La situación de Piñera empeora día a día, y su debilitamiento está abriendo más fisuras dentro de la derecha, desde una presión in extremis para que sintonice con el nuevo momento político, hasta, por qué no, la preparación a contramarcha de otra figura.
Miércoles 1ro de marzo de 2017
Golpes esperables: Ossandon
El senador Ossandón, renunciado a RN, candidato que habría conseguido las firmas (35.000) necesaria para ir solo, declaró que si RN no lo proclama para las primarias del sector, irá a primera vuelta, como la DC en la Nueva Mayoría, lo que amenazaría la candidatura de Piñera. Dio una prenda de cambio: si pierde en las primarias, apoyaría a Piñera en las presidenciales de noviembre.
Además, la Fiscalía habría decidido investigar el origen de los fondos de las sociedades de la familia Piñera – Morel en la operación Dominga, y el diputado PC/Nueva Mayoría Hugo Gutiérrez presentaría una nueva querella.
Golpes calculables: Kast
El inefable diputado ex UDI Jose Antonio Kast, que tiene como fan al cavernícola Gonzalo Rojas, decidió su candidatura porque la derecha estaba muy “amarilla”, en fin.
Tras conocerse las nuevas denuncias contra Piñera, fue al choque: "Es difícil creer que Piñera no tenía conocimientos de lo que ocurría en Dominga", declaró.
Agregó sin pelos en la lengua: "El ex Presidente tiene que salir a explicar cada una de las cosas porque se ha ido perdiendo la confianza. Ya no le pueden pedir a los chilenos que sigan creyendo porque todo pasa muy cerca. Que Lan, que Exalmar, que Dominga".
Golpes estratégicos: La Segunda
Este medio del grupo Edwards, principal partido del empresariado de conjunto, utilizado para golpes duros, fue el que hizo la entrevista a Kast. Que tituló ante las nuevas denuncias: “Otro flanco”. Y además, una página con “Seis preguntas que Piñera tiene que responder por los casos Exalmar y Dominga”.
Este golpe es el más significativo, puede estar mostrando una discusión dentro del empresariado, el corazón de la derecha, que parece estar batiendo con fuerza.
Esto recién empieza, y puede tratarse desde una presión in extremis para que sintonice con el nuevo momento político, hasta, por qué no, la preparación a contramarcha de otra figura.