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Red Internacional
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Caba. Rodriguez Larreta miente sobre el aumento de la tarifa del subte

El martes se confirmó el aumento de la tarifa del subte, y se efectivizará la tercer semana de lulio. El servicio pasaría a costar $7.50, con lo que alcanzaría un aumento del 582 % en 4 años.

Viernes 24 de junio de 2016 09:42

El jefe del gobierno porteño miente en su declaración cuando señala que el aumento de la tarifa del subte a $ 7,50, que según se confirmó esta semana se efectivizará la tercera semana de julio, "es producto de la inflación que vivimos en los últimos años". Posterior a esto dijo que "estamos haciendo mejoras para la gente, para que viaje mejor. Estamos comprando más vagones para eso, para que se viaje mejor y no tan apretada". También, Rodríguez Larreta aseguró que la Ciudad está comprando 350 vagones para mejorar la frecuencia en todas las líneas de subte. Los que usan el servicio y los que trabajan en él saben perfectamente que esto no es as.

Hace más de 20 años que los trabajadores denuncian los grandes problemas de infraestructura en la red de subterráneos. Lo hicieron ante la empresa, los medios, los organismos de control y la justicia. Desde la privatización menemista, los Roggio sólo se han preocupado por sus ganancias sin realizar las mínimas inversiones. El kirchnerismo primero, y luego el macrismo, continuaron con el modelo privatizador del transporte público. El año pasado, los subsidios que recibe Metrovías llegaron a los 1.600 millones de pesos, como el legislador porteño Patricio del Corro y Claudio Dellecarbonara denunciaron, lo cual significa nada menos que un aumento del 59% con respecto al año anterior. Pero, de más estaría decir que no fueron destinados a mejorar la calidad del servicio para los usuarios y mejorar las condiciones laborales de los trabajadores.

¿Quiénes son los Roggio?

Los Roggio poseen uno de los curriculums más abultados entre los empresarios locales en cuanto a negociados millonarios a partir de subsidios y “favores” gubernamentales, además de evasión de fondos hacia empresas paralelas. El mismo Julio De Vido había reconocido que el grupo es el mayor contratista del Estado. Por el 2012 se registró que este grupo tenía asegurado contratos por 8 mil millones de pesos, esto, claro está, es sólo lo que aparece declarado oficialmente. Además tienen un prontuario considerable en cuanto a su relación con quienes encabezaron la última dictadura militar, cuando hicieron grandes obras para el Estado. La célebre frase de Aldo Roggio sobre los ’70 es bastante gráfica de hasta dónde está dispuesta a ir esta patronal: “yo parto de que acá hubo una guerra y en la guerra pasan cosas. En ese momento yo estuve de acuerdo con la guerra contra la subversión. Ha sido un parto doloroso pero necesario para el país…”.

Este grupo de más de cien años vio crecer su fortuna notoriamente durante períodos tan oscuros como la dictadura o los ’90, y ese crecimiento siguió su curso durante toda la gestión K, donde ganaron licitación tras licitación para su constructora, además de contar con muchas facilidades para todo tipo de negocios. El macrismo por supuesto, continúa el legado.

En el 2013 se dio a conocer un informe que se hizo público, el cual demuestra que estos empresarios desvían parte de los subsidios que les otorga el Estado nacional e ingresos obtenidos por venta de pasajes, entre otros, hacia distintas empresas del grupo. Concretamente, a través de empresas vinculadas a Metrovías como Metronec. Así, los Roggio obtendrían alrededor de $ 100 millones “extras” al año. La principal fuente de ingresos es la publicidad en estaciones, vagones y TV propia, que dejaría unos $55 millones por año. Además, ganan con el alquiler de locales comerciales en las estaciones ($13 millones), y el tendido de fibra óptica en los túneles subterráneos. Benito Roggio e Hijos S.A. cobra incluso por “asesoramiento técnico” (2,6% de la recaudación por venta de pasajes), mientras Metrovías tiene deudas fiscales por $28 millones de pesos, y no paga las numerosísimas multas que se le aplican por el servicio deficiente que ofrece.

Recordemos que estas cifras son de hace ya tres años atrás, y los trabajadores del subterráneo denunciaron para esa misma época las obras que se realizaban en ese entonces en los túneles de la línea B. Ellos junto a expertos, advirtieron que la zona donde se hizo la obra estaba demasiado cerca de napas que la afectarían. Además denunciaron que se utilizaron técnicas de construcción más baratas que las que se debía, usando inyección de hormigón armado para intentar tapar las brechas que se iban abriendo en los túneles.

Hace dos años, los últimos vagones que el gobierno compró fueron usados y son los que están en circulación. Nos vienen diciendo que la tarifa a $ 7.50 va a mejorar el servicio. ¿Se va a dejar de viajar apretados, cuando llueve no se van a inundar las estaciones, o cuando un coche deje de funcionar vamos a dejar de tener que caminar los usuarios y trabajadores por el túnel oscuro con riesgo. ¿O quizás con esto van a dejar de atacar a los que todos los días trabajan en el subte, el cual es un trabajo insalubre y más de 6 horas diarias no se puede estar bajo tierra, o que van a dejar de flexibilizar el trabajo y se va a contratar más personal para que cada laburante no tenga que hacer la tarea de tres? No, es solo un aumento del pasaje para seguir garantizado las ganancias de Metrovías.

Como bien denunciaron el legislador por el FIT Patricio del Corro y Claudio Dellecarbonara “sabemos que siempre estos entramados de negociados y corrupción entre empresarios y funcionarios son para enriquecerse ambos. Esto no ha sido un modus operandi exclusivo del PRO, también se vio a nivel nacional en la “década ganada donde las valijas de Jaime y Schiavi se llenaban de la misma manera que hoy la de Metrovías y Roggio. No casualmente, cuando sucedió la masacre de Once, los funcionarios apuntaban al motorman del tren y a los pasajeros que viajaban en el primer vagón”.

Ellos, Larreta, los Roggio, Piccardo (presidente de subterráneos de Buenos Aires), no viven nuestra realidad, no viajan en el transporte público, no viven con el sueldo de un trabajador, ellos gobiernan para los ricos, para que empresas como Metrovías se beneficien aún más a costa nuestra.

La única solución para que el servicio sea de calidad y eficiente es que sea estatizado bajo control de los trabajadores y usuarios.