Desde el Estado español manifestamos nuestro contundente rechazo a la injerencia imperialista en Venezuela, sin que esto implique una adhesión política hacia el gobierno de Maduro.

CRT Estado Español Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras | @CRTorg
Viernes 25 de enero de 2019
Foto: Seguidores de la oposición de derecha asisten este viernes a un discurso del autoproclamado "presidente encargado" de Venezuela, Juan Guaidó.
No pasaron más que unos minutos desde que Juan Guaidó se autoproclamara “presidente interino” de Venezuela para que Donald Trump saliera a apoyarlo. La operación golpista cosechó inmediatamente el apoyo de varios presidentes latinoamericanos y de Canadá, respaldando a la oposición derechista venezolana. Estamos ante una nueva ofensiva golpista del imperialismo norteamericano, que cuenta con el apoyo de la derecha continental.
En el Estado español, Pablo Casado del PP, Albert Rivera de Ciudadanos y Santiago Abascal de la ultraderecha de VOX fueron los primeros en exigir al gobierno del PSOE que siga el camino de Trump y reconozca a Guaidó como “presidente legítimo” de Venezuela. La derecha española llama así a profundizar la injerencia imperialista en la región. Además, pretenden instrumentalizar la crisis venezolana en su carrera electoral, polarizando el escenario político español alrededor de esta cuestión.
La hipocresía de la derecha imperialista española no tiene límites: los mismos que apoyan las relaciones amistosas con regímenes dictatoriales como Arabia Saudí, pretenden hacer pasar la injerencia imperialista en la región como la defensa de “valores democráticos”. Los mismos que defienden que en el Estado español haya presos políticos como los políticos catalanes y piden más represión, se pronuncian por la “libertad” en Venezuela. Del mismo modo que nadie puede creer que el imperialista Donald Trump o el ultraderechista Bolsonaro defiendan los “derechos humanos” y la democracia.
Por su parte, Pedro Sánchez, se comunicó el mismo jueves con Juan Guaidó para manifestarle su apoyo, aunque no lo ha reconocido oficialmente todavía. Mantiene en este punto la línea de la UE. En las últimas horas, fuentes diplomáticas españolas han informado que el gobierno reconocerá oficialmente a Guaidó si Maduro no convoca a elecciones en un plazo de tiempo “breve”. La misma posición que sostienen desde Alemania y la UE.
Mientras que Donald Trump y la mayoría de los presidentes latinoamericanos encabezan una ofensiva abiertamente golpista en Venezuela, que parte de reconocer como nuevo presidente a Guaidó, la Unión Europea pretende ubicarse como posible garante de una “mediación” entre el gobierno de Maduro y la oposición de derecha para llevar adelante nuevas elecciones. Es una forma de encubrir la injerencia imperialista europea en la región con un velo más “democrático”, cuando en realidad son parte de la misma política de penetración imperialista y ataque a los derechos democráticos del pueblo venezolano, apostando claramente a una renovación por derecha del gobierno de Maduro.
En estos momentos de crisis aguda en Venezuela, es necesario un repudio contundente a la ofensiva golpista del imperialismo y la derecha. Esto no implica, sin embargo, un apoyo político al gobierno de Nicolás Maduro, como sostienen acríticamente grandes sectores de la izquierda española. Por el contrario, hace falta señalar que es el propio gobierno y el régimen cívico-militar de Maduro el que ha llevado al pueblo venezolano a esta situación.
Desde su nacimiento el chavismo estableció un régimen de poder basado en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, su principal sostén, y estatizando las organizaciones populares. La caída de los precios del petróleo por el impacto de la crisis mundial llevó a la profundización de una política de ajustes antipopulares y ataques a las condiciones de vida de las masas venezolanas.
La política del gobierno de Maduro ha provocado una verdadera catástrofe social y millones de refugiados. Mientras el salario medio ha llegado a los 6 dólares, se sigue pagando puntualmente la deuda externa, se pacta con las multinacionales mixtas (que explotan el petróleo y la minería) y se favorecen a los grandes empresarios nacionales y de la llamada “boliburguesía” militar y civil. Además, en una medida claramente anti-obrera, el gobierno de Maduro ha eliminado la vigencia de los convenios colectivos de trabajo, lo que fue motivo de una oleada de huelgas de trabajadores de la salud, de la educación, petroleros, de la industria del cemento y entre los empleados públicos reclamando comida y salarios dignos.
Con sus ataques al pueblo trabajador, su represión a las legítimas protestas obreras y populares, y sus políticas que mantienen al pueblo venezolano en una situación de extrema pobreza, hiperinflación y desesperación, allanan el camino para la ofensiva de la derecha y el imperialismo.
La derecha pro norteamericana y el imperialismo se apoyan en el descontento popular para impulsar su política. Pero detrás de su demagogia en favor de la “libertad” y la “democracia” hay un programa de incremento del endeudamiento externo y mayor penetración del capital imperialista, que busca una restauración de las condiciones de sumisión de Venezuela similares a las del período del Pacto del Punto Fijo. De la mano de los planes de ajuste y sometimiento a los organismos internacionales como el FMI sólo se agravarán la miseria y las necesidades del pueblo venezolano.
Desde la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) e Izquierda Diario llamamos a manifestarnos contra la ofensiva golpista del imperialismo y la derecha en Venezuela, al mismo tiempo que bregamos por la movilización obrera y popular contra la ofensiva imperialista y de la derecha, contra los planes de ajuste y por una salida política independiente de los trabajadores y el pueblo venezolano, en la perspectiva de avanzar hacia la unidad socialista de América Latina.