Los trabajadores de Amazon en Nueva York, protestan por segunda vez después de que más de 20 trabajadores contrajeran coronavirus mientras trabajaban en Staten Island.
Lunes 6 de abril de 2020 22:46
Los trabajadores y trabajadoras del centro de los galpones de Amazon, conocidos como JFK8, comenzaron una huelga al mediodía del lunes 6 de abril, para protestar por el contagio de 24 trabajadores, hombres y mujeres, en el almacén. Los resultados de los exámenes dieron positivo por COVID-19.
Los trabajadores exigen que Amazon cierre temporalmente el almacén para desinfectar, mientras que reciben el pago completo de sus salarios. También han solicitado un aumento del descanso diario pagado para cada turno y turnos escalonados, para imponer la práctica del distanciamiento social mientras están en el trabajo. El depósito de Amazon de Staten Island es el más grande del área de New York y en él trabajan unos 5000 trabajadores en diferentes turnos.
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La semana pasada, Amazon despidió a un trabajador del almacén de Staten Island que lideró una huelga por la preocupación de que los trabajadores pudieran estar expuestos al coronavirus. Hoy, los trabajadores en el mismo almacén abandonaron las tareas nuevamente para continuar la pelea por condiciones sanitarias óptimas.
Los organizadores de la protesta dicen que han visto un aumento en los pedidos de entrega, forzando a los almacenes a sobrecargarse incluso cuando los casos de COVID-19 han sido confirmados en más de 50 almacenes en todo el país.
Los trabajadores están pidiendo a Amazon que cierre temporalmente los depósitos con casos confirmados y que proporcione licencia por enfermedad pagada a todos los trabajadores. También han criticado el despido de Christian Smalls, quien organizó la primera huelga la semana pasada en el almacén de Staten Island en Amazon.
El despido de Smalls también generó la condena de los funcionarios electos locales. Los gerentes de Amazon dijeron que Smalls fue despedido por violar las pautas de distanciamiento social, pero una nota filtrada la semana pasada, mostró que los principales ejecutivos de Amazon estaban planeando una campaña de difamación pública contra Smalls.
Amazon defendió cínicamente las condiciones en sus almacenes, diciendo que ha aumentado la regularidad e intensidad de las limpiezas en sus almacenes, está haciendo cumplir el distanciamiento social y ha establecido estándares de limpieza de manos y desinfección de escritorio para los empleados.
La compañía no proporciona licencia por enfermedad remunerada a todos los trabajadores del almacén, pero ha dicho que los trabajadores con un diagnóstico COVID-19 recibirán una paga por enfermedad. También cambió su política para permitir una licencia por enfermedad no remunerada ilimitada.
Jeff Bezos, dueño de Amazon, es la persona más rica del mundo. Debido a las medidas de distanciamiento social impuestas por el gobierno de EE.UU. los pedidos realizados a la compañía crecieron enormemente en el último tiempo, tanto que el empresario anunció que se podrían contratar hasta 100 mil empleados más.
Este enorme crecimiento de las ganancias que logrará la empresa se realiza a costa de la salud de los trabajadores. Esta actitud de la empresa se da en un marco del aumento de 10 millones de personas que tramitan el fondo de desempleo en EEUU, demostrando que los trabajadores son material descartable para estos empresarios.
Sin embargo, la bronca crece dentro de los trabajadores norteamericanos. La semana pasada, hubo protestas de trabajadores de Amazon en Chicago y Detroit, mientras que en Queens, en otro almacén de Nueva York, los trabajadores también han estado presionando para que se tomen medidas sanitarias.
También, los trabajadores de Whole Foods, propiedad de Amazon, organizaron su propia protesta. Este martes los trabajadores de la empresa de logística Target hicieron un paro. Mientras tanto, un sindicato que representa a unos 13.000 carpinteros en Massachusetts ha convocado una huelga a partir de este lunes para protestar por la negativa del gobernador republicano Charlie Baker de cerrar toda construcción en todo el estado.
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Las enfermeras de todo el país, que se encuentran en primera línea en la lucha contra el virus, continúan reclamando por la falta de equipo de protección personal y la falta de personal en todo el país. Este último lunes las enfermeras del Hospital Harlem exigían que se les entreguen mascarillas, un elemento básico.
Estas prácticas de las trabajadoras y trabajadores en la lucha de clases, iniciales pero extendidas, contra las condiciones de precarización laboral de las últimas décadas, que van desde los fast foods hasta los grandes supermercados, pasando por los almacenes de distribución y logística, y la organización de los inmigrantes, pueden servir como un ejercicio previo para las tareas que la clase obrera estadounidense tendrá por delante en el próximo período.