Con pocas y muy pensadas palabras Lleral afirmó ante periodistas que “no hubo lesiones en el cuerpo”. Un informe sesgado, que no detalla causales de muerte, 24 horas antes de las elecciones.

Daniel Satur @saturnetroc
Sábado 21 de octubre de 2017 11:51

Foto Télam
Con unas pocas palabras dichas en la trasnoche del viernes en la puerta de la morgue judicial de la Ciudad de Buenos Aires, el juez federal Gustavo Lleral dejó una fuerte impronta en la agenda pública y en los titulares de los diarios del sábado.
Clarín y La Nación, por ejemplo, con una definición del juez lograron armar las tapas que buscaban a horas de las elecciones. “Santiago murió ahogado, sin lesiones y su cuerpo llevaba más de 60 días en el agua” escribió el portal de Magnetto. “El cadáver es de Maldonado y no tiene lesiones, reveló la autopsia”, dice el matutino de los Mitre en letra de molde.
¿Hubo una operación político-judicial? Para responder, o al menos para pensar una posible respuesta, vale recapitular lo que sucedió en la tarde/noche del viernes.
A las 18 horas Sergio Maldonado salió a la puerta de la morgue y dijo ante la prensa nacional que por los tatuajes del cuerpo finalmente podían afirmar que se trataba de Santiago. En minutos, la zozobra popular ante la previsible pero impactante noticia se fue convirtiendo en bronca a través de las redes sociales. Incluso comenzaron a darse concentraciones callejeras en muchas ciudades del país.
En ese diálogo con la prensa, Sergio volvió a afirmar que “la responsable es la Gendarmería”.
Apenas pasadas las 20 el ministro Germán Garavano, tras consultar con su jefe político y su colega Patricia Bullrich, salió por TN a “solidarizarse” con los Maldonado y a afirmar que el Presidente Macri se había comunicado con la madre de Santiago en un gesto de supuesta humanidad. Y hasta dijo que él mismo había hablado con Sergio.
“Macri y Garavano son muy perversos e hipócritas”, respondió minutos después el hermano de Santiago, también por la pantalla de TN. Allí desmintió, con evidente asco e indignación, a la maniobra de Garavano, quien no sólo no había hablado con él sino que era considerado a esa hora por la familia Maldonado como uno de los artífices del sufrimiento de estos 80 días.
Enseguida las redes explotaron de más bronca contra el Gobierno y las calles se nutrieron de más personas conmocionadas e indignadas.
El viernes parecía terminar con un problema mayúsculo para Macri y sus secuaces. Pero todavía quedaba un episodio. Al filo de la medianoche, entrando al sábado previo a las elecciones legislativas, el juez Gustavo Lleral salió de la morgue y convocó a los periodistas que habían estado todo el día apostados en el lugar.
Con un breve speech, Lleral lanzó tres definiciones.
Clarín y La Nación, sábado 21 de octubre
Aún se mantiene intacto el abanico de dudas y sospechas sobre el rastrillaje del martes 17, donde se encontró el cuerpo. Un rastrillaje ordenado por Lleral el viernes 13, mantenido en el más absoluto secreto para toda la sociedad pero no para el Gobierno, que a través de funcionarios del Ministerio de Seguridad y de las fuerzas represivas como Prefectura y Gendarmería sabía tres días antes que se iba a inspeccionar (por cuarta vez) ese tramo del Río Chubut.
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Sin haberse despejado una sola de esas dudas, ahora se abren nuevos interrogantes. ¿Hacía falta que Lleral dijera a todo el país lo que dijo en la medianoche del viernes? ¿Sabía que eso que estaba diciendo era lo que querían escuchar en ese preciso momento en la Casa Rosada? ¿A quién buscó “tranquilizar” el magistrado con esa breve pero muy pensada conferencia de prensa sin preguntas?
De las nocturnas declaraciones del juez no se desprendió ningún dato que permita aclarar nada respecto a las operaciones político-periodísticas, a las mentiras y a los ataques sufridos durante estos 82 días por parte de la familia de Santiago, de la comunidad mapuche y de los organismos de derechos humanos que rodearon desde el primer momento de solidaridad y acompañamiento a las víctimas.
Así, todas las sospechas siguen posadas sobre la Gendarmería y sus jefes políticos. Y la larga trama de encubrimiento del Gobierno, más allá de que se termine de aclarar cómo murió Santiago, seguirá siendo una marca indeleble de esta historia.
La bronca y la zozobra siguen, más allá de los tiempos electorales y de las maniobras de quienes miran, sienten y hablan desde la cima del poder estatal. Por eso esta tarde miles de personas saldrán a las calles a reclamar verdad y justicia por Santiago Maldonado, pidiendo el castigo a los culpables y sin dudar de que el Estado es responsable.
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Daniel Satur
Nació en La Plata en 1975. Trabajó en diferentes oficios (tornero, librero, técnico de TV por cable, tapicero y vendedor de varias cosas, desde planes de salud a pastelitos calientes). Estudió periodismo en la UNLP. Ejerce el violento oficio como editor y cronista de La Izquierda Diario. Milita hace más de dos décadas en el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) | IG @saturdaniel X @saturnetroc