Los jóvenes precarizados del Sistema Público de Estacionamiento Municipal están luchando desde hace tres años para conseguir el pase a planta permanente y bajo el convenio de los trabajadores municipales de Río Gallegos.
Ernesto Zippo Trabajador de Correo Argentino | MAC Rio Gallegos - Sta Cruz
Lunes 15 de julio de 2019 00:07
Son alrededor de 140 trabajadores afectados por la modalidad del SIPEM y sus promedios de edad oscilan entre los 18 años y 30 años. Su salario no supera los 14 mil pesos mientras la canasta básica es mayor a 40 mil pesos en la ciudad capital, y gran parte de la dotación son jefes y jefas de familia.
Sin embargo, varias veces el intendente de la UCR Roberto Giubetich se negó a solucionar los permanentes reclamos de los trabajadores que se han movilizado a todo tipo de acto donde pudiera estar presente.
Todos los domingos se realiza el izamiento dominical en el centro de la ciudad y frente a la estatua del genocida Julio Argentino Roca (fue responsable del exterminio de cientos de miles de habitantes de los pueblos originarios por estos lugares) asistieron los empleados con sus banderas y pancartas exigiendo una vez más por sus derechos como trabajadores.
No hay clima que postergue su lucha por conseguir un convenio laboral y lograr la ansiada estabilidad laboral necesaria para mantenerse junto a sus familias. En dicho acto o en otras actividades que han realizado durante las últimas semanas llevan puesto chalecos amarillos similares a los que usaron los combativos trabajadores franceses.
El domingo del 14 de julio nuevamente estuvo ausente el intendente de Río Gallegos y una trabajadora del SIPEM supuso que no lo hizo para no responder al pedido de sus compañeros.
Mientras el izamiento tiene una semejanza a una fotografía descolorida con todas las autoridades y funcionarios municipales, militares y eclesiásticos, los jóvenes se ganan el protagonismo con su lucha y cobra otro sentido el acto que pareciera del siglo pasado.
Al finalizar se reúnen satisfechos y luego de dar algunas entrevistas, planean nuevas actividades para seguir reclamando y sumando más trabajadores que apoyen el pase a planta de todos y todas ellas. Es una vitalidad que no es superada por las temperaturas bajo cero.
La situación de los jóvenes trabajadores del SIPEM es un caso testigo de la realidad que golpea fuerte en Santa Cruz y se replica en otras localidades de la provincia sin importar si es el Frente Para la Victoria o Cambiemos, con miserables sueldos de los y las que tienen que limpiar escuelas, hospitales, veredas o en los Centro de Integración Barrial (CEDIN) con empresas que se benefician de ganancias millonarias como MACRO o BAYTON.
Es un futuro para nada inspirador para los jóvenes que no pueden terminar los estudios secundarios, mucho menos para quienes pueden completarlo, llevándolos a una esperanza desalentadora y proyectando irse de Santa Cruz para conseguir una vida mejor para quién pueda tener suerte y ha sido así desde hace décadas.