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Red Internacional
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PETROLEROS NEUQUÉN. Se firmó el convenio flexibilizador para Vaca Muerta

Con un anuncio sin bombos ni platillos, el gobierno nacional dio a conocer la firma del acuerdo que flexibiliza el convenio colectivo para los petroleros de Vaca Muerta. Aún no se conoce el texto completo.

Miércoles 1ro de febrero de 2017

Finalmente, a través de un discurso del presidente Mauricio Macri cargado de generalidades y cínico optimismo, se anunció la firma de la adenda al convenio colectivo que regirá la actividad de los no convencionales. De la ceremonia participó el ministro de energía y ex-CEO de Shell Juan José Aranguren, el gobernador neuquino Omar Gutiérrez, los representantes de YPF S.A., Pan American Energy y Total Austral, y los dirigentes de los sindicatos petroleros, Guillermo Pereyra y Manuel Arévalo. De esta manera, se hace ley lo que las empresas del sector ya vienen haciendo de hecho: se vulneran los derechos adquiridos por los trabajadores y se procede a despedir en masa y abaratar la mano de obra, reservándose la posibilidad de recontratar personal bajo las nuevas condiciones.

Si bien no hubo precisiones sobre el acuerdo (cuya publicación se espera para las próximas horas), la cara larga del mandatario neuquino permite vislumbrar que nada hay más allá de las promesas. En su alocución, Macri hizo referencia al pedido no concedido de postergar el anuncio por parte de los gremios, evidencia clara de que la “revolución del trabajo” no está a la vuelta de la esquina, sino que recién podría llegar dentro de “algunos meses”, como vagamente aludió el presidente. Es que, por la parte de las patronales, solamente dos empresas (a parte de la semi-estatal YPF) suscribieron el acta: Pan American Energy y Total Austral. Es decir que, aún cuando vienen de conseguir grandes beneficios, como la exención de impuestos a la exportación de crudo, quieren más: van por la extensión de los subsidios al precio del gas, y por la generalización de la reducción de salarios y las facilidades para despedir, a toda la actividad. Faltó el anuncio de cifras concretas sobre las prometidas inversiones, cuestión que Omar Gutiérrez y Guillermo Pereyra reclamaron durante las semanas previas.

El gobernador neuquino no lució su sonrisa embobada de hace unas semanas, cuando se preanunció (aquella vez sí con bombos y platillos) el “cambio” que se avecinaba. Al contrario, su cara trasuntaba preocupación, y no es para menos: en una provincia dependiente económicamente del petróleo, la parálisis que atraviesa la industria desde el año pasado, no solamente viene socavando las condiciones de vida de los trabajadores, sino que generó crisis en el partido de gobierno, el MPN. Esto se evidenció por las declaraciones de diferentes referentes de ese espacio, contrarias al acuerdo por Vaca Muerta y las políticas de Macri. El más resonado fue el caso del vicegobernador de la provincia Rolando Figueroa, quien se refirió al asunto como meros anuncios, haciendo demagogia respecto a que el costo de los mismos recaería sobre las espaldas de los trabajadores. También la senadora Lucía Crexell (que llegó a la cámara alta de la mano del también senador Guillermo Pereyra) se anotó en la discusión interna y anunció la conformación de un espacio propio.

Tampoco el secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa tenía motivos para estar alegre. Tras justificar los despidos (que ahora se llaman retiros voluntarios), a su creciente repudio en las bases se suma la interna desatada en su gremio desde hace tiempo, y que en estos días tuvo como hecho destacado el atentado que el mismo sindicalista denunció contra un delegado. Si bien pretendió acusar a sectores de izquierda que alientan a los despedidos a pelear por sus puestos de trabajo, no puede ocultar que los métodos empleados son los mismos métodos mafiosos con los que sustenta su poder desde hace más de 30 años. De hecho, hizo un guiño ante esta interna, llevando a la casa rosada a Marcelo Rucci, intendente de Rincón de los Sauces y Secretario Administrativo del sindicato, enfrentado a Ricardo Astrada, actual Secretario Adjunto del mismo. Para su pesar, es insoslayable el "estado deliberativo" que existe en los yacimientos y que se expresa sin tapujos en las redes sociales, donde cada vez son más los trabajadores que manifiestan su repudio no solamente a las nuevas medidas, sino al rol abiertamente entregador de su sindicato.

Así las cosas, y con los antecedentes de los empleados de Halliburton, Schlumberger y SP no resignándose a seguir las directivas de la conducción sindical, está por verse si los trabajadores aceptarán pagar mansamente los costos de este acuerdo; o si esta ofensiva patronal, empresarial y sindical contra sus fuentes de trabajo, tendrá nuevos capítulos de resistencia.