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OPINIÓN. Salud: no es posible una cuarentena con hambre

Hay otras medidas que son posibles o incluso urgentes. En un país en el que el 40 % de las y los trabajadores están en la informalidad, medidas como la cuarentena e incluso exigir el estado de sitio, representan quitarle a un enorme sector de la población sus medios de subsistencia.

Amanda Soledad Trabajadora de la salud

Jueves 26 de marzo de 2020 12:06

La clase trabajadora argentina es sumamente heterogénea como heterogéneas son las condiciones materiales de existencia en las cuales transita su vida cotidiana. Es preciso ser críticos a la hora de ensalzar propuestas y medidas que no son más que para una minoría de trabajadores quienes las pueden llevar a la práctica en óptimas condiciones.

El pluri empleo es entre otras una de las más importantes variables, pluriempleo necesario para arrimarnos al monto de la canasta básica de alimentos, porque con un sueldo promedio es muy difícil que una familia pueda llegar a fin de mes, por eso muchos trabajadores deben recurrir a esta estrategia, y muchos de estos empleos extras (si es que no lo son todos) se desarrollan en la plena informalidad.

Ante este panorama de suma complejidad para aquellos que viven al día el gobierno lanzó una serie de medidas económicas diferenciadas para los diferentes sectores, reparatorias para los empresarios, de pobreza para los pobres:

Para las PyMEs se anunciaron créditos de hasta 360 millones de pesos por 180 días a tasas fijas y la eximición del pago de contribuciones patronales; mientras que para los trabajadores informales y monotributistas que no perciben ningún otro ingreso, se anunció un bono extraordinario de 10 mil pesos. Al mismo podrán acceder 3,6 millones de personas, el equivalente, según datos del INDEC, de personas que se encuentran en la indigencia; en su mayoría trabajadores informales, cuentapropistas y trabajadores familiares.

Según datos del mismo organismo, la canasta básica para un hogar en condiciones de indigencia en septiembre de 2019 rondaba los 12.246 pesos, siendo el ingreso promedio de estas familias de 7.733 pesos.

Entendiendo el estado de cuarenta como la prohibición de salir de las viviendas sin motivos justificados legalmente (contemplados en los decretos emitidos en los últimos días), y que las familias que vivían de actividades informales, sin llegar anteriormente a satisfacer sus necesidades, hoy con este bono de 10 mil pesos por única vez tampoco podrían garantizar las necesidades básicas de su familia. Además aún no se ha estipulado cómo será su implementación para que pueda llegar a todos los beneficiarios (se trata de una población que prácticamente en su totalidad no posee cuentas bancarias, ni direcciones fijas -por ejemplo aquellos que se encuentran en situación de calle- ni números telefónicos). A la vez que el Estado a través de las fuerzas represivas punitiviza cualquier intento de desarrollar una actividad económica que incumpla la cuarentena ¿y entonces?

Otra de las medidas económicas que se llevara a cabo a través de la ANSES es un bono extraordinario para jubilados y pensionados de hasta 3 mil pesos hasta alcanzar los 18.892; y para quienes perciben la Asignación Universal por Hijo y la asignación por embarazo el bono será equivalente a una asignación por cada hijo (es decir de 4 mil pesos por cada niño o niña a cargo).

Estas medidas focalizadas e insuficientes dejan por fuera incluso a todas aquellas personas que se encuentran por encima de la línea de indigencia, pero por debajo de la línea de pobreza, que, sin contar a los denominados indigentes, conforman el 28 % de la población, cerca de 16 millones de habitantes del país son pobres.
No es posible pensar en frenar una pandemia que crece día a día sumando nuevos infectados con políticas de hambre y mano dura legitimada a través del discurso casi bélico de Berni.

¿Qué pasa con el sistema de salud?

Urgen políticas que den respuestas al colapso que atraviesa el sistema sanitario en su conjunto, es necesario contar con los insumos básicos como guantes, barbijos, camisolines, antiparras y testeos, tanto en hospitales como en los centros de atención primaria de la salud, que son el nexo más cercano de la comunidad con el sistema sanitario, al cual los vecinos acuden tanto ante situaciones emergentes como así también para atender sus patologías crónicas, realizarse controles de embarazo, vacunación, ILE, etc.

No nos alcanza contar con bonitos protocolos llenos de recomendaciones para cuidar nuestra salud si no contamos con los insumos básicos para hacerlos efectivos, como así tampoco podemos garantizar ingresos diferenciados para pacientes con sospechas de Coronavirus a la vez que atendemos pacientes protocolizados como prioritarios (embarazadas, personas con enfermedades crónicas, y niños y niñas menores de un año) cuando nunca se atendió correctamente a nuestras demandas por mejoras edilicias.

No es posible una cuarentena con hambre, entendemos que los bonos impulsados por el gobierno no dan respuesta a la imposibilidad de trabajar y garantizar el sustento diario. Una nutrición inadecuada e insuficiente generan más posibilidades de enfermar.

Los trabajadores de la salud, de todos los niveles de atención, tenemos mucho para decir y aportar en la construcción de estrategias que contribuyan realmente a enfrentar esta pandemia, es por esto que exigimos la creación de comisiones independientes integradas por profesionales idóneos, especialistas de las universidades públicas y miembros de las organizaciones de trabajadores y populares, que controlen toda la información que maneje el Estado sin ningún tipo de censura: datos de la evolución de la epidemia, comparación con otras epidemias, medidas preventivas que se aconsejan a la población, etc. No puede quedar en manos del Estado, que siempre responde a los lobbys de las grandes empresas, la información sobre salud pública.

La centralización de todo el sistema de salud es fundamental para crear todas las instalaciones necesarias para recibir a los eventuales infectados que necesiten internación, confiscando o fabricando los respiradores y salas que hagan falta (hoteles, etc.), tomando el control de todos los recursos necesarios de la sanidad privada. Para llevar adelante una verdadera campaña para frenar la propagación del Coronavirus necesitamos medidas económicas de fondo, que se pongan por delante las necesidades de las mayorías que las ganancias de los empresarios