Recientemente hubo denuncias públicas en Cerro Vanguardia, sobre una gran cantidad de contagios de COVID-19 en el yacimiento minero y a pesar de los reclamos de los trabajadores, la empresa con la complicidad de la conducción gremial AOMA, permitió que sigan operando y causando más de 100 contagios.
Ernesto Zippo Trabajador de Correo Argentino | MAC Rio Gallegos - Sta Cruz
Lunes 23 de noviembre de 2020 19:51
En Cerro Vanguardia de la multinacional Anglo Gold Ashanti, se extrae oro y plata (una onza de oro por cada veinte onzas de plata) y es una de las cinco empresas de extracción minera privada en Santa Cruz, ubicada cerca de la localidad de Puerto San Julián. Allí trabajan alrededor de 1200 trabajadores del total de 8500 trabajadores, sumando al resto que se desempeñan en los otros cinco emprendimientos mineros. Todos los trabajadores están representados el gremio de mineros privados AOMA.
Pablo Salazar es uno de los referentes de la agrupación antiburocrática 27 de Julio y comentó, como comenzó la cadena de contagios dentro del yacimiento y las medidas que debieron tomar, contra las decisiones arbitrarias de la empresa.
“El 20 de marzo comenzó todo, con el pedido de los compañeros que no se debía trabajar, por las medidas que el gobierno nacional había decretado. Justo ese mismo día jueves, había un cambio de turno y pedíamos que no se trabaje, ya que la cuarentena comenzaba a las 12 de la medianoche e iba a estar prohibida la circulación de vehículos. Los compañeros decidieron no ingresar a trabajar y los compañeros que salían del campamento de Cerro Vanguardia no pudieron irse a sus localidades de origen, porque nadie de los transportistas quería arriesgarse a tener una multa por circular, entonces los compañeros quedaron varados en el campamento por tres días. Hubo muchos reclamos que cayeron en la responsabilidad de la conducción gremial de AOMA, a quienes exigíamos que puedan trasladar a los compañeros varados en el campamento y los que vivían en las localidades de la provincia pudieron ser traslados pocos días después, pero quienes eran de otras provincias estuvieron más de 60 días sin retornar a sus hogares y fue realmente caótico.
Luego salió otro decreto que determinaba que éramos trabajadores esenciales y debíamos retornar a la producción, pero de manera restringida porque muchos compañeros no pudieron trabajar por las limitaciones en la circulación. Cuando comenzamos las labores, uno de nuestros compañeros empezó a tener síntomas de COVID-19, por lo que fue al servicio médico y fue traslado a Puerto San Julián, donde queda descartado que fuera positivo. Cabe remarcar que mientras esperaba los resultados de los estudios, no le permitían ir al baño, ni nada en absoluto y eso fue la antesala a lo que vendría después.
Poco tiempo después surgió otro caso de una compañera con síntomas (que había estado en contacto estrecho con el compañero que tenía síntomas) y resultó positivo.
La agrupación 27 de Julio a la que pertenezco y soy uno de sus referentes, reclamamos a la conducción gremial por lo que estaba sucediendo y no obtuvimos ninguna respuesta, por lo que decidimos hacer denuncias públicas, para que se sepa lo que estaba ocurriendo.
Lo que comenzó con los primeros contagios, desencadenó en 100 casos positivos en el yacimiento y el servicio médico no funcionó como debía, porque más de 40 compañeros habían acudido allí e inclusive algunos de ellos presentaban pérdida del olfato. Pero los mandaron a reposo y sin el aislamiento recomendado ante posibles casos positivos.
El problema es que; el servicio médico está tercerizado y los compañeros se retiraron del yacimiento a sus respectivas localidades sin resguardo a ellos ni a sus familias. Uno de nuestros compañeros si hizo atender de manera particular en un hospital y le dijeron que era positivo. Entonces comenzó a llamarse a todos los compañeros que se habían retirado del trabajo y hubo más de 100 casos positivos. Esto último fue el 2 y 3 de noviembre.
La empresa determinó que debían estar todos aislados en sus piezas y sin contacto entre ellos y que haya guardias mínimas de mantenimientos. Poco después se supo que parte del servicio médico también resultó positivo y tuvieron que sumarse al aislamiento.
Todo esto que ocurrió, generó un malestar en los compañeros que tomaron conocimiento de nuestras denuncias. En las responsabilidades, tiene en gran parte la conducción gremial de AOMA, porque esta burocracia sindical era la que publicaba los comunicados de la empresa. Además realizaron pequeñas asambleas en los pasillos de los módulos donde estaban nuestros compañeros y allí empezaron a chocar con los cuestionamientos por su complicidad.
Además el sindicato y la empresa minimizaban la gravedad de la situación en los comunicados y en las radios locales, pero los compañeros tenían las grabaciones de las asambleas y pudieron desmentir lo que decían desde la patronal.
Desde los compañeros se exigía que se paralice la producción, pero la empresa emitió un comunicado en el que anunciaba el comienzo de las actividades el viernes 20 de noviembre pasado. Entonces los delegados anunciaron que no se ingresaría a trabajar, porque no estaban garantizadas las medidas de seguridad y recién allí el sindicato decidió que no se trabajaría. Además se evacuarían a los compañeros con resultados negativos del yacimiento y luego se retirarían los que tuvieron resultados positivos y ya hubieran cumplido con el aislamiento necesario.
Se consiguió paralizar la producción hasta mediados de diciembre y sólo habrá guardias mínimas y mantenimientos.
Quiero agregar, que se retiran más de 500 compañeros de Cerro Vanguardia y también se suman más de 600 compañeros de la empresa Minera Santa Cruz”.
Finalmente, Pablo Salazar agregó: “La realidad demuestra que no se puede trabajar en la mina, teniendo compañeros contagiados, por lo que se debería paralizar y desinfectar los lugares de trabajo y en definitiva, planteamos que queremos que los trabajadores participen en las decisiones que toma la empresa, para que tengan poder de veto ante cualquier orden que nos pueda perjudicar. Eso es lo que queremos desde la Agrupación 27 de Julio y logramos torcerle el brazo a la empresa, que pretendía seguir trabajando sin importarle la vida de los trabajadores”.