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BASTA DE TRANSFOBIA. Repudio al hostigamiento contra activistas trans y espacios culturales en CDMX

Una página de Facebook difundió el pasado fin de semana fotografías e información de personas trans mexicanas, junto a mensajes de odio y amenazas de muerte. Muchas de las personas atacadas son activistas o figuras visibles en la lucha por plenos derechos para la población trans en nuestro país.

Nancy Cázares

Nancy Cázares @nancynan.cazares

Jueves 14 de febrero de 2019

La denuncia circuló en redes sociales durante todo el fin de semana: una página de Facebook -eliminada ya debido a que fue reportada en múltiples ocasiones- publicó fotos de personas trans, capturas de pantalla de sus perfiles, así como imágenes y la dirección de espacios culturales y recreativos conocidos por ser considerados "seguros" para la población trans o por dedicar espacio a la difusión de expresiones artísticas y culturales contemporáneas.

Estas publicaciones iban acompañadas por mensajes de odio que no pueden sino describirse como repugnantes, así como por repetidas amenazas de muerte y agresión sexual.

Según denunció la página Trans Pride World, esta es la tercera vez que una página de Facebook es creada con el único fin de difundir fotos e información de personas trans con mensajes transodiantes y misóginos en extremo, en particular, señalan, contra las personas transmasculinas.

Este ataque, a pesar de ser identificado con otros anteriores en donde personas trans han recibido mensajes de odio y amenazas, tuvo en esta ocasión un elemento que no puede pasar desapercibido. Y es que muchas de las personas cuyas fotografías fueron exhibidas son voces y rostros visibles, activistas y defensoras de derechos humanos que, desde distintos espacios, han comenzado a poner en la agenda temas incómodos para el statu quo que impone esta sociedad patriarcal.

Inclusive, entre las fotografías publicadas se encontraba, a manera de amenaza, una de la activista Alessa Flores, cuyo crimen conmovió a la Ciudad de México y provocó distintas protestas en 2016.

El material difundido durante el ataque dejó ver que no se trató de "un posteo transfóbico más", sino que requirió de someter a vigilancia a través de redes sociales a un grupo definido de activistas y personas visibles para la población trans de la Ciudad de México y el área metropolitana.

Los responsables de la página transfóbica publicaron fotografías de establecimientos en donde han tenido lugar eventos organizados por y para las distintas disidencias sexogenéricas.

Ese odio, promovido desde las más altas esferas de la política internacional, empezando por la Casa Blanca y el Vaticano, reforzado por los medios de comunicación y perpetuado por una cultura profundamente misógina y machista, ha llevado a México a consolidarse en un ignominioso segundo puesto a nivel mundial en crímenes de odio contra personas trans.

Con cifras que apenas comienzan a visibilizar la realidad de los crímenes por transodio en México, este 2019 Chihuahua ya superó a Veracruz, que hasta el año pasado concentraba la mayor cantidad de estos crímenes registrados, según dieron a conocer el Conapred y la CNDH.

Mientras la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el Congreso continúan postergando la discusión sobre derechos elementales como la identidad de género y el matrimonio igualitario, los crímenes de odio, precarización, discriminación, y acceso restringido a derechos elementales como la salud, continúan siendo una realidad para las identidades trans.

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La salida de las personas trans a las calles, a los medios, a la academia, a las redes sociales, incomoda a la derecha reaccionaria antiderechos. Se trata de la misma derecha que criminaliza el aborto y que tras, haber reforzado posiciones con su alianza con el Morena en las elecciones presidenciales del año pasado, sigue tejiendo alianzas con el PAN y el PRD en estados como Quintana Roo, que según un informe de Letra S, ocupa uno de los primeros tres puestos a nivel nacional en la lista de entidades con mayor incidencia de crímenes de odio en los últimos cinco años.

El asesinato en Oaxaca del activista LGBTI+ Óscar Cazola, perpetrado esta misma semana, lanza una alerta sobre todo el territorio a la que deben responder organizaciones políticas, sociales, colectivos, en repudio a los crímenes de odio y por plenos derechos YA. Contra el hostigamiento a espacios de la comunidad y por justicia para quienes han sido víctimas de la violencia patriarcal.

Ningún ataque de odio sin respuesta organizada.