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Red Internacional
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PANDEMIA Y MIGRACIÓN. Reunión México-Estados Unidos: ¿Acuerdos para detener la pandemia o el flujo migratorio?

Después que el gobierno de Donald Trump ha anunciado medidas en el plano fronterizo respecto al covid-19, los acuerdos que se implementarán entre México y Estados Unidos tienen como ejes fundamentales medidas antimigratorias.

Sábado 21 de marzo de 2020

Primero la cancelación de los vuelos de origen europeo por parte del gobierno de Donald Trump aparecía como medida de prevención para que el covid-19 no se propagara más entre la población estadounidense. Ahora las medidas se enfocan en la región con el anuncio de cerrar las fronteras entre México, Estado Unidos y Canadá, para limitar el paso de personas de origen extranjero a territorio estadounidense, lo cual complementa la persecución y deportación de miles de personas como supuesta medida para prevenir el coronavirus.

La cuestión del combate al covid-19 ha abierto las negociaciones en el tema migratorio entre México, Estados Unidos y Canadá. La relación económica entre los tres países, que por el momento ha quedado intacta, es una de las principales prioridades. A su vez se ha avanzado en medidas en las fronteras para restringir el paso migratorio y deportar a miles de migrantes.

Días atrás, Trump hablo de recurrir al Acta constitucional 42 USC265, que da la prerrogativa de prohibir la entrada de extranjeros a Estados Unidos en circunstancias de crisis o emergencia nacional. Esta acta da al presidente estadounidense, en caso de cualquier enfermedad de origen extranjero, la facultad de restringir la entrada total o parcialmente y durante el periodo que sea necesario, a las personas y propiedades de los países que se designe, para evitar peligro.

Lo cierto es que, utilizando esta acta en el marco de la crisis mundial de coronavirus, Trump avanzó en su política anti migratoria, esto de cara, claro, a las elecciones presidenciales de noviembre.

El acuerdo al que han llegado el Secretario de Relaciones Exteriores de México, Marcelo Ebrard, y el Secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo es el de “ampliar las actividades esenciales” en la frontera entre ambos países. Esto tiene como principal objetivo reducir el impacto económico que tendrá el covid-19 en la región, evitando el cierre total de las fronteras como había alardeado Trump.

Pero únicamente el acceso en las fronteras estará permitido al comercio y a los trabajadores acreditados y libres de covid-19 que cruzan y regresan diariamente por motivos laborales. En efecto esto significa el cierre de las fronteras a “las actividades no esenciales” fortaleciendo las medidas de control migratorio.

El acta 42 USC265 [1] ya ha sido invocada por el Centro de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) para negar el ingreso a ciudadanos extranjeros y como supuesta medida para prevenir la propagación del covid-19. En los hechos está siendo utilizada para deportar a los migrantes a sus países de origen, política que bajo a la actual epidemia puede aplicar Trump con mayor margen.

Esto significa que los migrantes que se encuentran en los centros de detención esperando a que se aclare su situación migratoria serán deportados, no a México como se había anunciado en un inicio, sino a sus países de origen. Mientras que los solicitantes de asilo independientemente de su origen serán devueltos al lado mexicano de la frontera mientras llega su fecha de audiencia.

Con esto el gobierno de Donald Trump avanza en medidas que no enfrentan la crisis del coronavirus, sino que usa el tema de la pandemia para fortalecer su base electoral de cara a las elecciones presidenciales de este año.

El cierre de fronteras y el control sobre la población a partir de medidas excepcionales, políticas aplicadas por los gobiernos en otras latitudes del planeta, demuestran que frente al covid-19 lo que importa es mantener la gobernabilidad y las ganancias de la clase dominante.

Por eso, ante esta crisis, más que nunca y teniendo en cuenta las terribles condiciones de detención que enfrentan los migrantes en Estados Unidos, es indispensable que la clase trabajadora y los sectores populares del vecino del norte exijan la inmediata liberación de todos los migrantes detenidos -que además son superexplotados en las cárceles privadas.

A su vez, cabe destacar que el acuerdo entre México y Estados Unidos está lejos de proporcionar medidas reales frente a la propagación del coronavirus en la región.

Una verdadera salida a la cuestión epidemiológica emergente sólo se puede resolver con una política integral de salud a ambos lados de la frontera. Que pueda garantizar la provisión masiva de pruebas para detectar el coronavirus, además de abastecer suficientes medicamentos y materiales adecuados para la combatir y aislar al virus.

Esto solo puede ser posible con la implementación de impuestos progresivos y extraordinarios a las grandes fortunas, junto a la centralización del sector salud y de una reorientación de la industria y la producción para atender las prioridades sanitarias.

Y sobre todo es importante exigir un alto a las deportaciones de migrantes, además otorgarles servicio de salud integral, una vivienda digna y alimentación, pues sus vidas también importan.


[1"Siempre que el Cirujano General determine que, debido a la existencia de cualquier enfermedad contagiosa en un país extranjero, existe un grave peligro de introducción de dicha enfermedad en Estados Unidos, y que este peligro se incrementa por la introducción de personas o propiedades de tales países. En caso de que se requiera una suspensión del derecho de introducir a tales personas y bienes en interés de la salud pública, el Cirujano General, de conformidad con las reglamentaciones aprobadas por el Presidente, tendrá el poder de prohibir, total o parcialmente, la introducción de personas y propiedades de los países o lugares que él designe para evitar tal peligro y durante el período de tiempo que considere necesario para tal fin". (1 de julio de 1944, cap. 373, título III, § 362, 58 Stat. 704.)