El gobierno confió en la opinión de la Casa Blanca y resultó adversa. El caso es impulsado por Burford Capital, un fondo buitre que en 2013 compró a el derecho a litigar de dos empresas quebradas, Petersen Energía y Petersen Inversora.
Viernes 19 de abril de 2019 22:40
La Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York dejó firme un fallo de primera instancia contra YPF y el Estado argentino que podría costarle unos U$S 3.000 millones.
La decisión es un fuerte revés para el gobierno de Macri, quién había celebrado en enero que la corte Suprema de EEUU le pidiera opinión a la Casa Blanca que preside Donald Trump sobre un tema de jurisdicción en el juicio que se instruye en ese país por la expropiación de la YPF durante el kirchnerismo.
A partir de este momento, la causa puede continuar en paralelo sin necesidad de que la Corte Suprema de su opinión. Y vuelve todo al tribunal de Loretta Preska, la jueza de primera instancia que reemplazó al fallecido Thomas Griesa, quien había fallado en contra de la Argentina y a favor de los buitres, llamando a dar igual tratamiento a los acreedores que a aquellos que aceptaron los canjes de 2005 y 2010.
El caso por YPF es impulsado por otro fondo buitre, Burford Capital, que en 2013 le compró a la Justicia española el derecho a litigar de dos empresas quebradas, Petersen Energía y Petersen Inversora. Luego, también se quedó con el 70% del juicio de Eton Park, otro accionista minoritario de YPF.
Desde entonces, el fondo encabeza el reclamo contra la Argentina. Burford pagó alrededor de U$S 15 millones para quedarse con los derechos a hacer juicio, mientras espera que salga un fallo a su favor vendió menos del 30 % de los derechos a terceros y ya ganó más de U$S 130 millones, es decir más de diez veces el gasto inicial.
El monto total en juego en el juicio supera los U$S 3.000 millones, según estimaciones. Si se pierde el juicio deberá pagar el Estado, como accionista mayoritario, no la empresa.
Esta semana, los abogados del país pidieron que "no se tomen medidas adicionales" hasta que la Corte falle. Pero lo más probable es que la Cámara de Apelaciones no cambie de opinión. Ahí, la jueza Preska tendrá la decisión: puede esperar a la Corte u ordenar que la causa siga.