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Red Internacional
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Antofagasta. ¿A qué salida nos lleva el Frente Amplio y el Partido Comunista?

A 14 días de masivas movilizaciones en el país, con un gobierno autoritario y represor que ofrece migajas con su agenda social. La Mesa de unidad social, sigue planteando la ilusión de generar cambios estructurales de la mano de Piñera.

Martín López

Martín López Trabajador del Litio

Viernes 1ro de noviembre de 2019

Hace más de dos semanas escuchábamos a Piñera decir que Chile era un “Oasis en una América Latina convulsionada”, para luego explotarle en la cara el descontento de millones que demuestran todo lo contrario. 14 días de movilización masiva en las calles, con cacerolazos, barricadas y cortes; con días de paro productivo impulsados por sectores estratégicos de la economía como portuarios y mineros; con una marcha calificada como la más grande de la historia que reunió a más de 1,2 millones de personas en Santiago, y cientos de miles en todo el país, descontento que sigue expresándose por distintos medios en las calles.

El gobierno ante esto respondió con un estado de emergencia que duró 9 días, con 5 días con toques de queda, y una fuerte represión de parte de carabineros y militares a trabajadores, mujeres, estudiantes y pobladores sin distinción, con personas torturadas, golpeadas, violadas, desaparecidas, con 23 muertos. Represión que no se ha terminado con la bajada del estado de emergencia, sino que sigue manifestándose sobre todo en la juventud y en los sectores populares y pobres.

El gobierno de Piñera siempre defenderá siempre los intereses de los grandes empresarios

El gobierno de Piñera ha sido parte de los gobiernos, como la ex concertación, que han perpetuado la herencia de la dictadura, es decir, sueldos bajísimos, pensiones miserables, sin acceso a vivienda, salud, educación, agua, luz, todos derechos mínimos que han sido privatizados, el saqueo a destajo de nuestros recursos naturales y la destrucción del medio ambiente a conveniencia de los bolsillos de los grandes empresarios y sus políticos corruptos que legislan a su favor, en desmedro de las necesidades de las grandes mayorías. Desde esta contradicción, que mantiene al 1% de la población más rica concentrando el 33% de las riquezas, mientras el 50% tiene sueldos menores a 380 mil pesos, es que estalla una rabia generalizada que ha movilizado a millones. Cuestión que se expresa aquí en la región de Antofagasta, con 21 mil personas viviendo en 79 campamentos, mientras sólo dos de las grandes firmas privadas de la minería del cobre como los Bhp en Minera Escondida y Luksic obtienen ganancias por US$2 mil millones, es decir casi 1,5 billones de pesos.

Ni Piñera, ni los partidos tradicionales del régimen, que han gobernado estos últimos 30 años, que son los responsables de las profundas desigualdades que atraviesan al país, darán respuesta a las necesidades de la mayoría de la población, ya probaron que son impotentes. Sin embargo, el FA y el PC, por medio de la Mesa de Unidad Social, se empecinan en que esto si es posible, fortaleciendo falsas ilusiones y expectativas en la población con respecto a que si es posible negociar con el gobierno y con los grandes empresarios, y lo que es más utópico alimentar la idea de que éstos renunciaran pacíficamente a sus privilegios, para realizar cambios estructurales a favor del conjunto de la población. Esta política de la Mesa de unidad social en última instancia termina siendo un salvavidas para el gobierno y este régimen que tiene las manos manchadas con sangre de luchadores y luchadoras.

Entonces… ¿qué hacer?

Tenemos claridad que la mayoría no quiere a Piñera, la forma para que efectivamente “Caiga” o “Renuncie” como lo pide las calles de las distintas regiones del país, es por medio de la huelga general que paralice todos los sectores de la economía, organizados en sus sindicatos, en asambleas o espacios de autoorganización, con un plan de lucha y movilización continúa hasta que se caiga Piñera.

Es fundamental que los sectores productivos y estratégicos de las y los trabajadores entren en la escena organizados, política que impulsa por ejemplo el Comité de Emergencia y Resguardo que fundó el Colegio de Profesores Comunal Antofagasta y el Sindicato de profesores y profesionales de la educación, que reúne a distintos sectores como profesores, trabajadores de la salud, del retail, mineros, abogados, artistas, estudiantes universitarios y secundarios, en el cual se han desplegado decenas de asambleas de cada sector, levantando comisiones que se han puesto a la cabeza de organizar diversas movilizaciones bajo las consignas: “Huelga General Activa”, “Fuera Piñera” y “Asamblea Constituyente Libre y Soberana”. Como también de denunciar y enfrentar las consecuencias dejadas por la represión de carabineros y militares, con el ejemplo de la Comisión de Auxilio que ha realizado en total 77 atenciones a manifestantes ó la Comisión de DDHH encargada de velar por las y los detenidos, golpeados y las denuncias que violan la integridad de cada uno de quienes somos parte de estas históricas movilizaciones. Esto ha sido posible producto de la autoorganización, discusión y deliberación de trabajadores, mujeres, estudiantes y profesionales.

Estas son las instancias resolutivas y de organización que el pueblo trabajador y pobre tiene que plantearse impulsar, muy contrario al modelo consultivo del PC y el FA, con los cabildos, donde pretenden por medio de un correo electrónico centralizar todas las discusiones, para luego ser ellos quienes propongan una agenda, renunciando en los hechos a la demanda de que se vaya Piñera con la movilización, levantando un pliego con reivindicaciones sociales, a través de los organismos que dirigen en la Mesa de Unidad Social, como: pensiones y salario mínimo de $550.000, no más AFP, salud y educación gratuita, reducción de la jornada laboral, poner fin al negocio privado del transporte público y viviendas dignas. El problema, por un lado, es que este pliego fue discutido entre cuatro paredes, sin participación ni deliberación de las bases que componen cada organismo dentro de la Unidad Social, y por otro, que exigen que Piñera y el Parlamento lo tomen en sus manos, las mismas que en alianza con los grandes empresarios han mantenido el negocio de nuestras vidas durante 30 años y que son responsables de las violaciones a los DDHH contra las masas que se han movilizado.

Esto se complementa con la acusación constitucional contra el presidente Piñera anunciada por parlamentarios del Frente Amplio y el Partido Comunista, confiando en que los ⅔ del Senado plagado de políticos de derecha como también de la ex Concertación llevarán adelante la destitución de Piñera, el mismo Senado que durante 30 años ha gobernado para los bolsillos de las familias más ricas del país como los Luksic, Matte, Angelini e incluso para la propia familia Piñera.

Sobre las ruinas del régimen impongamos con la fuerza de millones una Asamblea Constituyente Libre y Soberana

Nos encontramos en un momento clave de la situación, Piñera no ha logrado sacar aún a los miles que nos encontramos en las calles después de habernos declarado la guerra, posteriormente pidiendo disculpas mientras carabineros y militares en las ciudades asesinaban y torturaban a nuestros luchadores, con una propuesta llena de migajas y cambios de gabinete que nada cambiaron de fondo.

En este marco es necesario multiplicar las coordinadoras de autoorganización siguiendo el ejemplo del Comité de Emergencia y Resguardo de Antofagasta, el Cordón Centro convocado por el Sindicato GAM y la Asamblea de Trabajadores del Hospital Barros Luco en Santiago. Creemos que la Mesa de Unidad Social se debe plegar a este llamado y a impulsar asambleas de base de los organismos que dirigen para que seamos trabajadores, mujeres y estudiantes quienes decidamos y votemos un programa, con un plan de acción para organizar y conquistar nuestra reivindicaciones, reimpulsando la Huelga General entrando los batallones centrales de la clase trabajadora para derrotar a Piñera.

Será la autoorganización del pueblo trabajador y pobre la que podrá echar abajo este régimen antipopular heredado de la dictadura, e imponer con la fuerza de los millones que hemos estado en las calles, una salida favorable a las grandes mayorías, a través de una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, con elección de delegados por voto universal, que sean revocables y que cobren lo mismo que un trabajador calificado o una docente; libre, para que discutamos todos los problemas del país que pongan al centro los intereses de las y los trabajadores, las mujeres, la juventud y los pueblos originarios oprimidos; y Soberana, es decir, sin las trabas de las instituciones de esta democracia para ricos, barriendo con la figura presidencial y sin respetar ninguna legalidad actual como el antidemocrático Tribunal Constitucional y el deslegitimado parlamento.

Sólo bajo esta perspectiva podremos conquistar la estatización y renacionalización de los recursos naturales, como el cobre, bajo gestión de las y los trabajadores para financiar la educación y salud gratuita, planes de viviendas para el pueblo trabajador y pobre, un salario mínimo de $500.000 y terminar con las pensiones de hambre y las AFP.