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Red Internacional
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ESCALADA DE PRECIOS. Sánchez pide “sacrificios” a las y los trabajadores para que asuman los costes de la guerra

La inflación podría llegar a los dos dígitos y la luz alcanza los 500 euros MW/hora. Es urgente una movilización contra la guerra, la escalada belicista y la indexación automática del IPC en los salarios.

Lunes 7 de marzo de 2022

El presidente del gobierno del PSOE y Unidas Podemos, Pedro Sánchez, ha vuelto a advertir en el Comité Federal de su partido este lunes que “vienen tiempos duros. La guerra de Putin va a hacerlo todo más duro y difícil y sin duda va a tener impacto en los precios”. El pasado miércoles en el Congreso ya avisó de que serían necesarios importantes “sacrificios”.

No se trata de una frase épica. El riesgo de que la inflación escale a cifras de dos dígitos está siendo señalado por numerosos economistas. Febrero ya cerró con un 7,5% interanual. El precio del petróleo ha escalado a los 140 euros el barril y el de la luz ha alcanzado un nuevo máximo histórico por encima de los 500 euros el megavatio/hora.

Los salarios vienen meses perdiendo poder adquisitivo a un ritmo que no se veía desde la década de los 80. Los convenios firmados en 2021 subieron una media del 1,5%. Los salarios y prestaciones dependientes directamente del gobierno no han quedado muy lejos: un 2% los trabajadores y trabajadoras públicas, un 2,5% las pensiones y lo mismo el salario mínimo.

Las empresas mientras tanto baten récord de ganancias. Las tres principales eléctricas han acumulado más de 6000 millones de beneficios, y el conjunto del IBEX35 ha roto la barrera de los 50.000 millones.

Ahora el gobierno del PSOE y Unidas Podemos quieren que esta carga extra, que puede multiplicarse exponencialmente si el fantasma de una nueva recesión mundial se termina de concretar, vuelva a ser asumida por la clase trabajadora.

Es la contracara en suelo europeo de la guerra económica desatada por los países imperialistas de la UE y la OTAN contra Rusia que no empobrecerán a los oligarcas de Putin sino, fundamentalmente, a su clase trabajadora y los sectores populares.

La política de Sánchez ante el conflicto ucraniano ha sido completamente respaldada por la ministra de Trabajo y dirigente del PCE, Yolanda Díaz. “La política exterior la dirige el presidente” declaró la semana pasada, separándose así de las críticas de la dirección de Podemos al envío directo de armas del Estado español (aunque no al resto de la política del Ejecutivo).

La misma ministra que, con el aval de la burocracia sindical, revalidó la contrarreforma de Rajoy de 2012, ahora respalda el golpetazo a los salarios que la política exterior que “dirige el presidente”. Las direcciones de CCOO y UGT asumen también la agenda imperialista del gobierno “progresista”, guardando un silencio cómplice ante el envío de armas, tropas a Europa del Este, la aplicación de sanciones y la escalada de precios.

Contra el ataque al bolsillo de la clase trabajadora es urgente un plan de movilización por un programa que obligue a asumir los costos de esta situación crítica a las grandes empresas. Que se nacionalice bajo control obrero todo el sistema energético, en manos de un oligopolio que poco tiene que envidiar a los oligarcas rusos. Que exija una subida inmediata del 10% de todos los salarios para recuperar el poder adquisitivo perdido y la indexación automática y mensual del IPC.

Pero este programa no se puede plantear separado de un programa contra la guerra y la escalada belicista. El belicismo de la UE no solo pretende justificar la injerencia del imperialismo europeo en la guerra de Ucrania. También que la clase trabajadora del continente asuma de buen grado los “sacrificios” que se le requerirán para costear esta escalada.

Mediante el envío de armas, tropas a la región y una serie de sanciones económicas que prometen hambrear al pueblo ruso, los gobierno de EEUU y los europeos, incluído el español, junto a EEUU, esperan poder instrumentalizar, con Zelinsky como lugarteniente, la instrumentalización de la resistencia ucraniana a la reaccionaria ocupación rusa.

No hay salida progresiva de la mano de quienes tratan de convertir Ucrania en una semicolonia y una gran base militar de OTAN. La necesidad de una lucha contra la ocupación no subordinada al imperialismo europeo y estadounidense, unida a la lucha contra la guerra y el régimen de Putin en Rusia y un fuerte movimiento contra la guerra y antiimperialista en Europa, es cada día más urgente.