En tan sólo un día, el estado de Coahuila ha aumentado en más del 500 por ciento el número de enfermos de Covid-19, luego de comenzar el retorno a las aulas en el marco de la tercera ola de contagios.
Lautaro Adriano Trabajador de la educación pública e integrante de la agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase
Viernes 3 de septiembre de 2021
En el contexto del regreso a las escuelas con motivo del ciclo escolar 2021-2022, fueron detectados varios casos positivos de Covid-19 en los filtros sanitarios de las instituciones educativas de Coahuila. En el caso de la Región Lagunera se arrojaron seis: dos docentes y un estudiante de Torreón, más tres estudiantes de San Pedro.
Además, en el municipio de Sabinas, se originaron cuatro casos: dos docentes y dos alumnos, mientras que en Cuatro Ciénegas se registró un estudiante contagiado.
También, en la ciudad de Ramos Arizpe, dos maestras de secundaria de distintos planteles resultaron positivas del sars-cov-2. Mientras que en un caso se decidió cerrar la escuela completa, en el otro sólo se clausurarán por dos semanas los cuatro grupos que la docente tenía a su cargo.
Por su parte, en Monclova, un trabajador de intendencia de la Secundaria General N. 2 murió a causa del covid-19, luego de que en los días previos estuvo encargado de recibir a decenas de madres y padres de familia que acudían a la escuela para reuniones.
En lo que respecta a la Universidad Autónoma de Coahuila, se han registrado en este nuevo ciclo escolar (iniciado desde el 9 de agosto) 12 casos positivos. Los brotes provienen de la Facultad de Medicina y la Facultad de Jurisprudencia en Saltillo, de la Ciudad Universitaria de Torreón y de la Facultad de Ingeniería Mecánica de Monclova.
Es la segunda semana consecutiva que Coahuila rebasa los 400 casos diarios. El 26 de agosto se registraron oficialmente 401 nuevas personas infectadas. Para el 30 de agosto, los contagios bajaron a 80. Sin embargo, el pasado 1 de septiembre la cifra se elevó a 439 nuevos casos en apenas un día.
A pesar del riesgo de la situación, el gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme (PRI) sostuvo que “la reactivación se tiene que dar” y tuvo el cinismo de decir que “llegará un día en que no será noticia que alguien salga contagiado”.
Por otro lado, siguen creciendo las quejas, tanto en padres y madres de familia, así como entre los trabajadores de la educación, de que no sólo los centros escolares no cuentan con las condiciones sanitarias elementales para evitar contagios, sino que ni siquiera están equipados con la infraestructura de telecomunicación necesaria para las clases en modalidad híbrida (presencial y en línea al mismo tiempo).
El argumento de las autoridades referido a que les preocupa el rezago educativo, y por ello la “necesidad” de retomar el trabajo en las aulas independientemente del color del semáforo epidemiológico, se cae a pedazos al comprobarse que las escuelas no están dotadas de las condiciones básicas para ejecutar un aprendizaje eficiente.
Lo único real es que los trabajadores de la educación han visto aumentar la carga de trabajo, mientras los estudiantes continúan rezagados educativamente no sólo por la pandemia, sino por falta de acceso a las herramientas tecnológicas indispensables para continuar sus estudios, por falta de viviendas dignas y seguras, por falta de recursos económicos indispensables y un largo etcétera. Y todo esto en el marco de que estamos nadando en la tercera ola de contagios, con la población infantil aún sin vacunar y con el magisterio todavía sin garantías de que va a recibir una segunda dosis de Cansino, como la propia farmacéutica CanSino Biologics ha recomendado.
De hecho, el rezago educativo no empezó con la pandemia. Éste ha venido destilándose con el fermento de una situación social descompuesta que mezcla narcotráfico, corrupción, castas políticas decadentes, crisis económica, salarios de miseria, contratos de trabajo basura, feminicidios, patriarcado, militarización, subordinación a Estados Unidos, entre muchas otras cosas.Somos las y los de abajo quienes lo pagamos, por ejemplo, con malas condiciones para una educación pública, mientras que el gobierno intenta descargar sobre el magisterio toda la responsabilidad.
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Bajo estas circunstancias, es indispensable que desde la base magisterial nos organicemos y luchemos por condiciones de trabajo y estudio seguras. Es indignante los dirigentes del SNTE no sólo se enriquecen con las cuotas de los agremiados, sino que, encima, dejan en la indefensión a la base, haciéndose cómplices de las autoridades federales y estatales que están imponiendo el regreso a clases en condiciones de riesgo. Superemos a las direcciones charras, con la potencia de la fuerza que nos da conformar el sindicato más grande de América Latina.
Como escribe aquí el docente Arturo Méndez, “frente a la imposición actual y las consecuencias que se vienen, es necesario que la organización desde las escuelas, la unidad del magisterio con madres y padres de familia y la movilización unitaria se extiendan y se coordinen a nivel nacional, exigiendo durante este proceso internet de calidad y equipos de cómputo garantizados por el Estado (y que sea posible y accesible la educación a distancia en tanto no haya condiciones seguras), y que de incrementarse los contagios se suspendan las clases presenciales. Esto en la perspectiva de sumar las suficientes fuerzas para un paro educativo nacional, que imponga las condiciones para un regreso presencial seguro, como la vacunación de toda la población con esquemas completos, semanas consecutivas con semáforo verde, condiciones dignas en las escuelas, con todos los servicios, transporte e insumos sanitarios garantizados por el Estado”.