El hospital reginonal de Rio Gallegos finalmente llegó a su máxima capacidad de Unida de Terapia Intensia (UIT), pese a los reiterados avisos de los trabajadores, el Gobierno de Alicia Kirchner se desentendió y culpó a la comunidad.
Ernesto Zippo Trabajador de Correo Argentino | MAC Rio Gallegos - Sta Cruz
Viernes 25 de septiembre de 2020 10:15
El martes 22 de septiembre se confirmó la ocupación total de las camas que tiene la unidad de terapia intensiva (U.T.I). Lo informaron las y los propios trabajadores del hospital Regional de Río Gallegos.
Poco tiempo después, confirmaron oficialmente las autoridades del nosocomio (ya no podían ocultarlo). Sin embargo el gobierno provincial de Alicia Kirchner nunca escuchó los urgentes reclamos y sigue culpando a la comunidad por los contagios.
La cantidad de contagios no baja en Río Gallegos y los decesos van en aumento desde las últimas dos semanas. Las y los trabajadores de la salud están llegando al límite de sus fuerzas y lo hacen público en las redes sociales, en cada declaración que consiguen en los medios de prensa locales y en la marcha que realizaron el 21 de septiembre pasado.
Sin embargo, nunca fueron recibidos por las autoridades del gobierno provincial y pareciera que estuvieran en otra realidad, debido a que mientras el Hospital Regional de la ciudad capital llegó al colapso y es muy posible que haya pacientes que no puedan ser atendidos en la U.T.I, el miércoles 23 de septiembre se realizó una actividad organizada por el Frente Para la Victoria, donde la oradora que cerró la presentación (de un libro homenaje a Néstor Kirchner) fue la propia gobernadora Alicia Kirchner.
Eso generó mucha indignación en el personal del Hospital, porque a la gobernadora parece no afectarle el desesperado reclamo por más personal para reforzar el equipo que está en la primera línea, el pedido de elementos de profilaxis de calidad para evitar contagios en el personal de salud, que ya existe y es alarmante, el aumento salarial que termine con años de salarios miserables y claro, finalizar con la precarización laboral.
Hugo Jerez es uno de los referentes de los trabajadores de la salud y referente de la CTA Santa Cruz, quién afirmo en Radio Nuevo Día, “el Hospital no tuvo ampliaciones, ni reequipamiento desde 1995 (año en que fue inaugurado) y en aquellos años, Río Gallegos tenía entre 60 mil y 70 mil habitantes, pero hoy hay más de 120 habitantes y la atención del Hospital Regional ya no tiene capacidad para tanta cantidad de gente”. Además comentó que hubo 60 enfermeros contagiados y 20 médicos que corrieron la misma suerte desde que se desató la pandemia en la ciudad.
Una trabajadora de la salud comento la terrible situación que están atravesando desde hace varias semanas… “estamos realizando trabajos que no nos corresponden, porque cuando ingresamos a un paciente con COVID-19 positivo o con sospecha de posible contagio, lo ingresamos a una habitación o a un consultorio protegido y le realizamos los controles, le sacamos muestras (que es labor de un técnico en laboratorio), le sacamos muestras de hemocultivo (labor del sector de bacteriología, que no se hace desde marzo), electrocardiograma, sonda vesical etc.
Entonces un enfermero, cada vez tiene más responsabilidades, está más expuesto, todo por el mismo dinero. Cuando salimos a buscar pacientes en ambulancia que están en mal estado, un servicio que está separado del sector de guardia tampoco se nos paga, teniendo en cuenta que en el resto del país lo centraliza el 107. A eso hay que sumar que no tenemos seguro de vida, cuando nos subimos a la ambulancia corremos el riesgo de tener un accidente del cual nadie se haría cargo. Y por último, no tenemos más máscaras con reservorio que son importantísimas para cualquier tipo de patología”.
Manuel Piris es otro de los referentes del grupo de trabajadores autoconvocados de enfermería del nosocomio, comentó que “la Unidad de Terapia Intensiva y el Sector Intermedio están totalmente ocupados y ya no quedan camas para más pacientes. Podrían agregarse más camas, porque hay paneles para ampliar el sector, pero aún así faltarían más enfermeros y más médicos”.
La conclusión a la que se puede llegar en una situación totalmente crítica que está atravesando Río Gallegos, es que el gobierno provincial nunca tuvo un plan preventivo para enfrentar la pandemia. Al menos no se preparó para estar con los recursos necesarios en equipamiento con calidad optima para el personal del Hospital Regional, con la cantidad suficiente de trabajadores de la salud, para que no estén tan extenuados quienes hacen lo que pueden en la guardia, clínica médica y la unidad de terapia intensiva e intermedia.
Hay estudiantes que se ofrecieron para reforzar la primera línea, con la capacitación necesaria para trabajar en la actual coyuntura, estudiaron en la Universidad de la Patagonia Austral y tan sólo les falta la matricula para ejercer su profesión. También se movilizaron con los trabajadores de la salud el pasado 21 de septiembre. No hubo una planificación a largo plazo para tener un nosocomio, acorde al crecimiento demográfico. Y por último, es indignante que trabajadores y trabajadoras que día a día están expuestos en su lucha contra el COVID-19, muchos de ellos precarizados, tengan un salario que no llega a la canasta básica, valuada en 62 mil pesos (según un estudio que hizo el gremio docente ADOSAC).
En sus discursos Alicia Kirchner culpa a la comunidad por los contagios, responsabiliza las decisiones individuales de cada habitante de Río Gallegos y afirma que el fin de los contagios está allí. No se hace cargo de la falta de políticas que refuerce la salud pública de la que depende la gran mayoría de las y los trabajadores de la administración pública porque la Caja de Servicios Sociales está completamente vaciada. En una provincia con enormes riquezas en minería, petróleo y recursos pesqueros hay hospitales pobres, que asiste como puede a gente que vive por debajo de la línea de la pobreza. Esto es un déficit de al menos 30 años del gobierno del Frente Para la Victoria.