Difundimos la declaración de la agrupación Pan y Rosas de cara a los Encuentros regionales de mujeres y disidencias que se realizarán el próximo 9 y 10 de octubre, fecha en la que tradicionalmente se convocan los Encuentros Nacionales de Mujeres. En AMBA, proponen impulsar una movilización unitaria.
Sábado 2 de octubre de 2021 17:11
Después de 35 años consecutivos, este año será el segundo en el que no habrá un Encuentro Nacional de Mujeres masivo. La pandemia fue un factor decisivo para que se suspenda el año pasado y que no se pudiera preparar anticipadamente el de este año. Pero, ahora, cuando ya el gobierno levantó todas las restricciones sanitarias, la mayoría ha recibido las vacunas y empieza a reactivarse distintas actividades deportivas, culturales y sociales, no hay ninguna excusa para que el movimiento de mujeres no haga un pronunciamiento categórico, movilizándose amplia y unitariamente, en todas las capitales del país. Ser miles en las calles diciendo que no estamos dispuestas a dar un paso atrás en nuestras conquistas, que repudiamos el nombramiento del exgobernador de Tucumán, Juan Manzur como jefe de gabinete de ministros y que lejos de haberse revertido la herencia macrista se han profundizado con las terribles condiciones de vida de las mujeres y disidencias.
Su reciente designación, junto a la de Julián Domínguez y Aníbal Fernández derechiza el rostro del Gabinete, pero es parte de una política gubernamental más amplia e incluso previa a estos nuevos nombramientos, de sacar de las calles y pasivizar (como han hecho junto a la burocracia sindical con el movimiento obrero), y tratar de evitar que se avance en la separación de la iglesia y el Estado y que se desarrolle un amplio movimiento de mujeres y disidencias que salga a cuestionar las medidas del gobierno. En este marco avanzan sectores de la derecha de Juntos y expresiones como Milei o el mismo Espert, que son directamente misóginos, están en contra de nuestro movimiento y la conquista de derechos para las mujeres y la diversidad sexual, y pretenden empeorar aún más la vida de las mujeres trabajadoras y de los barrios populares con la reforma laboral y la precarización del trabajo y de la vida, que afecta mayoritariamente a las mujeres.
Las compañeras de Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda Unidad, que somos parte de las agrupaciones que convocamos a sostener, en medio de esta situación inesperada, los Pre Encuentros regionales para que, en 2022, podamos finalmente continuar con nuestros Encuentros Plurinacionales de Mujeres, Lesbianas y Disidencias, proponemos que en San Luis y en las distintas provincias donde se están convocando Encuentros Regionales, marchemos el domingo 10 para hacer escuchar con fuerza nuestras demandas de separación de la iglesia del Estado, exigir la implementación sin restricciones ni obstáculos de nuestro derecho a la IVE, reclamar contra la violencia machista y la aparición con vida de Tehuel y levantar bien alto el reclamo de vivienda y trabajo con derechos.
El año pasado, el movimiento de mujeres y feminista conquistamos el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, una demanda histórica que fue negada hasta entonces por los distintos gobiernos: desde los radicales, a los kirchneristas y macristas. Ningún gobierno pudo parar la fuerza de las mujeres y de la juventud en un reclamo tan sentido como es la libertad de decidir sobre el propio cuerpo y que no mueran más las mujeres del pueblo pobre, por las consecuencias de los abortos clandestinos. Tan es así que este movimiento se enfrentó a una militancia más activa de sectores de la derecha más reaccionaria, y vinculada a la cúpula de las iglesias, que salieron a las calles junto a intendentes y gobernadores y se expresaron en el Congreso apoyando el aborto clandestino y tratando de evitar que la fuerza de la marea verde continúe en el reclamo por la separación de la iglesia y el Estado y se potencie en alianza con otros sectores en lucha, como la pelea por la vivienda, contra la precarización laboral, por la defensa del clima.
Desde el gobierno, sectores del Frente de Todos, e incluso sectores del feminismo y el sindicalismo, tuvieron la política contraria: en lugar de convocar a la más amplia movilización, para que el movimiento siga en las calles, avance en conquistas y en su organización, buscaron canalizar las expectativas del movimiento por la vía institucional, poniendo en pie Ministerios de Género, participando de eventos con intendentes, haciendo mesas virtuales, cuando no llegando al punto de sentarse con enemigos declarados de ese movimiento, como Berni, Manzur, Capitanich y otros personajes.
Cuando lo que estaba planteado era profundizar el camino que abrió la marea verde y el Ni una menos, apostando a unificar esa lucha con la organización independiente de sectores de mujeres trabajadoras. Esas que aún en pandemia, fueron grandes protagonistas, como la primera línea de la salud, que dio un gran ejemplo con la lucha de las elefantas neuquinas; las mujeres del citrus en Tucumán, las viñateras en Mendoza, las maestras salteñas, las choferas cordobesas, las vendedoras ambulantes de Jujuy, las jóvenes precarias, las mujeres de las recuperadas MAM, Madygraf, de Zanon; las trabajadoras de casas particulares de Nordelta y de Guernica, que siendo víctimas de violencia, tuvieron que salir a tomar tierras por no tener donde vivir y fueron brutalmente desalojadas y reprimidas por la policía de Berni y Kicillof. Un hecho que vemos repetirse ahora en la Villa 31, de la Ciudad de Buenos Aires, donde con Larreta a la cabeza nuevamente las fuerzas represivas desalojan a mujeres y sus niñes.
Con un mayor protagonismo de sus demandas y referentes en los sindicatos que enfrentan a las burocracias y en los barrios, con la puesta en pie de Comisiones de Mujeres, como se vio incluso en el proceso de recuperación de tierras como el de Guernica, o el rol de las mujeres de la salud en Neuquén, enfrentando a los gobiernos de turno, a la represión y a las burocracias sindicales. Ese es el camino de autoorganización y movilización a profundizar, en momentos donde el FMI y el gobierno han trazado la hoja de ruta y es de más ajuste.
Algunas referentes del movimiento plantean que en estos dos años de gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández, conquistamos el derecho al aborto y los ministerios “de género”. El derecho al aborto no es una conquista que nos dio ningún gobierno, menos aún se lo debemos a la integración de sectores del feminismo a las instituciones del Estado, el aborto legal, lo conquistamos en las calles, con la confianza en nuestra fuerza de lucha, con la movilización y la organización persistente de un histórico movimiento de mujeres y feminista, que se redobló con la fuerza de las pibas y es referencia a nivel internacional.
Mientras desde el Gobierno nos quieren decir que se combate la discriminación con la sanción de la ley de cupo laboral trans travesti, sabemos que su sola sanción no garantiza el acceso a trabajo con derechos para el colectivo. Allí tenemos el caso de Tehuel de la Torre, un jóven trans del conurbano del que el próximo 11 de octubre se cumplen 7 meses de su desaparición mientras buscaba trabajo. Ese trabajo que debía garantizarle el Estado, porque en la provincia de Buenos Aires, el cupo laboral es ley hace 6 años, pero todos los gobiernos se han ocupado de incumplirlo.
Los Ministerios de Género, muy lejos de “tirar abajo el patriarcado” y de dar respuesta a nuestros reclamos, se han dedicado a sostener una política gubernamental que, tanto en sus decisiones económicas, como políticas y sociales, no ha hecho más que empeorar enormemente la vida de las grandes mayorías trabajadoras y en particular de las mujeres, las jóvenes y las niñas. Mientras se sigue privilegiando el pago al FMI, en estos dos años de gobierno, la situación de las mujeres y disidencias empeoró.
Los Encuentros Regionales tienen que ser un punto de apoyo para dar todos estos debates, pero además para proponernos preparar unitariamente, una gran jornada nacional de lucha del movimiento de mujeres y feminista para el 25 de Noviembre, Día Internacional de Acción contra la Violencia hacia las Mujeres, para que nuestra lucha tenga una expresión masiva en las calles en todas las provincias y con una gran movilización del AMBA de Congreso a Plaza de Mayo.