Sin duda, la necesaria tarea de organizarse democráticamente y desde las bases debe enfrentar la oposición de patrones y charros. Ante eso, cobra importancia las experiencias previas de organización, como la que surgió hace unos años en la General Motors Silao.
Jueves 4 de noviembre de 2021
Hace una década, la presión patronal y el clásico “ponte la camiseta” que siempre se le impone a las y los trabajadores para que los afectados sean ellos y no la empresa, empujó a que miles de obreros estuvieran cerca de una huelga en la enorme empresa del Bajío. Hoy algunos lo recuerdan con claridad: aquí el testimonio de un participante.
Compañeros y compañeras no sé si se acuerdan que hace 10, casi 11 años, estuvimos cerca, pero muy cerca de tener una huelga, ya que durante 2 años no tuvimos aumento salarial ni utilidades. La General Motors se había declarado en bancarrota; entonces supuestamente para “ayudar” a la empresa no tuvimos utilidades ni aumento salarial, por lo cual estuvimos viviendo al día muchos de nosotros. Muchos compañeros fueron despedidos, incluso algunos apenas estaban entrando a GM, tenían una semana o dos semanas de haber comenzado, habían dejado sus otros trabajos. Ya habían empezado a decir estaban felices de ser parte de GM, pero pasaron esos 15 días y los despidieron.
A los más viejos o que tenía más años nos dieron "oportunidad" de que nos corrieran al 100, pero otros nos quedamos queriendo una razón, un motivo para saber por qué no hubo aumento salarial y utilidades, fuimos al sindicato por una simple respuesta… una huelga... El sindicato accedió y muchos de nosotros nos pusimos de acuerdo para llegar a Silao y vernos en un punto para poder exigir nuestros derechos como trabajadores. A mí hasta me ofrecieron ser delegado sindical pero no accedí, porque las cosas estaban muy densas en ese momento y de hecho me iban a dejar todo el problema en esa área, me iban a reclamar, iban a decir que por qué pasan a ser esas cosas que no hubo apoyo sindical. Entonces por eso yo no accedí. Uno de mis compañeros accedió y le dieron el número telefónico que era antes del delegado.
Nosotros podíamos votar, pero después de eso ya no hubo votaciones, ya que Tereso Medina prohibió las votaciones, prohibió que nosotros eligiéramos a nuestros delegados sindicales.
Entonces estuvimos esperando a que el delegado sindical no dijera la hora y el punto para poder reunirnos y hacer la huelga.
El Tigre era mi LED, nos dijo “espérense hasta que nos digan a qué horas vamos a reunirnos y paramos las máquinas y nos vamos”
Esperamos, estaban todos los miembros de personal en lo que eran las líneas de ensamble esperando que alguien hiciera la menor provocación de un paro para podernos correr. Nosotros estuvimos esperando les llamamos por teléfono y estuvimos diciendo lo que pasó “¿vamos a hacer la huelga o no?”.
El delegado sindical nos dijo que ya no se iba a hacer la huelga, que ya no teníamos ni voz ni voto y nos colgó, literalmente nos dejó solos a todos, le llamamos a los LETS, posteriormente duraron como una hora y nos dijeron “no va a haber huelga no va a haber nada siguen trabajando”.
Yo jalé el ando y paró la línea, en eso mi LET llegó, me regañó me dijo muchas cosas obscenas y que ¿por qué había parado a la línea?, me sentí decepcionado porque todos mis compañeros que estaban conmigo me traicionaron, todos, desde ahí empezamos con el miedo de que el personal hacia lo que ellos querían y sino accedías te corrían.
Tereso Medina desde ahí empezó a imponer sus condiciones a favor de la empresa, quizás hay muchos compañeros que ya no se acuerden pero les invito a revivir esos momentos. Cómo les tocó esa huelga, como la vivieron por su lado y, para los nuevos, quiero que sepan de que sí estuvimos cerca de hacer huelga, porque si hubo en ese momento compañeros que se atrevieron a muchas cosas pero luego fue cuando el sindicato se vendió. Tereso Medina accedió a que la empresa se impusiera sobre nuestros principios, sobre nuestra voluntad y sobre nuestras vidas. Yo levantó la voz para que todo mundo sepa qué no olvidemos que nosotros pudimos hacer algo. Y hoy podemos volver a hacer algo compañeros, debemos de quitarnos el miedo y avanzar para defender nuestros derechos.
Ante los paros técnicos que hoy afectan a miles de trabajadores y sus familias, es momento de que hoy, 10 años después, sea la patronal la que “se ponga la camiseta” y entregue salarios completos de las ganancias archimillonarias que ha amasado desde hace una década.