Tras los múltiples atentados en la capital francesa, cientos de personas se ofrecen a acompañar a personas árabes que teman ser agredidas, como consecuencia de los discursos xenófobos y racistas.
Marta Clar Barcelona | @MartaClar1
Sábado 14 de noviembre de 2015
Tras los múltiples atentados en la capital francesa, en el Estado español se empezó a viralizar el hastag #TeAcompaño, como respuesta los discursos y posibles ataques xenófobos y racistas. Se trata de una iniciativa que pretende oponerse a la creciente islamofobia que identifica a la población árabe o musulmana con el terrorismo islámico. Pronto, la red social twitter empezaba a llenarse de twits de centenares de personas ofreciéndose a acompañar a aquellas personas árabes que tuvieran que salir a la calle y temieran las posibles reacciones racistas.
Si eres musulmán/a y tienes miedo de ir por la calle por si sufres islamofobia, no estás sola. En Barcelona yo #TeAcompaño a donde necesites
— Femichula Pedorretas (@Sirereta) noviembre 14, 2015
Con la huida masiva de miles de refugiados y refugiadas que huyen de Oriente Próximo, África y Asia hacia las fronteras de Europa, empujados por las guerras y la miseria, han ido en aumento las respuestas xenófobas en el interior de los países europeos.
si eres musulman/a y necesitas ir a algun sitio en Elche y tienes miedo de algún ataque racista yo #TeAcompaño
— Athos. (@Doctor_Hobbit) noviembre 14, 2015
Este es el caso del reaccionario movimiento "Pegida" en Alemania, que bajo el lema "contra la islamización de occidente" ha conseguido reunir en múltiples ocasiones a miles de exaltados derechistas contra los refugiados y refugiadas, defendiendo unos supuestos "valores alemanes". Un discurso abiertamente racista que se ha materializado con centenares de ataques a centros de acogida y que ha conseguido arrastrar entre cinco mil y nueve mil personas en las últimas manifestaciones.
En el Estado español, pese a no existir un movimiento de extrema derecha tan organizado, no han tardado en hacerse oir las voces que se oponían a la llegada de los refugiados acusándolos de posibles terroristas. Así se expresó en unas polémicas declaraciones el cardenal Cañizares tachando de "invasión" la llegada de los miles de hombres, mujeres y niños de Siria y Oriente Próximo.
Si eres una persona musulmana y temes posibles ataques racistas en madrid, yo #teacompaño
— Sara Smiles (@Funinfvneral) noviembre 14, 2015
Este discurso racista, lejos de ser un elemento marginal, se convierte en núcleo duro de las políticas europeas frente a la crisis migratoria, tal y como expresa la raccionaria política de cupos o las construcciones de vallas en Hungría o Eslovenia como las que hace años blindan las fronteras de los enclaves coloniales españoles de Ceuta y Melilla.
Pero si hasta ahora la reacción frente a la inmigración había estado marcada por el racismo y xenofobia, no cabe duda de que se intensificará con los atentados ocurridos en París. Pocas horas después de que se conociera la magnitud del ataque y este fuese reivindicado por las tropas yihadistas, los líderes mundiales cerraban filas junto al gobierno francés por la defensa de los "valores europeos", la democracia y se ofrecían para formar parte de la lucha contra el terrorismo.
No cabe ninguna duda de que la muerte de 129 víctimas inocentes en la capital parisina será usada por los líderes de los diferentes gobiernos europeos para legitimar duras medidas represivas contra la inmigración. Europa se prepara para nueva etapa reaccionaria. Frente a ella la izquierda, las organizaciones del movimiento obrero y la juventud debermos oponer un fuerte movimiento contra las políticas liberticidas y racistas que se avecinan.