Hace una semana se conoció una aberrante situación que sufren las mujeres, niñas y niños en el norte provincial: cada tres días se denuncia un abuso sexual. La Santa Fe socialista esconde esta realidad que se suma a la de ser la segunda provincia en los casos de femicidios. El gobierno provincial de Lifschitz responsable de esta situación, calla con un silencio cómplice.
Martes 2 de febrero de 2016
En los últimos días diferentes medios escritos tomaron cuenta de una denuncia realizada por la presidenta del Concejo Deliberante de Reconquista, Soledad Zalazar, que muestra una brutal realidad para las mujeres, cada tres días se denuncia un abuso sexual. Si ya esta situación es espeluznante peor se torna al saber que no se trata de cifras oficiales en comisarías o centros de salud, sino que se trata de un recuento hecho a partir de los casos que han salido a la luz en notas periodísticas. Y si sumamos que nuestra provincia está segunda en el “ranking” de femicidios, podemos decir que el gobernador del Partido Socialista se nos ríe en la cara.
Una realidad escalofriante y silenciada
Recién a 8 años de un gobierno autodenominado progresista, sale a la luz una realidad escalofriante, que silenciada o ignorada hasta el momento por el gobierno y los medios hegemónicos. En una entrevista publicada el pasado domingo en el Diario La Capital, el Fiscal General de Reconquista Eladio García retrató la crudeza de la situación de las mujeres en el norte santafesino: “Hay delitos sexuales, violaciones, abusos, violencia ejercida hacia la mujer y hacia los menores en el que participan las clases altas. En ellas se espejan y reproducen por imitación en los estratos más bajos, porque históricamente tuvieron esos referentes”, y añadió que “en el norte hay un concepto patriarcal muy arraigado y los hombres creen que las mujeres son de su absoluta propiedad”.
La situación es de tal gravedad que el funcionario mismo debe reconocer la responsabilidad institucional, “como agravante, también ocurrían casos que implicaban a figuras poderosas y quedaban en la nada y eso atentaba directamente con la posibilidad de que conocer lo que realmente ocurría. Bajo este contexto resultaba muy difícil lograr que las víctimas cuenten su situación”, sostuvo García.
El 40% de los casos que termina en prisión preventiva dentro de la Fiscalía de Reconquista son por abusos sexuales y violencia de género. El propio García considera que esta cifra es baja porque en muchos casos los jueces no dictan prisión preventiva efectiva sino prisión domiciliaria, mostrando una complicidad aberrante puesta que la mayoría de las situaciones de abuso y violencia suceden en los propios hogares donde conviven víctimas y victimaria.
El gobierno es responsable
Algo resulta claro: no es posible que en pleno siglo XXI se pueda sostener una situación de barbarie de estas características sin complicidad por acción u omisión de todos los niveles del Estado. Es sabido que Santa Fe es una las principales rutas por las que abunda el tráfico de mujeres víctimas de las redes de trata, con puertos privados a disposición de este flagelo que se estima tiene secuestradas a casi 600 mujeres en nuestro país. La policía y la justicia, ambas cómplices, como lo muestra la desaparición de Paula Perassi.
El número de femicidios en la provincia y la ciudad de Rosario han aumentado incluso después la gran manifestación del 3 de junio por #NiUnaMenos, desatada no casualmente por el femicidio de Chiara Paez en la localidad de Rufino. Los medios lo reflejan como casos aislados pero las mujeres que luchamos contra la violencia machista y que la sufrimos somos consientes de que se trata de una realidad que empeora cada día. Sin embargo, ¿qué está haciendo el Partido Socialista para acabar con esta situación?
Por estos días el PS se muestra muy interesado y atento a sus acuerdos con el gobierno de Macri, luego de la reunión entre Lisfchitz y Frigerio para que la provincia tome créditos internacionales pasando a un nuevo ciclo de endeudamiento. Devolviendo a cambio la puesta a disposición del PRO de los diputados nacionales “progresistas” para cuando se reabran las sesiones en el Congreso. El Partido Socialista se alinea cada vez más a un gobierno abiertamente enemigo de los derechos de las mujeres. Ya Macri cerró el único Centro Integral para la Mujer de la ciudad de La Plata y el Programa de Atención a Víctimas de Delitos Sexuales. Su Vice, Gabriela Michetti conocida como ferviente opositora al matrimonio igualitario así como la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, Maria Eugenia Vidal es una activa militante contra el derecho al aborto legal.
Sin irnos más lejos, en nuestra provincia salta a las claras la connivencia entre el poder político y la policía del gatillo fácil y las redes de trata. Esa policía que le da la espalda a las mujeres cuando van a las comisarías a denunciar violencia de género, la misma que también asesina a mujeres y jóvenes, victimas del gatillo fácil.
Frente al ajuste y contra la violencia machista, organicemos la resistencia
Con Macri en el gobierno hace tan sólo un mes y medio ya podemos saber para qué tenemos que prepararnos: despidos, mayor represión y nulos derechos para las mujeres, un camino allanado por años de gobierno de kirchnerista en el que la agenda de las mujeres nunca fue una prioridad. Al contrario, los lazos con el Vaticano se cerraron del todo y nuestros derechos como el aborto legal, no son ni nombrados.
Desde el Frente de Izquierda de Nicolás Del Caño y Myriam Bregman hemos presentado un proyecto en el Congreso para terminar con la violencia machista, pero sabemos que a la pelea de nuestros diputados tenemos que acompañarla organizándonos en los lugares de estudio, trabajo y saliendo a las calles.
Tenemos por delante el desafío de prepararnos para el Encuentro Nacional de Mujeres que será en la ciudad de Rosario el 8,9 y 10 de Octubre. Para llegar organizadas y pelear por un plan de lucha tenemos que comenzar ahora. La pelea por justicia por Graciela Príncipe, trabajadora estatal asesinada por su pareja en los primeros días de Enero tiene que ser nuestra bandera contra la violencia machista. Ninguna confianza en los gobiernos responsables ni en la policía y la justicia cómplice.