Será el 21 de enero el día más triste del año 2019.
Martes 8 de enero de 2019
Imagen: Ofelia, de John Everett Millais (1851)
Según un psicólogo británico llamado Cliff Arnall de la Universidad de Cardiff el tercer lunes del año es siempre el día más triste de los 365.
¿Por qué? Según este psicólogo este día es en el que más discutimos con nosotros mismos. Las deudas, las decisiones por tomar para el año que viene, los compromisos y deseos.
Digamos que luego de las fiestas y el periodo de relajación el tercer lunes después del año nuevo es según dicho investigador el día más triste del año.
Es más, ese día es en el que menos motivación existe en la gente, el incumplimiento de los buenos propósitos de nuevo año o las condiciones climáticas inciden en el estado de ánimo de las personas.
Este cálculo fue retomado por Arnall para venderlo a empresas de viajes. El origen de esta fórmula fue una campaña publicitaria para la compañía de viajes Sky Travel, ya desaparecido.
Realmente estamos ante una pseudociencia con pretensiones comerciales. Difícilmente se puede determinar con una gráfica cuál es el día más triste. Sin embargo, la realidad es que los primeros días de enero son los más tristes.
Volver a la rutina del diario, luego de tener un tiempo para estar con los familiares y de vacaciones, es difícil. Regresar al día a día y ver que las cuentas están llenas de deudas es triste. Regresar al año nuevo y descubrir que hubo reestructuración de la empresa donde trabajas y te quedaste sin empleo es muy triste. Todos esos sucesos ocurren en los primeros días del año.
En el capitalismo los trabajadores no tenemos tiempo para esparcirnos, si acaso nos regalan unos días de vacaciones si bien nos va. No todas las vacaciones son pagadas. Pero eso sí: al inicio del nuevo hay que volver al trabajo.
¿Qué remedio? Pues organizarse para exigir el derecho a la felicidad. La lucha por el aumento del mínimo vital social es una lucha política.
La consigna de “Nuestras vidas valen más que sus ganancias” concentra la idea de aumentar la calidad de vida de quienes hacemos que este mundo gire, se levante y actúe todos los días.
Los trabajadores debemos pelear por aumento de salario. Sí. Pero también por reducir el ritmo de trabajo, por días de descanso, por guarderías, mejores condiciones de salud, días de asueto obligatorio, tiempo de descanso para ir a comer, por detener el ritmo acelerado de producción, por reducir el ritmo de la línea. No queremos ser unas máquinas. Queremos una vida digna.
Nuestra vida vale más que las ganancias de los capitalistas.