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Brasil. San Pablo prueba vacuna Butanvac en medio de la crisis sanitaria y política

Brasil sigue superando su récord. Este viernes se anunció que 3650 personas fallecieron por Covid-19 en 24 horas. Frente al negacionismo de Bolsonaro y la demagogia de la oposición, las y los trabajadores de la ciencia trabajan incansablemente por la vacuna Butanvac.

Viernes 26 de marzo de 2021 22:35

Brasil sigue superando su récord. Este viernes se anunció que 3650 personas fallecieron por Covid-19 en 24 horas. Pero esta semana se anunció también el desarrollo de una nueva vacuna contra el Covid-19. La Butanvac, de desarrollo y producción 100 % nacional, es fruto del incansable trabajo de investigadores del Instituto Butantan, un histórico centro de investigación de la ciudad de San Pablo.

La Butanvac está siendo encaminada para su autorización al ente nacional de vigilancia sanitaria (Anvisa), y plantea la posibilidad de que Brasil se vuelva independiente de las vacunas extranjeras. Frente a ello, el gobernador del estado (provincia) João Dória busca vincular su imagen a la nueva vacuna, con claros objetivos electorales hacia el 2022.

Como parte de la misma jugada, presentó esta semana un plan de vacunación para docentes y policías, que aunque muy limitado, busca ganar el apoyo de la opinión pública, luego de haber forzado la reapertura insegura de las escuelas.

La vacunación destinada a los policías es por su parte un gesto hacia las bases bolsonaristas en San Pablo, a la vez que busca garantizar la inmunidad de los agentes y su preparación para la represión de los trabajadores y el pueblo pobre que salgan a luchar en el próximo período.

En una ubicación opuesta por el vértice a la que tuvo durante la campaña electoral en la que fue elegido gobernador de San Pablo con la consigna “BolsoDoria”, ahora busca separarse de Bolsonaro y su política negacionista cuyos resultados son la enorme catástrofe sanitaria que enfrenta el pueblo brasileño.

La situación ya dejó de ser aceptable incluso para la burguesía brasileña. Este lunes, sectores importantes del mercado financiero firmaron la “Carta de los 500”, presionando para la conformación de un “comité de emergencia” y medidas que aceleren el ritmo de vacunación en el país, junto a medidas de aislamiento. También el lunes, parlamentarios de la propia derecha se reunieron con empresarios y banqueros para discutir la participación del sector privado en la compra de vacunas y la ampliación de camas de terapia intensiva. El martes asumió oficialmente el nuevo ministro de Salud, Queiroga, quien ya declaró que no va a haber cierre total pero hizo énfasis en la vacunación.

Finalmente el gobierno de Bolsonaro tuvo que retroceder y reconoció la gravedad de la situación, y puso en marcha un “pacto nacional por la vacunación” en el que incluyó al Congreso, al Supremo Tribunal Federal, a militares y algunos gobernadores.

Pero Dória se quedó afuera. “Brasil quiere vacunación, no quiere un comité de adulación” espetó. La disputa por la vacuna entre el gobernador de San Pablo y el presidente no es de hoy. Doria viene ubicándose como patrocinador de la vacuna, defensor de la ciencia y de la investigación con discursos que desbordan demagogia. Su partido, el PSDB, y su gestión, son responsables por incontables ataques a los centros de investigación, a las universidades, e incluso al propio Instituto Butantan, que hace tantos años viene siendo desguazado con recortes presupuestarios de los gobiernos “tucanos”.

Más ilustrativo del carácter demagógico de la ubicación de Dória es la propia situación de la pandemia en San Pablo. Con más de 1000 muertes diarias, el sistema de salud casi colapsado y gente muriendo en la fila de espera por camas, no hubo en el último año un plan de emergencia realmente racional por parte del gobernador, que atienda y proteja a la población de San Pablo. Al contrario, millones fueron obligados a seguir aglomerándose en el transporte público repleto. No hubo testeos masivos para rastrear el virus y realizar un aislamiento inteligente. Ni siquiera proveyó equipos de protección para los profesionales de la salud pública, y en los últimos meses forzó la reapertura insegura de las escuelas, arriesgando la vida de profesionales de la educación, estudiantes y familias.

De hecho su plan de vacunación para docentes es bastante limitado. Solo serán vacunados a partir del 12 de abril los mayores a 47 años, es decir, deja afuera al 60 % de los dos docentes. Los trabajadores de la educación temen que la maniobra se convierta en un impulso al regreso inseguro al aula.

La Butanvac es fruto de la investigación y mucho trabajo, no de la demagogia. La posibilidad de contar con una vacuna nacional es una victoria de los y las trabajadores e investigadores, y demuestra la importancia del financiamiento e inversión en ciencia y que todo el proceso de investigación y desarrollo de vacunas esté controlado por los trabajadores e investigadores, que hoy trabajan incansablemente para salvar vidas. Mientras, los gobiernos tienen la mirada puesta en el 2022 en función de los intereses de las grandes empresas y de la industria farmacéutica, que monopoliza la investigación y producción de insumos para las medicinas y para la vacuna contra el Covid-19.

Maíra Machado, docente de la ciudad de Santo André, en el ABC paulista, dijo a Esquerda Diário que “por eso también hay que enfrentar a los grandes monopolios farmacéuticos y su ganancia capitalista frente a la irracionalidad que estamos viviendo con la distribución de vacunas. Hay que exigir la anulación inmediata de las patentes de las vacunas, solo así se podrá garantizar una vacunación para todos, y que los trabajadores no queden a merced del interés de ganancias de las grandes empresas.”

Las y los compañeros del Movimiento Revolucionario de Trabajadores, que impulsan Esquerda Diário en Brasil, vienen planteando que para que las y los trabajadores pueden tomar esta crisis en sus manos tienen planteado "exigir a las burocracias del PT y el PCdoB que están al frente de las centrales sindicales que rompan la parálisis en la que se encuentran y organicen a los trabajadores para dar una salida de fondo".