Pasada la “calma” pos-electoral, las persecuciones al activismo político siguen en pie en Río de Janeiro. El pasado 3 de diciembre fue decretada la prisión preventiva de tres de los 23 presos políticos detenidos durante las protestas contra el Mundial de fútbol.

Leandro Lanfredi Trabajador petrolero | Rio de Janeiro
Sábado 6 de diciembre de 2014
Fotografía: Twitter- Elisa Quadros
Se trata de Elisa Quadros “Sininho”, Igor Mendes y Karlayne Moraes “Moa”. Igor Mendes sigue preso en el Complejo Penitenciario de Gericinó en la Zona Oeste. Los 23 activistas que fueron presos antes de la final del Mundial de fútbol habían sido liberados luego de la presentación de un hábeas corpus y esperaban su juzgamiento en libertad.
¿Cuál fue la acusación para las tres prisiones preventivas? Haber participado de una manifestación en Cinelândia el 13 de octubre. La prisión de los 23 ocurrió en julio, previa a una manifestación convocada para la final de la Copa y el proceso transcurre desde entonces. El cercenamiento y la prohibición a la libertad de expresión y de manifestación se insertaban en un contexto nacional en el que era detenido el activista Fabio Hideki y eran despedidos 42 trabajadores durante la huelga del Subte de San Pablo. Una amenaza, un intento de amedrentar a la juventud con represión por un lado, y atacar el derecho de huelga con despidos, por otro.
La persecución política en Río contó con escuchas telefónicas, cuyas grabaciones utilizó la justicia para dar fundamento a la acusación de “formación de cuadrilla o banda”. Esta persecución fue montada para desalentar a los activistas políticos, principalmente después de Junio, encuadrando la organización política como un crimen. Las “pruebas” usadas por la justicia son escuchas encomendadas a la Delegación de Represión al Crimen Informático (DRCI), que algunos activistas apodan como “nuevo DOPS” (Departamento de Orden Político y Social, órgano de persecución y represión durante la dictadura), por ser la línea de avanzada de la persecución al derecho de manifestación política y la libertad de expresión.
Estas sentencias ponen en claro el verdadero rostro de los tribunales y de la justicia; esta “democracia” está organizada desde los jueces al DRCI para eliminar del horizonte cualquier amenaza de cambio social y defender los intereses de empresarios, quienes lucraron con las obras sobrefacturadas de la Copa y que diariamente se enriquecen con la privatización de los servicios públicos, como el transporte, demanda central de las Jornadas de Junio de 2013.
La “cuadrilla de la justicia” va desde la policía al juez, pasando por el DRCI. Esta “banda” ordena la detención de tres activistas bajo acusaciones absurdas de participar en manifestaciones el mismo día en que tres policías militares son liberados acusados de violar a tres jóvenes en la Favela de Jacarezinho.
La persecución es un mensaje a la juventud protagonista de las jornadas de Junio de 2013 y a los trabajadores protagonistas de la oleada de huelgas ocurridas este año. En las Jornadas de Junio y durante las huelgas los partidos del régimen (PT, PMDB, PSDB) mostraron que están bien organizados y cohesionados con los órganos de la Justicia para mantener los intereses de los ricos y poderosos, contra la libertad de expresión y manifestación. Contaron para esto con la cobertura de los medios, para criminalizar la protesta.
Los trabajadores de la Universidad de San Pablo, a través de su sindicato, lucharon y lograron la libertad de Fabio Hideki. El activismo político y juvenil tiene la capacidad de hacer lo mismo, desde la Universidad del Estado do Río de Janeiro (UERJ) y otras universidades locales. Los centros de estudiantes, académicos y sindicatos deben ponerse al frente en la defensa del derecho de organización, impulsando una amplia campaña contra estas persecuciones.