A pesar de las peticiones de las promesas electorales, el Gobierno de Sánchez mantiene el sistema de becas del PP. Prácticas no remuneradas, falsos-becarios y becas de colaboración.
Miércoles 5 de junio de 2019
La promesa electoral del aumento de la cuantía de las becas que tenía el PSOE se anula, al menos, un curso más. El Ministerio de Educación y Formación Profesional y por el Ministerio de Universidades, Ciencia e Innovación mantiene el “sistema variable” del exministro de Educación José Ignacio Wert, conocido por ser uno de los principales impulsores de los recortes en educación y de la segregadora LOMCE. El PSOE se comprometió a revertir esta situación, anunciando que en realidad se proseguirá con el mismo sistema y puede ser que revise el sistema un año después.
El sistema variable, además de aplicarse junto con un aumento de las tasas universitarias de hasta un 66%, implica que una parte de la cuantía de las becas dependiera del “rendimiento académico” en lugar de la precariedad económica, por eso afecta especialmente a las rentas más bajas que quedan en la universidad. Por esta razón es imposible conocer que cantidad se va a recibir hasta que ha pasado gran parte del curso, generando incertidumbre y riesgo económico.
Las becas no sólo aparecen en la universidad y como ayudas al estudios, sino que también se han extendido como trabajadores de las facultades y otros sectores, habiéndose disparado el número de trabajadores becarios o con contratos de formación. Se estima que alrededor de 70.000 personas se encuentran en estas condiciones, según datos aportados por la Seguridad Social. Sin embargo, de este cálculo están excluidos tanto quienes no están dados de alta como los llamados falsos-becarios.
Unas cifras que suponen un aumento del 350 por ciento en los últimos cinco años. Estos contratos están formalmente pensados para completar la formación de los alumnos de Formación Profesional y de estudios universitarios, o para facilitar la entrada en el mercado laboral de los jóvenes que acaban de obtener alguna otra titulación, pero son en los hechos una vía de obtención de mano de obra barata, cuando no gratuita, y sin derechos.
En la universidades además existe la figura del estudiante con una beca colaborativa. Estas becas deberían estar asociadas a un plan de formación del alumno. Pero en la práctica las universidades utilizan esto para cubrir puestos de trabajo que deberían estar ocupados por trabajadores del PAS (Personal de Administración y Servicios).
La inmensa mayoría de quienes se encuentran en estas condiciones no reciben remuneración alguna, un 58 por ciento según datos de la Unión Europea. Además quienes perciben algún tipo de salario lo hacen muy por debajo del Salario Minimo Interprofesional.
Con este modelo de contratos al que se somete a una parte importante de la juventud, multitud de empresas consiguen enormes beneficios teniendo a su disposición trabajadores a precio de saldo. También el Estado recompensa con beneficios fiscales a quienes contratan becarios.
Por otro lado, a la patronal este modelo le sirve para ir disciplinando a una parte importante de sus futuros trabajadores. De esta manera normalizan las arbitrariedades y las condiciones de miseria sobre las cuales quieren seguir atacando al conjunto de la clase trabajadora.
La expulsión por no poder pagar de 127.000 estudiantes (1 de cada 5) de las universidad públicas entre 2012 y 2016 no se ha revertido, sino que se alarga la elitización de los estudios superiores. Este sistema de becas, junto con el cierre de carreras, de facultades, el despido masivo de personal y la disminución del alumnado por el aumento del coste de los estudios son, a corto plazo, una forma de ajuste planificada y aplicada por el capital con la colaboración de las castas universitarias.

Jorge Remacha
Nació en Zaragoza en 1996. Historiador y docente de Educación Secundaria. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.