El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, sostuvo que en lo que va del año se destinaron casi $ 70.000 millones para el plan contra el hambre. Los pagos de la deuda equivalen a cinco veces más que esa suma.
Martes 18 de agosto de 2020 19:53
Foto: Twitter.
Este martes se reunió la Mesa contra el Hambre a nueve meses de su lanzamiento. El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, presentó los datos del informe del ministerio ante el Consejo Federal Argentina contra el Hambre.
Según Arroyo, se destinó en lo que va del año casi $ 70.000 millones a reforzar la alimentación de 11 millones de personas. Puede parecer mucho, pero en realidad los pagos de la deuda representan cinco veces más que esa suma, se pagaron $ 350.000 millones.
La reunión se realizó por videoconferencia y participaron Victoria Tolosa Paz, presidenta del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, Narda Lepes, Marcelo Tinelli, Chiche Duhalde, y Estela Carlotto.
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También fueron parte del encuentro representantes de la Mesa de Enlace como Carlos Achetoni (FAA), Carlos Ianizzotto (Coninagro), Carlos Vila Moret (Sociedad Rural); Jorge Knoblovits (DAIA); Juan Martins (Bolsa de Cereales) y Juan Vasco Martínez (supermercados), entre otros.
El ministro de Desarrollo Social, señaló que la demora en volver a convocar a esta mesa fue consecuencia de la pandemia, "tuvimos la primera reunión en diciembre pero la pandemia cambió la situación y no pudimos tener reuniones en el medio", explicó.
Marcelo Tinelli sostuvo que "contra la grieta que proponen, y es el negocio de muchos, la unión es lo que nos puede sacar adelante. Atender el hambre es muy importante".
En tanto, Daniel Funes de Rioja, directivo de la COPAL, la cámara que agrupa a los productores de alimentos, afirmó que había que crear "algún mecanismo de devolución del IVA para los sectores más humildes".
Si realmente a los representantes de las cámaras patronales y a los empresarios les importa “atender el hambre”, ¿por qué reclamaron cuando se habló de presentar un proyecto de impuesto a las grandes fortunas? De hecho, ante los gritos de los dueños del país, el Gobierno archivó dicho proyecto que permitiría obtener más recursos en medio de esta crisis.
¿Cuánto se destina al plan contra el hambre?
El ministro afirmó que "el eje del trabajo es que todos deben tener acceso a una alimentación sana y de calidad".
Arroyo detalló que en siete meses dentro del plan de lucha contra el Hambre se ejecutaron $ 69.747 millones para asistir 11 millones de personas.
De ese total, se realizaron compras centralizadas de alimentos, se destinaron fondos para provincias y municipios, a la Tarjeta Alimentar que alcanza a 1,5 millón de familias, para comedores escolares y para otros destinos.
La mesa del Consejo definió entre sus prioridades anticipar el "impacto de la pandemia en la niñez" y profundizar políticas que aseguren una rápida llegada a esos grupos más vulnerables, luego de conocerse un informe difundido por Unicef Argentina, que estimó que a fin de año el 63 % de los niños serán pobres.
A pesar de estas declaraciones, los fondos son insuficientes para combatir el hambre. El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, en su informe de gestión en el Congreso respondió, ante una pregunta del Frente de Izquierda y los Trabajadores-Unidad, que desde comienzo de año y hasta mediados de julio, el Gobierno había pagado deuda por $ 350.000 millones, cinco veces más que lo desembolsado en el programa contra el hambre. ¿Por qué la prioridad la tienen los especuladores?
Es necesario invertir las prioridades. La crisis agravará aún más las condiciones de vida de los trabajadores y los sectores más vulnerables. La pobreza aumentará y la consultora Ecolatina calcula que la desocupación se va a ubicar por encima del 15 % cuando se conozcan los datos oficiales del segundo trimestre del año.
Es urgente avanzar con medidas de emergencia como aplicar un impuesto extraordinario a las grandes fortunas a los sectores que más ganaron en los últimos años, que permitiría otorgar un salario de cuarentena de $ 30.000 para aquellos trabajadores que lo necesiten, construir viviendas y adquirir material sanitario; entre otras medidas como el desconocimiento soberano de la deuda.
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