps, entre otros, bajo la consigna ¡salimos a las calles por nuestros derechos! • Imágenes: Micaela Nahir @_collaged • Agustina Scliar - @okscliar • . . . #Precarización #Juventud #Rappi #Glovo #PedidosYa #PrecarizaciónLaboral #Pandemia #Obelisco #Coronavirus

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