Es la cínica propuesta de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came), en voz de su titular, Martín Gutiérrez Lacayo.
Miércoles 25 de mayo de 2016
La propuesta es que las manifestaciones y mítines se realicen sólo de noche. Es parte de un paquete de medidas para “reducir la contaminación”, junto con un nuevo sistema de verificación de automóviles.
Al gobierno no le alcanza con la militarización y con la asociación con el crimen organizado para acallar el descontento. No le alcanza la represión –como la que despliega contra el magisterio que enfrenta la reforma educativa- ni amenazas de despidos.
Ahora incluso pretenden utilizar el grave problema de contaminación ambiental que se vive en la capital del país para restringir el derecho a la manifestación, con la excusa de que las manifestaciones afectan el tránsito vehicular.
Esta medida se propone cuando el magisterio está tomando las calles de la capital contra la reforma educativa diseñada a gusto de los organismos internacionales y el imperialismo estadounidense.
Pero resulta que sucede lo contrario de lo que afirman los funcionarios de la Came: según un artículo de Ek Francisco Garfias, publicado en la revista Nexos, cuando hay manifestaciones mejora la calidad del aire en la ciudad.
De acuerdo con Garfias “¿Qué pasa con la calidad del aire cuando hay protestas en la Ciudad de México? Datos recientes sugieren que, en promedio, los niveles de contaminación disminuyen cuando hay manifestaciones. Este patrón es claro en la figura 1, donde grafico el número de protestas en toda la ciudad y el valor del índice IMECA, que mide la calidad del aire, en cada día laboral. La relación es negativa: más protestas están asociadas a menores valores del índice––es decir, a menores niveles de contaminación.”
Quienes habitan la Ciudad de México viven la contingencia ambiental día con día. Se respira plomo, gases tóxicos y los niveles de ozono suben. Sí cuesta respirar y las consecuencias son afectaciones a la salud: vista irritada, problemas del aparato respiratorio. Se vive en contingencia un día sí, otro no.
Pero la salida a este problema no pasa por restringir el derecho a la manifestación ni por más controles vehiculares –que suelen estar plagados de prácticas corruptas.
¿Cómo se puede terminar con la contaminación ambiental?
Como explicamos acá, la contaminación del aire se genera por la emisión de gases de las industrias de la Zona Metropolitana del Valle de México, por la circulación de un enorme parque automotor –fomentado por los gobiernos de la ciudad desde hace décadas– y también por las emisiones generadas por el transporte público, que cuenta con muchas unidades en circulación que están en malas condiciones.
Consultado sobre este tema, Sergio Abraham Méndez Moissen, candidato independiente, Plataforma Anticapitalistas a la Constituyente, fórmula #5 señaló “En primer lugar, denunciamos la propuesta de restricción de las marchas formulada por la Came. Es un nuevo atropello contra los derechos democráticos y en particular contra la protesta social. Esto mientras se esperan nuevas movilizaciones del magisterio contra la reforma educativa.”
Respecto a la contingencia, explicó “consideramos que para terminar con este flagelo urbano, es necesario, municipalizar todo el transporte de la Ciudad de México bajo control de sus trabajadores, incluidos los servicios privados subrogados a empresas privadas en el Metrobus, el Metro y el conjunto de transporte capitalino.
Que se abran los libros de contabilidad del Metro, reparación inmediata de la línea 12 y para enfrentar la corrupción, que el Metro sea administrado bajo control de sus trabajadores y usuarios y que su extensión sea discutida democráticamente por los trabajadores, las organizaciones sindicales, de colonos y pueblos originarios. Boleto gratuito para estudiantes, docentes y trabajadores, en un transporte público eficiente, seguro y estatal.
Es indispensable también realizar una planificación racional del transporte urbano que para reducir drásticamente la contaminación ambiental, terminando el negocio de los subsidios millonarios a los empresarios del transporte, y reduciendo el tiempo que la población trabajadora y los estudiantes pierden en trasladarse entre su trabajo o escuela y su vivienda.
En cuanto a la producción industrial, sostenemos que urge una planeación de la misma que garantice la verdadera sustentabilidad. Para esto, son los trabajadores, junto con científicos y técnicos que respondan a los intereses del pueblo, quienes pueden desarrollar nuevos procesos productivos que permitan satisfacer las necesidades humanas al tiempo que se conserva el medio ambiente y se reducen las emisiones contaminantes, en el camino hacia su completa eliminación”.