Estados Unidos a la par que aplica sanciones económicas a Venezuela que agravan las penurias del pueblo cuida que dichas medidas no afecten sus intereses económicos en el país. Así actúa la hipocresía imperialista.
La Izquierda Diario Venezuela @LaIzqDiario_VE
Sábado 27 de julio de 2019
El Departamento del Tesoro de EE.UU. prolongó este viernes hasta el próximo 25 de octubre la autorización a un grupo de empresas petroleras de origen estadounidense, incluida Chevron, a seguir operando en Venezuela tres meses más pese a las sanciones que ha impuesto a PDVSA.
Se trata de las firmas Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes, Weatherford International y Chevron –todas del mundo petrolero– autorizadas a seguir con sus operaciones contractuales con PDVSA hasta el 25 de octubre. Las licencias previas tenían validez hasta este 27 de julio.
El Gobierno de Donald Trump, en medio de su descarado intervencionismo para imponer a Juan Guaidó, decretó en enero sanciones a PDVSA. Producto de esta sanción, PDVSA, que gestiona la principal fuente de ingresos del país, tiene bloqueados todos sus activos bajo jurisdicción estadounidense, con la supuesta idea de “traspasarlos” eventualmente a un nuevo Gobierno una vez que Maduro abandone el poder. Así hemos visto cómo incluso ha prácticamente incautado la empresa venezolana Citgo que opera en territorio estadounidense.
Te puede interesar: Sanción norteamericana a PDVSA: un salto en la ofensiva imperialista contra Venezuela
Te puede interesar: Sanción norteamericana a PDVSA: un salto en la ofensiva imperialista contra Venezuela
No obstante, en su momento de decretar estas sanciones, Washington emitió licencias especiales para que estas compañías energéticas estadounidenses continuasen sus operaciones. Chevron es la única gran petrolera estadounidense que se mantiene en Venezuela, donde cuenta con 8.000 empleados. RayFohr, un portavoz de Chevron, así lo declaraba en su momento en un comunicado: "Nuestras operaciones en Venezuela continúan en cumplimiento de todas las leyes y regulaciones aplicables".
La sanción anunciada por el gobierno de Trump en su momento ha implicado que todos los bienes e intereses en propiedad de empresa petrolera que se hallen sujetos a la jurisdicción estadounidense, quedan bloqueados. Al mismo tiempo se prohíbe a los ciudadanos y empresas estadounidenses realizar transacciones con PDVSA. Pero dicha sanción al poco tiempo era acompañada de una cláusula que permitiera a Chevron seguir operando y mantener sus negocios.
Para proteger las ganancias de estas corporaciones petroleras estadounidenses en el país, Trump también cuenta con sus protegidos internos: la oposición de derecha y el autoproclamado “gobierno interino” de Juan Guaidó. El 23 de julio, vía la Asamblea Nacional, estos personeros votaron una resolución para “proteger” los activos y participaciones accionarias en los proyectos donde tiene intereses Chevron en sociedad con el Estado venezolano. Es decir, la protección de los intereses imperialistas, frente a un supuesto “peligro” que al vencerse la licencia para seguir operando, el gobierno de Maduro tomara los activos de la corporación.
Recordemos que esta oposición ya tiene un proyecto de ley en la Asamblea Nacional que visa avanzar en la privatización de la producción del petróleo venezolano, en una escala cualitativamente superior y mucho más agresiva, que los pocos pasos que el propio gobierno de Maduro empezó a dar en ese sentido. De acuerdo a declaraciones de uno de sus representantes en su momento: "Estamos en la búsqueda de inversión del sector privado puesto que Venezuela no va a contar con recursos oficiales para reactivar su industria, depende básicamente de la inversión nacional e internacional del sector privado". Remarcando al mismo tiempo que “un nuevo marco legal” (privatización) permitiría hacer del petróleo, nuevamente, "la palanca de desarrollo para el futuro de todos los venezolanos". Al entreguismo le llaman “desarrollo”.
Te puede interesar: PDVSA sobreendeudada hipoteca Citgo: ¿fin del relato de la “soberanía petrolera”?
Te puede interesar: PDVSA sobreendeudada hipoteca Citgo: ¿fin del relato de la “soberanía petrolera”?
Pero, ¿cuál cómo es la participación de Chevron en Venezuela? Esta corporación tiene participación en las Empresas Mixtas Petroboscán (39,2%) y Petroindependencia (25,2%) en el occidente del país. En la Faja Petrolífera del Orinoco, ubicada en el oriente, Chevron participa en los proyectos de crudo extrapesadoPetropiar (30%) y Petroindependencia (34%). En las operaciones de gas costa afuera, la compañía participa en los Bloques 2 y 3 de la Plataforma Deltana, además del 100% del proyecto Cardón 3 del Proyecto “Rafael Urdaneta”.
Siendo Chevron una de las más poderosas corporaciones del mundo con ingresos operativos anuales por encima de los $112 mil millones, la segunda petrolera de EE.UU. y la quinta del mundo.
Esta firma tiene entre sus principales accionistas a la familia Bush, son a su vez socios históricos de Halliburton –otras de las empresas autorizadas a seguir operando–, propiedad de Dick Chenney, quien fuera la mano derecha de Bush padre y Bush hijo y fue la principal contratista de la llamada “reconstrucción” en Irak.
Chevron ha tenido una buena relación con el gobierno de Maduro y con el del fallecido Hugo Chávez. Mientras algunas petroleras como Exxon se fueron del país cuando hubo el cambio a las empresas mixtas durante el gobierno de Chávez, Chevron permaneció por sus suculentas ganancias pues el cambio “revolucionario” y de “plena soberanía petrolera” implica en realidad que dejaba de ser un prestador de servicios para pasar a ser dueña de activos petroleros (aunque en minoría accionaria con relación al Estado venezolano), además de grandes concesiones en la explotación del gas en la región de la Plataforma Deltana. Y siempre primaron las buenas relaciones con el gobierno de Chávez, lo que ha continuado con Maduro.
A mediados de septiembre del 2017 cuando se decretaron las primeras sanciones a PDVSA (no poder renegociar su deuda), el gobierno de Maduro recurrió a Chevron para que mediara ante el gobierno de Estados Unidos. Se trataba de evaluar “alternativas” para mantener su relación comercial, tras las primeras sanciones financieras del gobierno de Donald Trump. Y Chevron, siempre han sido verdaderos operadores en el mundo de la diplomacia del petróleo en función de sus intereses. Para que esta empresa se mantenga en el país han venido cada vez más ofreciéndole más “oportunidades” en el negocio petrolero en un proceso de apertura cada vez mayor que incluso lo ha llevado a modificar parcialmente la vieja Ley de Hidrocarburos permitiendo que determinadas empresas puedan acceder a más del 50 por ciento de las acciones en las asociaciones con el Estado.
Mientras todo esto el gobierno de Estados Unidos redobla sus amenazas con más sanciones contra Venezuela, pero sin descuidar un segundo sus grandes negocios en el país. El imperialismo estadounidense despliega sanciones y bloqueos que profundizan la tragedia social que desde hace años azota al pueblo venezolano, son medidas que redoblan los padecimientos del pueblo, un hecho objetivo, reconocido hasta por importantes economistas de derecha. Sí, el mismo imperialismo que dice estar preocupado por las penurias del pueblo venezolano y dice ofrecer “ayuda humanitaria”.
De esta manera vemos cómo Estados Unidos, mientras amenaza incluso con aumentar las sanciones para imponer sus objetivos, se cuida que las ganancias de sus corporaciones en el país se mantengan y estén garantizadas, y el pueblo en la calamidad. Así actúa la hipocresía imperialista.
Te puede interesar: Nueva amenaza imperialista y sus aliados del Grupo Lima contra Venezuela
Te puede interesar: Nueva amenaza imperialista y sus aliados del Grupo Lima contra Venezuela