Hoy se cumplen 51 años de la gran revuelta de Stonewall (EE.UU), protagonizada por cientos de gays, lesbianas y trans que lucharon por sus derechos con barricadas contra una gran represión policial y contra las leyes homolesbotransfobicas del Gobierno, que en pocos meses logró iniciar el primer movimiento por los derechos de las personas de la diversidad sexual y de género en el mundo.
Domingo 28 de junio de 2020
Si bien ya han pasado años de aquel estallido, lo cierto es que marcó la pauta en cuanto a cómo se persiguen los derechos de la diversidad, y es necesario recordarlo cuando vemos su vigencia en estos tiempos.
Hoy, en plena pandemia mundial, podemos ver grandes movimientos internacionales contra la opresión y brutalidad policial, como lo son #BlackLivesMatter, o el gran movimiento feminista por los derechos de las mujeres como el Aborto Legal. El criminal manejo de los gobiernos en este contexto de crisis ha profundizado las miserias que venimos soportando por décadas, y hoy además de ser reprimidos, golpeados y encarcelados por luchar por nuestros derechos, nos arrojan a la enfermedad, al desempleo y al hambre. Además de vivir las presiones que vive el conjunto de nuestra clase, nuestra comunidad se ve vulnerada en derechos ya conquistados, como lo son tratamientos y horas médicas específicos para la diversidad LBGTIQA+.
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En Chile, Sebastián Piñera desde la revuelta ha desatado una despiadada y brutal represión contra quienes nos manifestamos por nuestros derechos, dejando miles de detenidxs y heridxs, cientos de mutiladxs, decenas de muertxs y a la fecha más de dos mil presxs políticos. Ahora, durante la pandemia, destina recursos a pacos y milicos mientras los hospitales colapsan y en las poblaciones nos morimos de hambre. También, junto con la “oposición” han desplegado una serie de iniciativas legales criminalizadoras, como la ley anti-encapuchados y el proyecto de ley de inteligencia, o el aberrante Acuerdo Nacional que viene a precarizar la vida de las futuras generaciones, además de prometer un Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) absurdo para nuestras familias mientras garantiza millones de dólares a los empresarios.
Ya sabemos lo que se nos viene si depositamos nuestras vidas en este Gobierno y sus intereses empresariales, es por eso que hoy más que nunca debemos retomar esa tradición de lucha que se expresó a través de la diversidad por primera vez en Stonewall y pelear con ese ejemplo de autoorganización junto a otros sectores oprimidos y explotados, no sólo por los derechos de la diversidad sexual y de género, como el garantizar el inaplazable acceso a tratamientos de salud para nosotres, o la imposición de la educación sexual en todos los niveles; sino que ir por la construcción de una gran fuerza organizada para que la crisis no la paguemos nosotrxs y que conquiste un urgente IFE de 500 mil pesos (que logre cubrir la canasta básica familiar), la disolución de la policía asesina y finalmente luche “por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.”