Impulsada por los serios escándalos de corrupción en Petrobras y por la delicada situación económica, que tiende a agravarse, la popularidad y el respaldo a la gestión de la petista Dilma Rousseff continúa cayendo.
Jueves 23 de julio de 2015
Según una encuesta encomendada por la Confederación Nacional del Transporte (CNT, patronal) divulgada el martes pasado, la tasa de desaprobación del gobierno de la presidenta cayó a un 7,7% con un índice de rechazo del 70,9%.
Consultados por el grave escándalo de corrupción en Petrobras, el 69,2% de los entrevistados consideraron que Dilma tiene algún grado de culpabilidad en esas irregularidades y, según esta encuesta, el 62,8% se mostró a favor del impeachment, frente al 32,1% que se declaró en contra.
Hace un mes Data Folha divulgaba una encuesta que situaba la tasa de aprobación del gobierno en 10%. Quince días atrás Ibope situaba este mismo indicador en un 9%.
Estos datos muestran que, incluso comparando el ajustado resultado electoral del 51% con el cual Dilma fue reelecta en el segundo turno de las últimas elecciones presidenciales, el desgaste del gobierno y la propia figura de Dilma están alcanzando niveles alarmantes.
Agravando este panorama, según una encuesta divulgada por el Banco Central, la situación económica tiende a empeorar con una contracción del 1,7% este año. Por su parte, el gobierno ya admite que podrá llegar al 1,2%.
Existe un debate en curso sobre la profundidad de la crisis política que atraviesa el gobierno de Dilma y también el PT, y quién puede capitalizarlo políticamente. La derecha ha venido intentando hacerlo detrás de la figura del impeachment a Dilma como forma de canalizar el malestar social. La izquierda por su parte empieza a ser parte de este debate que puede dar lugar a nuevos fenómenos políticos en el próximo período.
Consultada por La Izquierda Diario Flavia Vale, profesora de Contagem, en Belo Horizonte declaraba que "frente a esta situación es fundamental que la izquierda logre organizar a los trabajadores, atrayendo a los sectores de base de las centrales sindicales oficialistas y burocráticas para evitar que esta crisis del gobierno sea capitalizada por la derecha. Es necesario organizar un espacio de unidad de la izquierda contra los ataques del gobierno y la patronal que pueda constituirse como alternativa".