En esta segunda parte tomaremos los escritos de “El experimento Belga” de Rosa Luxemburgo escrito en 1893 en donde reflexiona sobre los objetivos de la lucha parlamentaria, la lucha de clases y la violencia de los explotados y oprimidos. Occidente comienza a experimentar las huelgas de masas. Este folleto es escrito en polémica con Emile Vandervelde dirigente del partido socialdemócrata Belga y parte del ala revisionista de Eduard Bernstein.
Jueves 29 de septiembre de 2016
El experimento Belga
Este folleto toma las principales discusiones dadas en la II internacional a propósito de la huelga general que surge en Bélgica en 1893 que tuvo triunfos parciales pero que luego en 1903 es tristemente derrotada. Rosa Luxemburgo denuncia que la posición de Emile Valdervelde era subordinar la huelga general a la lucha por demandas democráticas dentro de los cauces institucionales, en particular el sufragio universal sin ningún tipo de conexión con el objetivo estratégico de profundizar la lucha de clases y debilitar el poder burgués.
La actitud de los dirigentes revisionistas de la socialdemocracia era no confiar en la fuerza de la movilización de masas, buscar que sea el parlamento quien decida, desviar la huelga a la discusión parlamentaria, una psicología conciliadora de “contener” dentro de los marcos de la institucionalidad burguesa la huelga general, sin ser un factor que busque desarrollar la huelga como herramienta revolucionaria.
Confianza en la fuerza de la movilización de masas
La derrota de la huelga general en Bélgica abre un profundo debate dentro de la II internacional, Rosa plantea:
“Para vencer la resistencia máxima del gobierno, era necesaria la máxima movilización de las masas. Frente a eso, la vacilación de los socialistas respecto a la proclamación de la huelga general, la secreta, pero evidente esperanza, o al menos el deseo, de dominar la situación sin recurrir a la huelga general, aparece desde el principio como el primer síntoma del angustioso reflejo de la política liberal sobre nuestros camaradas. De esta política que en todo momento, lo sabemos, ha creído que podría quebrantar los muros de la reacción al son de las trompetas de la grandilocuencia parlamentaria.”
Toda lucha democrática debe asomar el espectro de la revolución
Las demandas por derechos democráticos debían ser conquistadas por la lucha obrera y popular, debían ser una lección en la que se apoyaran los sectores explotados y oprimidos para debilitar el poder burgués, mostrar el espectro de la revolución. El uso del parlamento debía tener ese objetivo no el de desviar las luchas en curso.
“Así, la derrota final aparece como la consecuencia inevitable de las tácticas de nuestros camaradas belgas. Su acción parlamentaria no tuvo efecto porque la presión de la huelga general en apoyo de esta acción fue deficiente. Y la huelga general no tuvo ningún efecto, porque detrás de ella no había ningún espectro que amenazara el libre desarrollo del movimiento de trabajadores y oprimidos, el fantasma de la revolución. En una palabra, la acción directa fue sacrificada por la acción parlamentaria, pero precisamente por ello, ambas fueron condenadas a la esterilidad y toda la lucha al fracaso.”
Los argumentos de los revisionistas
Emile Vandervelde responde enfatizando que la huelga de masas tenía un límite que se evidencio en que no se consolidaban conquistas y que el rol de la socialdemocracia era retroceder para generar esas conquistas. En este transcurso los socialistas belgas transan en el parlamento el voto femenino por el voto proporcional cuestión que Rosa denuncia rabiosamente. La demanda que había originado la huelga de masas y que se debía llevar hasta el final era el sufragio universal, pero en el camino el ala derecha de la socialdemocracia decidió rebajarla un poco, había que consolidar pero acosta de imprimir una derrota en el movimiento de masas. ¿No les suena conocido?
Rosa Luxemburgo continúa:
“La falta de confianza en la acción de las masas, y la única esperanza en la acción parlamentaria, el intento de hacer creer al enemigo que es el quien esta derrotado, mientras viene de asestarnos un fuerte golpe en la cabeza, la búsqueda de excusas para la derrota, en una perspectiva incierta de futuras victorias, la creencia en todo tipo de milagros políticos salvadores, como la intervención de un rey o el suicidio de los adversarios, es típico de la táctica pequeño burguesa liberal.”
“Si hay una clara y distintiva lección que se desprende de la experiencia Belga para el proletariado internacional es, en nuestra opinión esta: las esperanzas limitadas, basadas en la acción parlamentaria y la democracia burguesa, no pueden orientarnos más que hacia una serie de derrotas políticas desmoralizantes.”
Los métodos de la lucha de clases eran una… cuestión secundaria
Los hechos en Bélgica provocan una profunda discusión sobre táctica y estratégica, un gran debate sobre los métodos revolucionarios para la socialdemocracia. El ala izquierda encabezada por Rosa Luxemburgo los defendía al igual como defendía la comuna de París. El ala derecha los repudiaba diciendo que la huelga general era innecesaria y superflua, que la comuna de París había evidenciado que los métodos insurreccionales eran insuficientes. Se agarraban de la autoridad de Engels y sus discusiones contra los anarquistas para hacer una caricatura de la huelga general y así desviar el debate, enfatizando que la clave era la educación de las masas para conquistar el poder político entendido como escaños en el parlamento, una desarrollo evolutivo dando un rol secundario a la intervención en la lucha de clases. Se separaba los elementos tácticos de los elementos estratégicos. Rosa Luxemburgo por el contrario planteaba que había que combinar todas las tácticas para fortalecer la lucha de masas y agudizar la lucha de clases.
“El dominio de la legalidad burguesa del parlamentarismo, es cierto, no es solo un campo de dominación de la clase capitalista, sino también un campo de batalla, en la que se despliegan los antagonismos entre el proletariado y la burguesía. Pero así como el orden jurídico es para la burguesía una presión de su violencia, la lucha parlamentaria no puede ser, para el proletariado, más que la tendencia a llevar a su propia violencia al poder. Si no existe, detrás de nuestra actividad legal y parlamentaria, la violencia de la clase obrera, siempre lisa a entrar en acción en caso necesario, la acción parlamentaria de la socialdemocracia se convierte también en un pasatiempo espiritual, similar a aquel de sacar el agua con una espumadera. Los aficionados del realismo, que constantemente hacen hincapié en los “sucesos positivos” de la actividad parlamentaria de la socialdemocracia, para utilizarlos como argumentos en contra de la necesidad de utilidad de la violencia en la lucha de clases, no se han dado cuenta de que estos sucesos, son tan pequeños, que no debieran considerarse más que como los productos del efecto invisible y latente de la violencia.”
La violencia un punto controversial
Rosa Luxemburgo escribe:
“La violencia, lejos de dejar de jugar un papel histórico por la aparición de la “legalidad” burguesa, el parlamentarismo, es hoy, como en todas las épocas anteriores, la base del orden político existente. El Estado capitalista entero se basa en la violencia. Su organización militar es en sí misma una prueba suficiente”
Y concluía:
“Por el contrario, la violencia es, y sigue siendo, el mejor medio de la clase obrera, la ley suprema, a veces latente, a veces efectivo, de la lucha de clases. Y si nosotros “revolucionamos” los cerebros a partir de nuestra actividad parlamentaria y todo nuestro trabajo, lo hacemos para que, cuando sea necesario, la revolución descienda de las cabezas a los puños”
Algunas conclusiones
Podemos decir que los argumentos de la socialdemocracia revisionista son utilizados hasta el día de hoy. Los antiguos socialdemócratas se han pasado derechamente al campo de la burguesía neoliberal y nuevas caras buscan reponer sus antiguos objetivos ¿Quieren cambiar el sistema? Por su puesto, pero sin romper con el Estado burgués. Quieren reformar el capitalismo. Hace unos días el diputado del movimiento autonomista Gabriel Boric hizo un minuto de silencio por los policías asesinados en el atentado a Pinochet “La violencia hay que rechazarla venga de donde venga”. Estos argumentos invocan viejas pero importantes discusiones. No repitamos el experimento Belga.

Alejandra Valderrama
Redacción La Izquierda Diario Chile. Valparaíso, Chile