El principal motivo de la protesta es la baja de la plusvalía de las propiedades si se construyen los “guetos verticales” en las cercanías.
Martes 10 de julio de 2018
El centro comunitario Rotonda Atenas realizó el pasado domingo en la madrugada un Cacerolazo como forma de protesta contra la construcción de los edificios en la Rotonda Atenas, los cuales son subsidiados por el gobierno.
En primera instancia, apelaron a una supuesta congestión de edificios en el área y lo que esto conllevaría: problemas de circulación vehicular, baja en la calidad del ambiente, entre otros aspectos “perjudiciales” para el vecindario.
Pero al ir profundizando más en el porqué de la negativa, encontramos elementos segregantes: la baja en el precio de las viviendas, así como cuestionar la proveniencia de las familias ya que estas vendrían de comunas periféricas, un propietario señalo via Twitter "yo no tengo problemas con la gente, pero el problema es qué tipo de gente va a venir. Por lo que se dice, hasta de La Pintana vienen".
El problema de la vivienda en Chile, un problema de clase
La problemática de la vivienda en el país, así como a nivel mundial, está ligada al problema de los ingresos, y en conjunto con esto, de quienes poseen los medios para acceder y quienes tienen que endeudase o apelar a que el gobierno pueda subsidiar la posibilidad de poder tener un lugar donde poder vivir.
En cifras, según el informe "Distribución de Riqueza No Previsional de los Hogares Chilenos", del Banco Central, realizado durante el 2017, un 32% de habitantes no posee una vivienda propia, lo que equivale a 1,3 millones de personas que o arriendan o viven de allegadas en sus respectivos lugares.
Estas personas privadas de acceder a la vivienda, son en su mayoría de sectores precarizados, con altas tasas de endeudamiento, por lo cual no pueden acceder a los créditos hipotecarios, ya que en su mayoría las casas bancarias exigen un 20% de pie, lo que en relación con los inflados precios de las viviendas en las zonas urbanas, está muy lejos de ser una alternativa para la mayoría de la población trabajadora.
Por otro lado, un 53,6% de la población cuenta con casa propia, es decir 2,2 millones de hogares, que corresponderían a los sectores más favorecidos. Y cerrando, un 14,3% de las personas con casa propia pero aun la pagan, lo que se traduce en 660 mil hogares endeudados con créditos hipotecarios.
El salvaje negocio del mercado habitacional, combinado con un sistema público que se caracteriza por poner cada vez más trabas y viviendas precarias, hacen que hoy tener una casa, un derecho básico para toda persona, sea un privilegio en el país.
De ahí que los más favorecidos incurren en prácticas como las de los propietarios en la comuna de Las Condes, buscando separar en base a privilegios sociales como el derecho a una vivienda digna, a un espacio libre de hacinamiento y malas condiciones ambientales, condiciones que no se viven en los barrios proletarios, denominados como poblaciones “callampas” en donde la mayoría de la población debe vivir en paupérrimas condiciones.