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Red Internacional
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Pensiones. Se aprobó en senadores ¿Que pasa ahora con el proyecto del retiro del 10%?

Luego de la esperada aprobación del proyecto que permitiría el retiro del 10% de los fondos de pensiones, se citó sesión especial en la Cámara de Diputados para este jueves, con el objetivo de votar el proyecto con las modificaciones del Senado. ¿Qué ocurrirá luego? Te contamos todas las opciones, y de paso, lo aberrante del régimen presidencialista y autoritario del Chile neoliberal.

Catalina Parra

Catalina Parra Militante de Pan y Rosas y el Partido de Trabajadores Revolucionarios

Jueves 23 de julio de 2020

Con 29 votos a favor, 13 en contra y una abstención fue aprobado el proyecto de retiro del 10% en la Cámara de Senadores. Posteriormente se votaron una serie de indicaciones, siendo todas aprobadas, exceptuando la inembargabilidad de los fondos y el fondo colectivo propuesto por el Frente Amplio, para reponer los fondos que se retiren.

¿Qué pasa ahora? Discusión en diputados y posible veto presidencial

Con respecto a lo que sigue, la Secretaría General de la Cámara de Diputadas y Diputados, fijó la sesión especial donde se discutirá el proyecto con las modificaciones realizadas en el Senado, desde las 10 de la mañana hasta las 3 de la tarde. En caso de que las indicaciones sean rechazadas, el proyecto pasará a comisión mixta, donde luego de rediscutir el proyecto se elaboraría un informe que deberá ser aprobado nuevamente en ambas cámaras.

Por otro lado, si el proyecto se aprueba en la cámara baja, pasaría a manos de Piñera donde podría promulgarse o ser rechazado por el Presidente, aplicando el odioso veto presidencial. En tal caso, puede aplicar veto aditivo, sustitutivo o supresivo. Es decir, añadir un artículo o capítulo a la ley, reemplazar una frase o artículo o eliminar parcial/totalmente el proyecto de ley, respectivamente. Este último caso es el escenario más probable, además Piñera se ha mostrado totalmente contrario al proyecto, por tanto, lo lógico viene siendo que el veto sería para rechazar el proyecto por entero.

Si Piñera aplica el veto, el proyecto deberá volver a las dos cámaras, pero con aún más obstáculos para ver la luz. Ya que para rechazar el veto presidencial total se necesita un quórum de ⅔ de los parlamentarios. Más alto que los ⅗ que se requieren para aprobar el proyecto inicialmente. En concreto, si bien el retiro del 10% se aprobó en la cámara baja con 95 votos a favor, se requerirían 103 votos para rechazar el veto presidencial. Una clara expresión del régimen presidencialista y autoritario del Chile neoliberal.

Ahora bien, si el veto es rechazado, Piñera tiene dos opciones: promulgar la ley o convocar a plebiscito.

La tercera cámara: Tribunal Constitucional

Existe otra opción más, para obstaculizar el proyecto, el Tribunal Constitucional, donde pueden acusar la inconstitucionalidad del proyecto tanto parlamentarios como el presidente. Este tribunal que ha funcionado históricamente como una tercera cámara y el as bajo la manga de la derecha, donde 3 de sus 10 miembros son designados por el propio presidente de la república, 4 son designados por el parlamento (vale decir, por Chile Vamos y la ex-concertación) y 3 son elegidos por la Corte Suprema (organismo que irrisoriamente fue creado en 1823 y autogenera a sus propios integrantes). Cabe recalcar que la presidenta del TC es nada menos que María Luisa Brahm, ex asesora del primer gobierno de Sebastián Piñera y parte del centro de estudios ligado a Renovación Nacional: “Instituto Libertad”.
La balanza en lo que respecta al TC, está a favor del Gobierno.

Más allá de la burocracia

Lo que sabemos, es que existen variadas herramientas y obstáculos para terminar con cualquier iniciativa que no vaya en favor del Gobierno y beneficie a las y los trabajadores. Un régimen bien pensado para frenar vía administrativa el intento más mínimo de “mejorar” este sistema podrido desde adentro. Es por esto, que no podemos confiar en el Parlamento, si bien es necesario aprobar cada avance en beneficio del pueblo trabajador, claramente, está no será la vía para ganar las conquistas más importantes y sentidas, como ponerle fin a las AFP e instalar un sistema de reparto solidario y tripartito, gestionado por trabajadores y usuarios. La demanda que resuena y es hoy, una de las cuestiones más urgentes y necesarias, para que las y los jubilados no terminen con pensiones de hambre, mientras los empresarios crean imperios transnacionales invirtiendo con nuestro dinero.

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