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ELEMENTOS DE EXPLOSIÓN SOCIAL. Saqueos y bloqueo de calles en varias ciudades de Venezuela

El aumento del costo de vida, los cortes de energía y la profundización de la crisis económica vienen aumentando la tensión social que amenaza con escalar en todo el país.

Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon

Viernes 29 de abril de 2016

Fotografía: EFE

La tensión social apunta a caldearse en el país. Esta semana comenzó sacudida con diversas acciones de características de explosión social en algunos estados del interior, expresados en saqueos a supermercados, bloqueo de calles por los racionamientos de energía eléctrica y algunas manifestaciones callejeras.

Expresión del profundo malestar social

Entre el lunes y el miércoles se vivieron momento de fuerte tensión callejera en ciudades del estado de Aragua, Carabobo, Zulia, Bolívar, Vargas, partes de Miranda como Los Teques, y en alguna parte de la periferia de Caracas.. Pero donde más repercusión tuvo fue en la ciudad de Maracaibo (estado Zulia), en el noroeste del país. En esta ciudad, de acuerdo a informes oficiales, cientos de personas ocuparon y asaltaron alrededor de 50 establecimientos de ropa, alimentos y electrodomésticos en la madrugada del miércoles, terminando con 170 detenidos y con gran presencia militar en las calles. Le siguieron ciudades como Maracay, donde se saquearon muchos supermercados y se trancaron calles y avenidas por el racionamiento eléctrico, además de Valencia, La Guaira, Ciudad Bolívar y otras más.

El eje central de estas acciones son los cortes de electricidad por el racionamiento eléctrico, así como el racionamiento del agua, y fundamentalmente la escasez de alimentos y otros productos de primera necesidad. Desde el gobierno se habla de que se trata de “acciones desestabilizadoras” de la derecha o que son inducidas por esto sectores. "Hubo algunos (saqueos) motivados por el descontento, pero lo otro es la orientación premeditada de algunos sectores de la extrema derecha", dijo el chavista Francisco Arias Cárdenas, gobernador del Zulia.

Es muy probable que la derecha se aproveche de la situación, pero este desespero popular tiene profundas raíces sociales por las condiciones económicas en que se vive, por tanto poco se sustenta la tesis del gobierno. Existen casos en que para calmar esta situación en algunos lugares, se reparten bolsas de comida de emergencia, lo que contrarresta la línea cínica gubernamental.

Pero es rabia y hastío del pueblo contra las condiciones agobiantes que se viven y las precarias condiciones de vida, lo que expresa este profundo malestar social. Esta incertidumbre y rabia (¡sobre todo rabia!) es la que desde hace meses viene manifestándose con protestas episódicas, bloqueo de calles, levantamiento de barricadas en importantes vías y hasta en algunos casos llegando al enfrentamiento con las fuerzas policiales, lo que viene a plantear más claramente la posibilidad de explosiones sociales de mayor envergadura, que es hacia el que parecen encaminarse los acontecimientos de estos días.

Condiciones de vida cada vez más insoportables

Pero lo que sí es claro es que lo que estamos viendo hasta el momento son acciones desesperadas entre sectores del pueblo pero que pueden ser preludios de acciones de mayor envergadura en la medida que la situación se vaya agudizando aún más. Es que, como hemos escrito recientemente, el pueblo trabajador y amplios sectores populares se encuentran en medio de los peores padecimientos económicos y grandes penurias. Una situación realmente angustiante donde las condiciones de vida se deterioran día a día, tras casi tres años de una profunda crisis que se arrastra y se profundiza. Las colas para conseguir un producto aumentan y se generalizan cada vez más, y un producto, si es que se consigue, sale tres o cuatro veces mañana.

Esta insoportable situación va de la mano con suspensiones por varios días del servicio de agua potable, apagones que se prolongan por cualquier cantidad de horas a cualquier hora del día, y para colmo, un racionamiento forzoso del servicio eléctrico ordenado por el Ejecutivo que empezó a regir este lunes 25 de abril. Sabiendo que todo esto resulta tanto peor para los millones que habitan en los grandes cordones de pobreza del país, y no así en los hogares de las altas gerencias, la élite empresarial y casta política, que no padecen en modo alguno los rigores del racionamiento eléctrico al que confinan a los sectores populares.
Como escribimos a fines de marzo, un típico paisaje a la salida de los supermercados y otros centros comerciales, por ejemplo, es que se ven salir personas exactamente con el mismo producto en sus bolsas de plástico, y solamente ese, un par de paquetes de harina de maíz precocido, un litro de aceite o un kilo de jabón para lavar ropa. Y la típica pregunta, “¿Qué están vendiendo?”, para terminar concluyendo: “Lástima que hoy no me corresponde por mi número de cédula”. Y en el último mes, la situación empeora, donde la gente hace cola “por las dudas” si llegan a vender algo.

Por su parte, el salario con una vorágine inflacionaria galopante, que los más optimistas calculan para este año de un 720%, está cada vez más por el piso reduciéndose al mínimo su poder de compra. El pueblo trabajador también sufre el detrimento de las condiciones de trabajo, la precarización campante, los despidos que comienzan a dejar a miles de familias trabajadoras en la calle, el desempleo (que el gobierno cubre con unos ficticios “índices de desocupación”), la juventud sin futuro, etc. La situación es insoportable, el pueblo no aguanta más.

Cómo canalizar esta energía que irrumpe de abajo

Sin lugar a dudas, un escenario de explosión social, en la actual situación en que la derecha apresura los pasos en sus planes destituyentes para forzar la salida de Maduro, puede ser aprovechado por ésta. Ese es uno de los primeros peligros que una energía que surge por abajo, producto de la desesperación, termine siendo carne de cañón para fines contrarios a las necesidades que reclaman. Y la derecha, ni tonta ni perezosa, lo hará. De allí que este pueblo desesperado no se deje embaucar por el discurso demagógica de una oposición que, de instalarse en el poder, arremeterá contra ese propio pueblo.

Pero también existe el peligro que, con el pretexto más esperado por el gobierno nacional para transferir toda la responsabilidad a la derecha, de que ésta es la que lo organiza o lo induce, por los brotes de malestar espontáneos que tomen las calles o saqueen, recurra a la represión violenta y por esa vía darle duros golpes al pueblo. No es ningún secreto para nadie, por ejemplo, que el gobierno viene preparando planes durísimos de uso exclusivo de la violencia, en los barrios pobres con el argumento de combatir la “inseguridad”, militarizando las barriadas pobres y las zonas populares. De allí hay solo un paso para usar todo el cuerpo represivo contra los sectores populares que participan en saqueos frente a la escasez.

Es por esto que no se trata de la explosión social en sí misma, que puede terminar siendo impotente y disipar energías en vano, sino en pensar cómo se orienta toda esa energía que viene de abajo, y avance hacia una salida de la satisfacción de las demandas fundamentales. En este sentido es que es clave que, para que esta energía desplegada de sectores del pueblo, no corra ninguno de estos peligros, ni sea tampoco manifestaciones o expresiones sociales de impotencia, debe ser canalizada por una alianza con los trabajadores que también sufren la explotación, los despidos, la escasez, bajos salarios y sus mismas penurias.

Por eso enfatizamos que la emergencia de una explosión de energía de las masas ante esta insoportable situación, plantea con apremio la necesidad de una sólida alianza obrera y popular capaz de levantar un programa claramente anticapitalista para hacer frente tanto a los ajustes que ya se vienen aplicando desde el gobierno de Maduro, como a los planes reaccionarios y pro imperialistas que pretende ejecutar la derecha de la MUD. Para ello es clave también luchar porque ¡se ponga en pie de lucha el movimiento obrero!

Una alianza obrera y popular puede llegar a despertar y canalizar la energía –aún contenida– de las masas hacia una salida progresiva de la crisis, unificando los reclamos que sostienen los vastos sectores obreros que desde sus espacios de trabajo sufren diariamente la depauperación de las condiciones laborales y de vida, como también los de una franja bien gruesa de la población venezolana que vive en condiciones de pobreza, desempleo, precariedad y exclusión, y que habita en los barrios más desasistidos, donde la crisis también se hace sentir con una fuerza descomunal.

Es fundamental que obreros y sectores populares y campesinos, logren confluir en una gran alianza capaz de poner en jaque a los responsables de su situación exasperante, parándole la mano a los ajustes que Gobierno y empresarios descargan sobre el pueblo y los planes que prepara la oposición de la derecha de la MUD. Esta es la única salida progresiva a los padecimientos que sufre el pueblo.