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Red Internacional
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Mundo Obrero. Se levantó el paro bancario y el Gobierno intenta contener a los gremios del transporte

Frente a un panorama de alto descontento, caída en la popularidad, los escándalos del Correo Argentino y el intento de cambios en las jubilaciones, el gobierno abre negociaciones para evitar la conflictividad gremial.

Mirta Pacheco @mirtapacheco1

Viernes 17 de febrero de 2017

Fotografía: DyN

Ayer por la noche la Asociación Bancaria, por medio de su titular Sergio Palazzo, anunció el levantamiento del paro que estaba programado para hoy viernes, el lunes y martes de la semana que viene, debido a que arribó a un acuerdo por el cual finalmente se les pagará a los trabajadores bancarios lo que el gobierno se negaba a homologar: un 24,3 % de aumento (un 4 % a partir de enero, más un 19,5 % sobre ese porcentaje). Además, acordaron una actualización automática cuando la inflación supere el 19, 5%, retroactiva a enero.

Desde la agrupación Marrón, parte de la oposición en el gremio, denunciaron que "el 4 % que compone una parte de este acuerdo corresponde a 2016, por lo cual el verdadero aumento para el 2017 es de 19,5 %. Una literal vergüenza teniendo en cuenta las enormes ganancias de los banqueros el año pasado, cediendo ante las presiones del gobierno y de la banca extranjera que se negaba a aceptar la legislación laboral nacional y los dos fallos de la justicia argentina que obligaban a los bancos a respetar lo acordado y al gobierno a abstenerse de interferir en la negociación (...) La Bancaria es cómplice, cerrando acuerdos a espaldas de los trabajadores, dando la noticia como un logro de la unidad, cuando ellos se ocuparon de desmovilizar a todos los trabajadores, sin siquiera sacar comunicados llamando a la acción y bloqueando los plenarios de delegados en los bancos cuyas CGI están alineadas con el oficialismo del sindicato. Esta negociación de urgencia solicitada por el gobierno se dio en el marco de la amenaza de paro y movilización de 72 h. ¿Si ante la amenaza recién se movieron, qué pasaba si ayer se continuaba el paro y éramos 30 mil o más en la City porteña con movilizaciones en todo el país?".

Recordemos que todas las consultoras financieras están anunciando un 25 % de inflación para este año.

Es claro que el gobierno intentó desactivar un frente de conflicto, ante el anuncio del paro por 72 h de trabajadores que pueden paralizar el conjunto de las operaciones financieras. Esto el marco de que la CGT decidió tibiamente salir de su parálisis (después de un año que nos dejó un tendal de despidos, suspensiones, un 40 % de inflación y más de un millón de nuevos pobres), con el anuncio de la marcha para el 7 de marzo y una amenaza de paro sin fecha para la segunda quincena del mismo mes.

También en el día de ayer Guillermo Dietrich, el Ministro de Transporte, se reunió con el titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, Carlos Schmid (miembro del triunvirato de la CGT). Con el objetivo de desactivar esa promesa de paro, el gobierno habló de inversiones en ese sector y creación de miles de puestos de trabajo.

No hay “errores”: es el Gobierno de los ricos para los ricos

Mientras Macri en su conferencia de prensa además de anunciar por un lado que volvía a “foja cero” la condonación multimillonaria de la deuda que su padre, Franco, como titular del Correo Argentino, mantiene con el Estado, por el escándalo que esta medida desató; también tuvo que anunciar que quedaba sin efecto la modificación al cálculo de movilidad jubilatoria.

Esta última medida cosechó un amplio rechazo en el conjunto de la población, por lo cual cínicamente (porque tanto el PJ, como el Frente Renovador de Massa y el kirchnerismo sostienen los miserables montos jubilatorios que cobran quienes trabajaron toda su vida, para hoy percibir un paupérrimo salario de alrededor de $ 6.000), toda la oposición burguesa tuvo que hacerse eco de ese rechazo. Lo mismo sucedió con la burocracia sindical: Schmid en declaraciones radiales trató de “vergonzosa esta modificación”.

Estas medidas que Macri plantea como “errores” que se corrigen, no son equivocaciones. Son parte de los intentos del Gobierno de imponer políticas que continúan beneficiando a los empresarios ajustando a los asalariados (en este caso, a los “pasivos”).

Son políticas del gobierno para cambiar la relación de fuerzas más general, para volcarla a favor de su propia clase social.

¿Y los sindicatos?

Entre esos anuncios de Macri en la conferencia de prensa, deslizó que estaba seguro de lograr cerrar este año con paritarias por “debajo del 20 %” en momentos de un enorme descontento que recorre al pueblo trabajador por la situación económica. Situación que hace que hoy la Ctera, con sus gremios de base, esté anunciando el probable no inicio de clases para el 6 de marzo, sino se reabren la paritaria nacional.

Pero mientras Baradel sale por los medios planteando, para responderle a Vidal que ya le declaró la guerra a los docentes y está anunciando que descontará los días de paro, que “todavía no planteamos ningún paro”; el Suteba opositor de La Matanza realizó ayer una reunión de más de 240 delegados con decenas de mandatos de escuelas, donde se votó exigir a Suteba y Ctera el no inicio de las clases por 48 h, con asambleas el 7 de marzi para resolver la continuidad y paro por 24 h el 8/3. Esto es un síntoma del estado de ánimo de las bases docentes.

Pero también de cómo la dirigencia sindical trata de no desarrollar ninguna lucha seria: la semana pasada la Unión de Docentes Provinciales de Misiones, conducida por la Lista Celeste (kirchnerista), firmó un acuerdo paritario a la baja: el 13 %, que lleva el salario mínimo a tan solo $4.000. ¡Una vergüenza!

En el sector industrial pasa otro tanto: suspensiones y despidos vienen en aumento, mientras la burocracia de la CGT hace malabares para no concretar el llamado a un paro general. Pero sí salen a defender a los sectores patronales, que con la política de apertura de importaciones ven mermar sus ganancias. Pero es este sector que mantiene el trabajo precario, como en la última década y hoy acude a los despidos.

Una medida como el paro general con movilización, como inicio de un plan de lucha discutido por las bases, se impone para ponerle coto a un gobierno que está empeñado en bajar la masa salarial, para que sean las grandes patronales las que peguen un salto en sus ganancias y así continuar “llevándosela en pala”.