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Red Internacional
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OPINIÓN. Scioli, la transición y el poder real

La crisis de los proyectos de Macri y Massa, ubican a Scioli como el candidato del establishment. Las postales con los poderes reales del peronismo como garantía de orden y gobernabilidad. Las promesas de un relato degradado que esconde un programa de ajuste.

Fernando Rosso

Fernando Rosso @RossoFer

Martes 28 de julio de 2015

La transición ya comenzó y el grueso del establishment empieza a reconocer que, frente a la crisis que atraviesan Mauricio Macri y -desde hace tiempo- Sergio Massa, el candidato mejor preparado para garantizar sus intereses es Daniel Scioli.

El actual gobernador de la provincia de Buenos Aires fue el protagonista del evento que el pasado viernes reunió a prácticamente la totalidad del peronismo en Parque Norte, en el acto organizado por la Fundación Gestar.

Allí -con La Cámpora ausente-, Scioli hizo una reivindicación de las figuras emblemáticas del pejotismo tradicional y Carlos “el Chino” Zannini evidenció con su discurso lacónico, la condición de intruso en ese universo inquietante y extraño.

Esta fue la postal con los gobernadores “feudales”, a la que Scioli complementará con la que pondrá en escena el miércoles próximo en el complejo de Costa Salguero. Allí se reunirá con los barones “mazorqueros”, los intendentes que forman parte de la Federación Argentina de Municipios presidida por Julio Pereyra, alcalde de Florencio Varela.

En el megaencuentro disertarán el chaqueño Jorge Capitanich, el gerente general y vicepresidente ejecutivo de YPF, Miguel Galuccio y el gobernador de San Juan, José Luis Gioja.

El que jugará de “visitante” en esta oportunidad será el ministro de Economía, Axel Kicillof, a quien le permitirán que dicte una charla bajo el poético título “Desendeudamiento y desarrollo económico local y regional”. Por las dudas, en la misma mesa estará presente su par sciolista de la provincia de Buenos Aires, Silvina Batakis, para garantizar que no se deslice más allá del pelotero que tiene asignado el “kirchnerismo puro” en el nuevo equilibrio de poder peronista en gestación.

Y para completar el “cerco” también hablarán en el encuentro el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, la fórmula compuesta por Julián Domínguez y Fernando “MacArthur” Espinoza y el hasta ayer nomás demonizado intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde. Sí, el mismísimo... MI.

El más sciolista de los camporistas, el secretario general de la Presidencia, Eduardo “Wado” de Pedro, también estará presente pero casi en condición de local.

La tercera cumbre de esta semana será también en el predio de Costa Salguero, donde Scioli organizó su reciente cena de recaudación, y la protagonizará junto a dirigentes sindicales que exploran la posibilidad de la unidad bajo un eventual gobierno naranja.

Estas tres escenas muestran los verdaderos mensajes políticos estratégicos que envía el candidato oficialista a los dueños de la patria, para mostrarse como el mejor garante de la gobernabilidad, apoyado en el aparato pejotista y en la burocracia sindical.

En el terreno económico, la señal la envió a través del último informe de su asesor de cabecera, Miguel Bein, a quien autorizó la publicación de sus pronósticos para el 2016. “Más allá de las estrategias de campaña, queda claro que el escenario de ‘no hacer nada’ no resulta factible”, sentencia el informe. Para el economista estrella, parece que la “victoria” implica que “puntualmente en el frente interno, para 2016 no hay un escenario posible donde los salarios vuelvan a correr al doble del tipo de cambio mientras las tarifas se mantienen congeladas y el déficit fiscal sube 1,5 p.p. del PIB como este año. Tampoco parece un escenario posible transitar 2016 sin una mayor apertura al crédito”.

Traducido al criollo: si se pretende evitar una devaluación, hay que anclar los salarios por debajo de la inflación, aumentar las tarifas y acordar con los buitres una nueva hipoteca nacional.

La receta no daba para un spot de campaña “para la victoria”, justamente porque la pondría en cuestión debido a aquella enseñanza que su padre político plasmó en el famoso teorema: “si decía lo que iba a hacer…no me votaba nadie”. Pero aunque sea en el lenguaje tecnocrático de sus asesores, Scioli se encarga de dejar claro que su prioridad es el ajuste.

En la danza de nombres que suenan como posibles ministros de su eventual administración, Bein es número puesto para la cartera de Economía. Un político orgánico de las multinacionales petroleras, Jorge Sapag, es candidato para el Ministerio de Energía, y Alejandro “gatillo fácil” Granados, se postula para el Ministerio de Seguridad. Sólo algunos de los nombres que se filtraron del futuro tren fantasma sciolista.

En la flamante nueva función de operadora política de su marido, Karina Rabolini también se encarga de dar señales que fortalezcan la línea “catch all” de Scioli. Se tomó el trabajo de poner en conocimiento del público que en su paso por San Juan tuvo la oportunidad de saludar al “compañero” José Manuel De la Sota, y lo hacía en el mismo acto en que pedía que Florencio Randazzo se mantenga entre los postulantes para continuar en el Ministerio de Transporte, si Scioli llega a la Casa Rosada.

Que nadie se confunda: Sapag, Granados o el compañero De la Sota, serán reclutados “para no volver a los 90”, qué duda cabe.

Entre el establisment empresarial ya empiezan a multiplicarse los “buenos entendedores” de los mensajes sciolistas. Como botones de muestra están los hermanos Bulgheroni (hasta hace poco cercanos a Sergio Massa) que firmaron un acuerdo entre su empresa, Pan American Energy, YPF y la alemana Wintershalll. El acuerdo pretende realizar una mega inversión en Vaca Muerta que podría alcanzar los US$ 30.000 millones al cabo de 35 años. Los empresarios mineros de Mendoza, como Carlos Ferrer, presidente de la Cámara de Servicios Petroleros de esa provincia, quien destacó el perfil “pro-minero” de Scioli, es otro gran intérprete de la críptica hermenéutica sciolista.

En este marco, las promesas de creación de un Ministerio de Derechos Humanos o de “Economía Popular”, suenan como resabios grotescos del “relato” con la función de mantener conforme a la tribuna progresista para que aporte su porción de votos para la “victoria”.

En un país donde la industria lleva 22 meses consecutivos de caída, que no genera empleo desde el 2011 y que tiene un déficit fiscal en aumento, el árbol que significa la tregua impuesta por la coyuntura electoral no debe evitar ver el escenario de conjunto. Además están, como agravantes, los golpes de la crisis que atraviesa la economía mundial, que empujan a la baja los precios de las materias primas y las turbulencias de las bolsas en China que multiplican las enormes dificultades del gigante brasilero, y que redundaron por estos días en la peor devaluación de su moneda desde el 2003.

Renovar para fortalecer el Frente de Izquierda y multiplicar su presencia en el Congreso y las legislaturas locales no es un eslogan de campaña, sino una necesidad estratégica. Queda demostrado en cada paso que dan los candidatos de las fuerzas tradicionales más allá de su demagogia electoral.

Scioli y su equipo, con el aparato conservador del peronismo, se postulan para administrar este ajuste. Esa es la “victoria” que no se anuncia en los spots ni en el discurso de campaña, no forma parte del teatro de la democracia, pero es la verdadera agenda del poder real.


Fernando Rosso

Periodista. Editor y columnista político en La Izquierda Diario. Colabora en revistas y publicaciones nacionales con artículos sobre la realidad política y social. Conduce el programa radial “El Círculo Rojo” que se emite todos los jueves de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos 89.9.

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