Ya en verano pero sobre todo desde que comenzó otoño, parece que la Dirección del Metro de Barcelona haya dado orden de abrir expedientes y sancionar a trabajadores del suburbano, en una especie de vendetta por las jornadas de huelga realizadas.
Miguel Augusto Trabajador Metro Barcelona | @miguelaugusto70
Lunes 21 de noviembre de 2016
El pasado julio se acordó en asamblea de trabajadores la firma de un acuerdo que mantuviera un “espacio de negociación” para intentar acordar un nuevo convenio colectivo. Pero, todo hace indicar que la Dirección de Metro está intentado aprovechar este paréntesis de las movilizaciones, para iniciar toda una campaña represiva hacia los trabajadores de Metro.
Desde comienzos de año los usuarios de Metro han podido comprobar cómo los trayectos han aumentado en tiempo. Esto es debido, en gran medida, a la implantación en algunas líneas de un sistema llamado WATO que incide sobre la velocidad de los trenes durante el recorrido y que impide iniciar la marcha antes de lo que el sistema estime oportuno.
Esto ha ocasionado que la duración de las vueltas en estas líneas sea superior a la que se estableció en su día, pero lejos de modificar el tiempo teórico en que se ha de dar la vuelta, los gestores del Metro mantienen estos tiempos. Todo ello conlleva a que los trabajadores tengamos retrasos en nuestra jornada laboral y acabemos tarde día si, día también. Obligándonos en ocasiones a superar las 9 horas de servicio, y sin respetar los tiempos máximos de conducción continuada, ni las equivalencias entre tiempos de conducción y tiempos de estación.
¿Seguirá manifestando Mercedes Vidal que el consistorio está por una racionalización de los horarios y la conciliación familiar, como dijo cuando anunció el acuerdo de prolongaciones con el F.C. Barcelona? ¿Acaso no sabe que desde las Gerencias de las líneas de Metro no hay intención de relevar a los trabajadores para que acaben a su hora? Si es incapaz de fomentar la conciliación y una racionalización de los horarios en una empresa de la cual ella es la Presidenta, ¿cómo pretende potenciarlo en otras empresas y comercios?
A comienzos de año quisieron hacer ver a la opinión pública que el aumento del tiempo en el trayecto de los usuarios era debido a una supuesta “huelga de celo” de los trabajadores. Incluso era habitual ver en redes sociales, sobre todo en twitter, acusaciones de estar haciendo una “huelga encubierta”, cuando los trabajadores lo único que hacíamos era respetar el reglamento. Estamos en noviembre y los tiempos de demora siguen siendo los mismos, pero curiosamente desde la firma del acuerdo de julio, nadie menciona esa “huelga de celo”.
Llegó el verano y la Dirección lanzó a sus “mensajeros” por la red de Metro haciendo correr diversas justificaciones de estos retrasos. La más habitual era “es culpa de unos cuantos que retrasan la línea” y la más insultante “es culpa de las mujeres que van mucho al baño en los finales de línea”. En cuanto a la primera, de ser cierta, esos “pocos trabajadores” deben estar haciendo jornadas extraordinarias como locos. Porque no hay un solo día que acabemos a la hora, y digo yo que algún día tendrán fiesta. En cuanto a la segunda, un comentario como ese, que esconde un misoginia enfermiza, si que es merecedor de una sanción ejemplar.
Tras meses sufriendo retrasos, algunas gerencias de las líneas de Metro (en esto la línea 1 se lleva la palma) han comenzado a abrir expedientes sancionadores a varios compañeros, acusándoles de ser ellos los culpables de estos retrasos. Al parecer la Dirección “Cientoypicomileurista” ha instaurado un régimen castrense en la Empresa en busca de chivos expiatorios que camuflen su nefasta gestión, abriendo expedientes y resolviéndolo ellos mismos haciendo caso omiso de las alegaciones que se le entregan.
Resoluciones de 5 o de 11 días de sanción de empleo y sueldo que buscan amedrentar al resto de la plantilla. Estas sanciones, a todas luces injustificadas, serán denunciadas por los compañeros, y en la mayoría de los casos, sino en todos, el juzgado les dará la razón. Eso lo sabe la Dirección de Metro, pero les da absolutamente igual judicializar las relaciones laborales ya que el dinero que gastan en bufetes de abogados sale del bolsillo de los contribuyentes.
Es evidente que esta estrategia represora la iniciaron en el mismo momento en que vieron una mínima división en la plantilla y también en el seno del Comité de Empresa. Un Comité de Empresa en el que cada sindicato parece más pendiente de luchas intestinas que de trabajar por el objetivo común que es la negociación del Convenio Colectivo.
Unos centrados en luchas internas y de poder, otros en iniciar una campaña electoral con dos años de antelación, otros utilizando a la plantilla como arma en peleas de partido y otros, sin representación en el comité, que tienen como único objetivo el darse a conocer atacando a todos menos a los responsables de esta situación, que es la Dirección de Metro.
Tanto Comité como plantilla debemos centrarnos en recuperar el espíritu de los primeros meses del año, porque cuanto más unidos estemos más fuertes seremos para enfrentarnos a una Dirección chulesca que no duda en incumplir sentencias, resoluciones o acuerdos, porque se cree inmune gracias al apoyo incondicional de la Presidenta de TMB, Mercedes Vidal.
¿Cuándo piensa cumplir con la sentencia DyT? ¿Piensa algún día publicar el salario de los Directivos? Siga haciendo caso a las milongas del Sr. Cañas y el Sr. Grau y pasará a la historia como la más nefasta Presidenta de TMB.