El pasado 26 de mayo, el empresario y coordinador parlamentario del partido Nueva Alianza en el congreso del Estado de Puebla, Gerardo Islas Maldonado, público en la revista Forbes México un artículo que pretende retomar una propuesta que Carlos Slim ha expresado en años anteriores de modificar la jornada laboral.[1]
Jueves 28 de mayo de 2020
¿De qué se trata esta propuesta? Islas Maldonado, cita al magnate mexicano
“Las semanas laborales cortas son la solución a los cambios ante la tecnología y el progreso, por lo que se propone una jornada laboral de tres días. Tiene que suceder gradualmente. Supongamos que la mitad de los empleados de Telmex sobraran. Sería una gran solución: la mitad trabajaría de lunes a miércoles, y la otra mitad de miércoles a sábado. Se tendría un horario completo, servicio 12 horas al día, 6 días a la semana. Y la gente se jubilaría a los 75”
Por supuesto, esta propuesta “no debe ser genérica, sino debe ser específica para cada empresa, de acuerdo a su giro y circunstancias” según indica Islas.
¿Qué debemos saber los trabajadores/as al respecto?
El argumento que respalda la propuesta que lanza Slim, se centra en la “alta” productividad de Telmex.
La productividad básicamente consiste en un determinado gasto de fuerza de trabajo en relación con los medios de producción que absorben en cierto periodo de tiempo.
En la modificación de la productividad intervienen dos elementos: el desarrollo de las fuerzas productivas y a la intensidad del trabajo. De ahí que un aumento de la productividad puede darse por un mayor rendimiento de la fuerza de trabajo y/o un desarrollo tecnológico, la consecuencia inmediata es un aumento cuantitativo en la producción.
En Telmex, el aumento de la productividad que ocurrió en última década del siglo pasado, se debió a la “organización del trabajo por encima del desarrollo de la ‘revolución industria’”,[2] es decir, la productividad se recargo sobre la intensidad del trabajo y no sobre la innovación tecnológica.
Esto se tradujo en que la empresa recurrió a mecanismos que incidieron sobre los ritmos del trabajo, que fueron respaldados por la subcontratación y la precarización laboral. Es decir, la intensificación se traduce en un mayor desgaste de la fuerza de trabajo y por lo tanto un deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras.
“la expansión de la empresa telefónica combina el aumento de la jornada de trabajo con la intensidad, el trabajo a destajo con la subcontratación, tanto por parte de los propios trabajadores como por las filiales de la empresas, para cumplir a toda costa con las metas de productividad”[3]
Lo que proponen estos paladines de una aparente “reducción” de la jornada laboral, es todo lo contrario, es un aumento de esta en términos colectivos.
En su hambruna de ganancias, recurren al sistema de relevos, el cual trasgrede los límites físicos y sociales de la fuerza de trabajo para “Apropiarse de trabajo durante todas las 24 horas del día” (Marx). Este sistema consiste en rotar a los trabajadores, si la jornada de un trabajador dura 8 horas, el capitalista podría emplear consecutivamente otros dos para cubrir con las 24 horas que dura el día, permitiéndole extender la jornada de trabajo en términos colectivos.
En este caso, Slim propondría un relevo semanal. Una jornada de 12 horas al día, trabajando la mitad de la semana, así hasta los 75 años. Haciendo el relevo a mitad de la semana con otro trabajador/a.
En términos colectivos, bajo sus condiciones laborales, tenemos como resultado: una mayor intensidad en el trabajo, un aumento en la jornada laboral, mayor precarización, lo que le arroja una mayor productividad y una mayor ganancia. ¡Qué ingenioso! Todo a costa de la degradación de la vida de las y los trabajadores.
Las luchas en el siglo XIX fueron precisamente contra esta tendencia inmanente del capital (de extender ilimitadamente la jornada de trabajo) para que se impusiera una jornada que permitiera mejores condiciones de vida. Ahora, este exitoso empresario y sus émulos pretenden retroceder en la historia y darnos gato por liebre.
La reducción de la jornada laboral solo se ha dado por las heroicas luchas de los y las trabajadoras, en condiciones unas veces más difíciles que otras.
Las condiciones menos difíciles se han presentado en aquellas regiones y momentos de la historia en donde el aumento de la productividad se recarga en el desarrollo de las fuerzas productivas, no en la intensidad del trabajo. Es decir, en donde el desarrollo y la innovación tecnológica permiten una reducción del valor de la fuerza de trabajo.
En nuestro caso, estas burguesías lumpen, al tipo de Slim, en su horizonte de clase nunca existió este impulso para el desarrollo tecnológico de punta, son burguesías mercachifles, que nunca han revolucionado el proceso de producción sino subordinadas al capitalismo desarrollado, son vendepatrias y buitres agazapados en el aparato de Estado a la espera de los “remates” de las empresas estatales, de las licitaciones y concesiones.
[1] Cfr., “Estrategia de Carlos Slim para aumentar la productividad”, https://www.forbes.com.mx/estrategia-de-carlos-slim-para-aumentar-la-productividad/
[2] Cfr. Sotelo Valencia, A., Desindustrialización y crisis del neoliberalismo, Maquiladoras y telecomunicaciones, Plaza y Valdez, p. 179.
[3] Ibíd., p. 196.