
Cecilia Rodríguez @cecilia.laura.r
Jueves 18 de septiembre de 2014
Rosario, ese viejo bastión del Partido Socialista, desde donde Hermes Binner se proyectó a la política nacional, está sacudida por una crisis política.
José Néstor Trigueros, proveniente de la UCR, fue desplazado de su cargo de coordinador del Gabinete Municipal después de que su hijo fuera detenido por administrar la página web “Supergatitas”, que organiza una red de prostitución.
Para muchos será difícil creer que el partido del recatado y hasta aburrido Dr. Binner tenga algo que ver con semejante hecho. Sin embargo, sus correligionarios parecen estar bastante embarrados.
El primero en poner las manos en el fuego –y terminar quemado– fue Fernando Asegurado, secretario de Gobierno de Rosario, quien afirmó que Trigueros padre no tenía nada que ver con Trigueros hijo. A pesar de la defensa, el tema seguía en la portada de todos los diarios tres días después.
Entonces, la intendenta Mónica Fein quiso tomar el toro por las astas: despidió a Trigueros y mientras lo despedía, afirmaba que era inocente. Una contradicción lógica, pero no política: el Partido Socialista sabe honrar la alianza con la UCR que lo llevó a la Casa Gris.
Pero el discurso sobre la inocencia del cuestionado funcionario se derrumbó como una casa de naipes. El diario La Capital publicó que la página web “Supergatitas” estaba registrada bajo domicilio y teléfono de Trigueros padre.
Mónica Fein también había afirmado que ella no sabía absolutamente nada sobre las actividades de Trigueros hijo. Sin embargo, como publicó ayer el portal de noticias Rosario3, David Trigueros anunció en la televisión local, en julio de 2011, que él administraba el sitio “Supergatitas” y que eso no constituía, según su criterio, delito alguno. Es decir que desde el año de la asunción de Fein en la intendencia el hecho tenía estado público. Trigueros padre cobró su sueldo básico de 30.000 pesos cada uno de los meses que pasaron desde entonces.
Debajo de estos funcionarios con sueldos millonarios, enredados en sus propias mentiras, se esconde la realidad de miles de mujeres. En el gran Rosario la tasa de desempleo entre las mujeres es del 11,3%, dos puntos más que la tasa de desocupación total de acuerdo al Indec. Si consideramos las mujeres entre 18 y 29 años este número asciende a casi el doble, 21,8%.
Es en este marco de enorme vulnerabilidad que se desarrolla el millonario negocio de la prostitución, sometiendo a miles de mujeres que, aún en los casos en los que no existe un secuestro explícito para redes de trata, no eligen voluntariamente su destino.
La creación de la Secretaría de Delitos Complejos, que tendría como objetivo combatir a la trata, parece ser no más que una fachada para funcionarios políticos cómplices del sometimiento de las mujeres.