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Red Internacional
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ESTADOS UNIDOS EJERCE PRESIÓN INTERNACIONAL. Reunión en la OEA sobre Venezuela terminó sin acuerdo

Este martes, el seno de la OEA estuvo tensionada por la discusión sobre Venezuela y la aplicación de la Carta Democrática. Aunque luego de horas de intervención de los distintos países termina de manera abrupta y sin ninguna resolución final.

Miércoles 29 de marzo de 2017

Es importante resaltar que un día previo a la reunión del Consejo Permanente de la OEA, el senador del partido Republicano de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó una fuerte advertencia a República Dominicana, El Salvador y Haití de cara a la votación sobre Venezuela, diciendo que va a ser difícil defender la asistencia estadounidense que reciben de los previstos recortes en el presupuesto si ellos, a su vez, “no salen a defender la democracia en la región”, una manera de decir si no salen a condenar a Venezuela. Advirtió que incluso podría tener repercusiones colaterales, como impactar la asistencia que Washington brinda a dichos países, aprovechándose de la vulnerabilidad de los mismos para forzar su voto. “Esto no es una amenaza, pero es la realidad”, sostuvo el senador imperialista.

Esta situación ponía de relieve lo que ya es de conocimiento público, la fuerte presión que viene haciendo el gobierno de Trump sobre los países latinoamericanos para que tengan una política más agresiva hacia el gobierno de Maduro. Con cada presidente latinoamericano con que Trump se ha comunicado telefónicamente incluso encontrado personalmente como Pedro Kuczynski de Perú, el tema Venezuela está en uno de los puntos de la agenda de discusión, un mecanismo del cual se hace lectura como una muestra de la presión del nuevo gobierno estadounidense contra Maduro. No fue casualidad que de las delegaciones que fue contundente en su exposición este martes en el Consejo de la OEA fue la de Estados Unidos, que estuvo representado por el subsecretario adjunto para Latinoamérica Michael Fitzpatrick.

Dentro del seno de la OEA, el secretario general, Luis Almagro, ha pedido suspender a Venezuela del organismo como “última medida de presión para que el presidente Nicolás Maduro convoque elecciones generales”, es decir, anticipar las presidenciales que solo tendrían que realizarse a finales del 2018. Llegando incluso a exigir la celebración de "elecciones generales completas a la mayor brevedad", pero que si esos comicios no se convocan en un plazo de 30 días, la OEA debe apostar por la suspensión.

La política de Almagro es la anticipación de las elecciones presidenciales en lo inmediato, y no tan solo las pendientes elecciones a gobernadores que deberían haberse realizado a finales del año pasado. Almagro se ha convertido en uno de los portavoces más feroces a nivel internacional contra el Gobierno de Maduro, completamente alineado con los intereses de la oposición del país aglutinada en la MUD.

En cuanto a la reunión de este martes, la tensión estuvo presente en toda la sesión, terminando casi de manera abrupta, y sin ninguna resolución final, pues luego de fuertes encontronazos entre el representante de Venezuela con otras delegaciones, llevó al presidente del Consejo Permanente, Patrick Andrews, a levantar el encuentro. Sin dejar así mayor claridad sobre su resultado sino solo el hecho de que todas las declaraciones y propuestas serían recogidas en un acta, aunque el representante de México ante el organismo, Luis de Alba, declaró a periodistas que en los próximos días se haría un proyecto de resolución en el que se definirían propuestas concretas que atendieran el caso Venezuela.

Aunque al parecer veinte países de los 34 miembros activos de la OEA habrían consensuaron este martes una declaración conjunta en la que se comprometen a concretar una hoja de ruta "en el menor plazo posible", se trata de un texto que recoge la declaración conjunta de 14 países publicada el pasado jueves. Si bien basta 18 países que voten para poder imponer algún tipo de sanción a Venezuela.

Es muy probable que Maduro tema una votación adversa en la OEA, pues se encuentra en una situación bastante distinta a reuniones anteriores donde consiguió capear la situación como en el pasado mes de junio del año pasado. Aunque el hecho de que la reunion terminara sin resolucion final significo un respiro momentaneo. Por esta razón es que este mismo martes, ya entrada la noche, abrió la posibilidad de “salir” de la OEA, aunque también puede leerse como parte de una política de presión internacional, pidiendo abrir nacional e internacionalmente un debate sobre la "utilidad" y "pertinencia" de la Organización de Estados Americanos (OEA), pues afirmó que este organismo "ya dio lo que iba a dar". “¿Tiene sentido la existencia de la OEA? ¿tiene sentido la permanencia en la OEA?", cuestionó en una reunión con su consejo de ministros, a través del canal estatal VTV.

El "antiimperialismo" de Maduro

El gobierno llamó una marcha también este martes contra la “injerencia imperial”, pero el supuesto injerencismo o antiimperialismo de Maduro es declaratorio. En sus afrimaciones y marchas que convoca el gobierno lejos están de una verdadera lucha antiimperialista o intervencionismo, más bien expresan la defensa de supervivencia de la casta gubernamental. Si no, ¿cómo se explica que en los años de mayores penurias que ha sufrido el pueblo trabajador, el gobierno de Maduro ha pagado más de 60 mil millones de dólares en tan solo tres años, y se prepara para pagar este año más de 17 mil millones?, ¿acaso no es una agresión imperialista por parte de los pulpos y acreedores internacionales ser sometidos a semejante sangría nacional? Por otra parte, el gobierno viene realizando grandes acuerdos con sectores transnacionales en las áreas de minería y petróleo que roban nuestras riquezas, ¿no es agresión imperialista todo este atraco a la nación, que extraen nuestras riquezas dejando destrucción y grandes daños ambientales? La respuesta a todas estas preguntas salen por sí solas.

Desde estas páginas hemos venido planteando el rechazo abierto a todo intervencionismo y cualquier escalada injerencista del imperialismo yanqui. Hemos sostenido que este rechazo no implica avalar en modo alguno al gobierno de Maduro, que lejos de tomar medidas que ataquen los intereses del imperialismo y sus socios venezolanos, frente a la crisis económica que atraviesa el país ha tomado medidas que afectan a los trabajadores y el pueblo pobre mediante medidas de ajuste.

Lo decimos, una y mil veces más, las cuentas con las violaciones de los derechos democráticos y humanos, con los corruptos funcionarios del gobierno nacional y sus actos de represión -que caen siempre con más saña sobre la clase trabajadora-, las habrá de ajustar solo el pueblo trabajador venezolano, no los gobiernos de la burguesía imperialista estadounidense ni de otros países. Ajuste de cuentas que también el pueblo trabajador hará con los golpistas proimperialistas de la oposición que se aglutina en su mayoría en la MUD, que fueron perdonados por el propio Chávez en 2007, y con los empresarios que han robado millones de dólares, y chantajeado y jugado con el hambre del pueblo. La clase trabajadora, en alianza con los pobres de la ciudad y el campo, rechazando toda injerencia imperialista, debe pelear por una salida independiente frente a la actual crisis imperante, independiente del gobierno y de la oposición derechista que en forma demagógica busca capitalizar la crisis del chavismo.