El pasado jueves 27 de octubre se realizó la Presentación de la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas STUNAM, a la que asistieron muchas trabajadoras de la universidad, llamando a sumarse a la movilización del 25 de Noviembre, Día Internacional contra la violencia hacia las Mujeres. Nos acompañaron obreras de la industria maquiladora de Tlaxcala, en una jornada donde muchas trabajadoras compartimos nuestras experiencias y la necesidad de organizarnos para luchar por nuestro derechos.

Miriam Hernández, trabajadora de la UNAM Trabajadora del STUNAM
Martes 1ro de noviembre de 2016
En la actualidad, se dice que las mujeres estamos en mejores condiciones porque tenemos derecho a votar y de esta forma participar de la vida política de nuestro país, a tener acceso a la educación y poder tener el trabajo que decidamos. Como parte de esto, en México y en otros países que se reivindican “democráticos”, nos dicen que través de las cuotas de género, las mujeres han entrado a la vida política porque ahora representan un 30% en los cargos de gobierno, participan en la política de sus sindicatos y, de esta forma, las mujeres no sólo estamos representadas sino que hemos avanzado en nuestra emancipación. Y que todo esto en conjunto ha logrado la “equidad de género”.
Las mujeres sin duda hemos obtenido distintas conquistas y derechos democráticos a partir de nuestra lucha. Pero el hecho es que la equidad está lejos de ser una realidad. Por ejemplo, el tener acceso a un trabajo en el neoliberalismo y con la crisis del 2008 se ha traducido a tener bajos salarios, con largas jornadas, sin tener derecho a un contrato y a derechos laborales. Si bien, las mujeres ahora representamos el 40% de la fuerza de trabajo, la mitad se encuentra en trabajos precarizados.
De la mano de la precarización y la feminización de la fuerza laboral, el feminicidio en México no sólo no ha sido frenado por el gobierno y las autoridades sino que ha ido en ascenso, contrastando la llamada “equidad de género” con los feminicidios, las redes de trata, la precarización, el acoso sexual y laboral, que sufren las mujeres día a día.
Una alternativa que luche contra la violencia machista y por nuestros derechos
Dentro del STUNAM, no estamos exentas de las condiciones que viven las mujeres en nuestro país. SI bien, como sindicalizadas gozamos de algunas prestaciones laborales, el salario tampoco nos es suficiente, y por lo menos la mitad de las y los trabajadores realizan trabajos extras para mejorar el salario. Aunado a ello los casos de acoso sexual y laboral que en muchos centros de trabajo son invisibilizados.
Ante este panorama de violencia machista y precarización, surge Pan y Rosas STUNAM como alternativa de organización y lucha para las trabajadoras de este sindicato, abrazando la movilización de este 25N. Llamamos a formar comités en los centros de trabajo y organizaciones sindicales, para poner en pie un gran movimiento de mujeres que ponga freno al la violencia, el feminicidio y la precarización, y que salgamos a las calles, a la voz de ¡Basta de violencia hacia las Mujeres! ¡Ni una menos!, ¡Mismo salario, Mismo trabajo!