Convocada por el seminario de “Provocaciones Urbanas” y por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UNR, se realizó el primer debate de candidatos a concejales. Con asistencia perfecta, todas las listas debatieron sobre los principales puntos de la campaña.
Miércoles 3 de junio de 2015
Estuvieron presentes los candidatos del Frente de Izquierda, el Frente Progresista, el Frente para la Victoria, el Frente Social y Popular, el Frente de la Ciudad Futura, del PRO y del Frente Renovador.
Los principales temas que acapararon la atención de los estudiantes presentes fueron, por un lado, la política hacia el problema del narcotráfico y la agenda casi exclusiva centrada en el problema de la seguridad de los grandes partidos tradicionales. Por otro lado, se interpeló fundamentalmente desde el público a los referentes del oficialismo de la ciudad y el PRO sobre la profunda desigualdad social y urbana que se incrementó en los últimos diez años en la ciudad de Rosario.
El representante del oficialismo, Ghirardi, tuvo en este sentido un discurso absolutamente contradictorio y con algunos ribetes cínicos. De la propuesta de una ciudad feliz y solidaria a la reivindicación de las políticas de seguridad, entiéndase mayor presencia de las fuerzas de seguridad, instrumentada desde el municipio y la provincia junto a la Nación la respuesta fue la misma de siempre: la inocua ecuación de mayor presencia policial menos delitos. Desde las fuerzas de la izquierda se respondió correctamente que es ilusorio dejar en manos de las mismas fuerzas que regentean y son cómplices del narco la tarea de combatir el gran delito, la trata y el narcotráfico.
El PRO y el massismo, y también el socialismo, redundaron en un discurso que vienen afianzando desde el inicio de la campaña electoral: todos los problemas que padece la ciudad son problemas de seguridad. El transporte, el desigual acceso a la educación, a la salud y a la vivienda se reduce para los representantes de los partidos tradicionales a crear nuevos destacamentos, a crear una policía propia, Secretarías de Seguridad, cámaras, es decir convertir la ciudad en una cárcel a cielo abierto.
La mirada en este punto fue complejizada por los representantes de las listas de la izquierda. Virginia Grisolía, candidata por el FIT, partió de denunciar correctamente este pacto implícito que el peronismo, el socialismo y el PRO comparten. Sostuvo en este sentido que hay que atacar a la raíz del problema: el trabajo precario que alcanza a un 30 % de los y las trabajadoras en la región, la obscena realidad del déficit habitacional en la ciudad y por supuesto la connivencia narco-policial.
Celeste Lepratti abordó la propuesta del Frente Social y popular para declarar la emergencia de la niñez y la juventud y la asignación de partidas presupuestarias para uno de los sectores más vulnerables al narcotráfico en la ciudad. Juan Monteverde, del Frente de la Ciudad Futura, partió de una análisis de la profunda fragmentación de los territorios rosarinos y la necesidad de que la experiencia que vienen realizando del Frente de la Ciudad Futura sea elevada al plano estatal para resolver las problemáticas que atraviesa la ciudad.
Párrafo aparte se merece la penosa explicación del candidato del PRO ante la pregunta sobre la participación de Reutemann en el espacio amarillo. Con muchos rodeos y pocas explicaciones no pudo dar cuenta del currículum de este personaje deleznable para la historia y la memoria santafesina responsable entre otros crímenes de los cometidos en diciembre de 2001 o de la inundación en Santa Fe en 2003.
La discusión de la izquierda
Como toda dinámica de debate público había preguntas que realizaban los presentes hacia los candidatos. La pregunta sobre el financiamiento de las campañas electorales disparó una discusión más profunda sobre las estrategias de las izquierdas de la ciudad.
Ante la pregunta del público el candidato del Frente de la Ciudad Futura respondió con posiciones evasivas. En la misma intervención reivindicó al kirchnerismo como la expresión genuina del peronismo en el siglo XXI. Monteverde en un tono ofuscado prefirió atacar las posiciones de la izquierda partidaria que acumuló en estos años, en un tono casi macartista defendió la idea que el “poder” de la izquierda, entiéndase las conquistas acumuladas, son obsoletas para los retos de las fuerzas de izquierda en los tiempos que corren.
Virginia Grisolía planteó en este sentido que en lugar de apuntar sus críticas hacia la izquierda partidaria tendría que plantearse atacar la política de los partidos tradicionales. Defendió que las conquistas de la izquierda implican entre otras aspectos defender los espacios ganados contra la burocracia sindical, como la conquista de comisiones internas para luchar contra el trabajo precario y el trabajo en negro. Planteó que la conquista de parlamentarios como Nicolás del Caño es un gran punto de apoyo para fortalecer la lucha de los trabajadores, de las mujeres y la juventud. Esas son las conquistas que la izquierda ha logrado afianzar en el movimiento obrero, en la organización de las mujeres y la juventud y que valen la pena fortalecer y defender, finalizó la candidata por el FIT.

Rodrigo López
Nació en Rosario en 1989. Es licenciado en Historia de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario.