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LOS HOMBRES DE SCIOLI - PARTE II. Scioli y el gabinete: el proyecto es el candidato

La anticipación del eventual gabinete de Scioli. El kirchnerismo y el silencio de los culpables. El futuro llegó antes del 25 de octubre.

Fernando Rosso

Fernando Rosso @RossoFer

Miércoles 21 de octubre de 2015

En la aldea global el medio es el mensaje según la clásica sentencia Marshall McLuhan. Parece que es así también en la áspera aldea peronista.

Hacia el final de la eterna campaña electoral, Daniel Scioli está resignado al hecho de que -como mucho- ganará por puntos (40% con diez de diferencia sobre el segundo) porque ya es imposible el knockout (45%), e incluso no se descarta una nueva contienda: el balotaje.

En el intento desesperado por evitar esta tercera opción se almuerza la cena kirchnerista y anticipa un gabinete de orden sin lugar para los débiles, es decir, para los “progresistas”.

A horas del 25 de octubre nace el “sciolismo puro”, el candidato del proyecto confirma que el proyecto es el candidato; y que si el candidato ocupa el gobierno, el pejotismo va al poder.

El tridente ofensivo que ocupará posiciones en el núcleo duro de Estado (Seguridad, Justicia, Defensa: Sergio Berni, Ricardo Casal y Alejandro Granados respectivamente) expresa un mensaje para el espanto de cualquier demócrata mínimamente consecuente y representa música para los oídos del establishment y la derecha que observa en estos hombres de negro a los garantes del orden de su país normal.

El anuncio de la propuesta de Alberto Barbieri para presidir Educación ya había sonado como una sarcástica señal hacia el kirchnerismo académico. Barbieri tiene una debilidad para con los espías y los negocios privados de la universidad. Católico y peronista, más que laico, libre de escrúpulos, con relaciones íntimas con el aparato mafioso de la Franja Morada.

El juego de imágenes que impone la coyuntura electoral hizo que Scioli anunciara a Silvina Batakis en Economía y no a Miguel Bein que viene siendo el vocero del ajuste sciolista, y será la conducción en las sombras. La eventual ministra estará flanqueada en Agricultura por Alejandro “Topo” Rodríguez, actual titular de Asuntos Agrarios bonaerense que acaba de prometer la continuidad de la guerra contra la oligarquía con un particular método: matarlos a golpes de rentabilidad. "Scioli le va a garantizar rentabilidad al que invierta para producir, revisando lo que haya que revisar y mejorando lo que haya que mejorar", afirmó Rodríguez, un viejo topo agrario. Las patronales del campo, que saben leer entre líneas, toman esto como una promesa de baja de las retenciones. En el otro costado, la secundará Julián Domínguez, otro referente del “kirchnerismo verde” por partida doble: verde soja y verde SMATA (el color de la lista oficialista de la burocracia sindical del sindicato mecánico).

El ex militante de la UCeDé, Diego Bossio, hace rato pasado a las filas del temprano sciolismo ocupará Infraestructura. Un pirata del capital financiero como Mario Blejer, partirá a la embajada de Inglaterra.

Cultura se disputa entre el incombustible Pacho O’Donnell (que encuentra caudillos heroicos hasta en la sopa), el mariottizado Gabriel Mariotto, fundador de la tendencia sciolizable del núcleo duro del kirchnerismo o el hombre de los negocios y de la noche (y de los negocios con la noche), Jorge Telerman.

Daniel Filmus quedaría como el dudoso premio consuelo, si se hace abstracción de su pasado como director general de Educación entre 1989 y 1990, bajo la intendencia de Carlos Grosso en la Ciudad de Buenos Aires o como funcionario de ese área, al mando de Susana Decibe en la intencionalmente olvidada noche menemista.

La liga de gobernadores feudales del peronismo espera también sus puestos en la nueva administración (José Luis Gioja, Juan Manuel Urtubey o el “saudita” Jorge Sapag del MPN), Sergio Urribarri irá a Interior y Transporte.

El vertiginoso giro de Scioli en los últimos días de la campaña se produce con la excusa de intentar captar los llamados “votos independientes”, es decir, la base social de Sergio Massa y Mauricio Macri. Pero en realidad, en las horas decisivas en las que ya no hay vuelta atrás, dispara un mensaje al conjunto del kirchnerismo sobre el “no lugar” que ocupará en la nueva etapa naranja.

Lo curioso (o no tanto) es el llamativo mutismo ensordecedor del kirchnerismo “puro”: el silencio de los culpables.

La excepción son algunas voces, como Horacio Verbistsky, que exponen más la impotencia de una nueva frustración, antes que una oposición clara a un rumbo inquietante. Aunque no es adrede recordar que también fueron parte del maquillaje de algunos de los tres mosqueteros de la represión que propone Scioli para comandar la Justicia y a las fuerzas de seguridad. Fue en aquellos años felices, cuando Berni era un hombre bueno al que le apasionaba el “barro en los zapatos”, y un agente para “evadir la alternativa mezquina entre reprimir las protestas sociales y perseguir con la Justicia a quienes participan de ellas”. Scioli optó por no mezquinar: propone un equipo que haga las dos cosas. El problema no es cometer errores, sino insistir permanentemente en repetirlos.

En este marco impregnado por el borbotón de anuncios de un eventual gabinete que instala una grieta (y una ruptura?), La Cámpora levanta el precio de su acto en el Luna Park que realizará este miércoles con Axel Kicillof como figura central. Un día antes y en el mismo lugar del cierre de campaña de Scioli, y con el impulso de Pablo Echarri y otras figuras de la cultura de similar peso e igual envergadura.

En estas horas aciagas que vive la coalición oficial, un fantasma recorre al universo kirchnerista: el triste y solitario final del Frepaso con café amargo en el Varela-Varelita.

Doce años al mando del gobierno y del Estado, le permiten retirarse con mayor densidad institucional (parlamentaria, en la Justicia, algunas intendencias –si las conquista- o en el Estado en general); lo que no garantiza que el peronismo lo coloque en su justa medida y armoniosamente sobre el camino sinuoso hacia el mismo destino.

En la vida hay que elegir. El kirchnerismo eligió a uno de los hijos políticos de Menem, y Scioli también eligió: orden, sciolismo y barbarie.

Ver también: "Ricardo Echegaray: otro oscuro hombre para la continuidad con Scioli"


Fernando Rosso

Periodista. Editor y columnista político en La Izquierda Diario. Colabora en revistas y publicaciones nacionales con artículos sobre la realidad política y social. Conduce el programa radial “El Círculo Rojo” que se emite todos los jueves de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos 89.9.

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