lid bot

Estado Español. ¿Se puede creer a día de hoy el progresismo del PSOE?

Confirmado, el PSOE mantiene las devoluciones en caliente en su reforma de la Ley Mordaza. Sumado al pacto con el PP para hacer un poder judicial a medida, los presos políticos catalanes o la no derogación de la Reforma laboral. Si algo no es el Gobierno de Sánchez, es un Gobierno progresista.

Ivan Vela @Ivan_Borvba

Miércoles 14 de noviembre de 2018

Foto: EFE

Este martes el grupo socialista presentó frente a la Comisión del Congreso una enmienda para mantener las devoluciones en caliente dentro de la reforma de la Ley Mordaza. Sobre un texto realizado por el PNV, y que servirá de base para la debatir la reforma en el Congreso, el partido socialista ha certificado lo que ya se avisó en verano. Con Marlaska a la cabeza, el Gobierno socialista iba a mantener las devoluciones en caliente.

Desde el equipo de Sánchez se ha asegurado que la eliminación de las devoluciones en caliente afecta a otra ley, la Ley de Extranjería. Además han asegurado que estas devoluciones exprés nunca se deberían haber incluido en la Ley Mordaza, pero que ahora requieren de “una reflexión” profunda antes de realizar cambios. Además recuerdan que se mantienen a la espera del futuro pronunciamiento de la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que establecerá un marco jurídico europeo.

El progresismo hipócrita que el viento se llevó

Tanto desde la oposición como durante la moción de censura, Pedro Sánchez atacó sin cuartel al Partido Popular y Mariano Rajoy. Le afeó gobernar por decreto, le afeó la Ley Mordaza, le afeó el manoseo con el Poder Judicial, le afeó las políticas austericidas. Todo lo realizado por el gobierno de Rajoy era motivo de crítica y rechazo.

Pero el viento cambió de sentido, y la moción de censura prosperó, llevando al PSOE a Moncloa. Desde entonces Sánchez día a día se enfrenta a su pasado, cuando no tenía responsabilidades de gobierno y se permitía brindis al sol. Lo que para algunos era claramente un acto de hipocresía progre desde el inicio, el tiempo ha terminado por corroborarlo sin ninguna duda a ojos de millones.

El Gobierno mantendrá las devoluciones en caliente, aspecto de la Ley Mordaza tan criticado por el actual ejecutivo en sus tiempo de oposición. No hay que olvidar que el PSOE formaba parte de los partidos que presentaron un recurso contra el Tribunal Constitucional por esta norma. Agua pasada.

Antes de sentarse en Moncloa aseguraba su compromiso de hacer del Consejo del Poder Judicial (CGP) un órgano verdaderamente “independiente del Gobierno”, para “regenerar la vida democrática”. Una vez en el despacho presidencial ha trapicheado con PP y Podemos para sacar un CGP a medida. Agua pasada.

Un poder judicial, por cierto, gravemente tocado en su popularidad tras la famosa sentencia sobre las hipotecas. Esa misma sentencia que el propio Sánchez criticó. Pues bien, este mismo martes el presidente del Gobierno ha defendido ante Tardà, parlamentario de ERC, la calidad de la justicia en el Estado español, es de las “más garantista”. Agua pasada.

Por supuesto sin olvidar el apoyo al gobierno de Rajoy en el 155 y el ataque represivo a Catalunya, que cuenta aún con miles de encausados y con los presos políticos a las puertas de iniciarse su juicio.

Y la lista podría seguir; la no derogación de la reforma laboral, el trato con Arabia Saudí para la venta de corbetas, el sometimiento al artículo 135, la no recuperación del poder adquisitivo de las pensiones, etc.

No hay salida progresista a la crisis del Régimen desde las instituciones

El PSOE ha contado con unos aliados de lujo para configurar un “relato” que lo situaba como la salida progresista a la crisis que atraviesa el Régimen, un régimen cada vez más tocado en sus diferentes estamentos; credibilidad de los partidos políticos, monarquía, jueces, etc.

En primer lugar el nuevo y viejo reformismo, Podemos e IU, los cuales más allá de críticas ante los medios de comunicación (nunca hay que perder el horizonte electoral) son el sostén de facto del Gobierno de Sánchez. Pero después de vender su alianza como algo histórico y convertirse en ese ministro sin cartera, lo cierto es que cada vez se hace más difícil defender su apoyo sin condiciones al ejecutivo de Sánchez.

En segundo lugar la burocracia sindical que en su rol de bloqueo y contención a la clase trabajadora sigue permaneciendo muda, impidiendo conscientemente que ésta pelee contra todos los ataques sufridos en estos 10 años de crisis y que se plantee nuevas conquistas. Una burocracia sindical enquistada en la dirección de CCOO y UGT, que si pudo estar sin dar señales de vida sin sonrojarse en el gobierno de Rajoy, mucho más ante este gobierno “progresista” de Sánchez.

Lo que se vendió como una oportunidad única no es más que un maquillaje de mala calidad. No hay cambio posible del Régimen del 78 desde dentro del régimen. Ninguno de sus estamentos está exento del ADN que configuró este sistema político, heredero del franquismo en todas sus capas de poder; político, económico, judicial y militar.

No hay salida progresista a la crisis del Régimen del 78 si no es mediante la movilización en las calles. Si no es la clase trabajadora, las mujeres y la juventud la que se organiza y pelea por sus derechos, no hay solución para acabar con los políticos y jueces corruptos, con los privilegios de la banca, por garantizar el acceso a la vivienda, por acabar con el paro o por erradicar la pobreza energética.

Para alcanzar estas demandas de masas, las cuales el viejo y nuevo reformismo han abandonado, es necesario pelear por procesos constituyentes que permitan discutir absolutamente todo, sin ataduras de este régimen podrido.